martes, 23 de febrero de 2010

Recuerdos de otro mundo...

NO ME IMPORTA

No me importa.
Que alguien como tú exista, eso es suficiente.
No me importa.
Me quedas como pajarillo
moribundo eterno
en la triste jaula
de mi pecho
triste,
triste cosquilleo,
¡Por siempre! ¡Por dentro!
En triste ritmo y cadencia
débil aleteo,
mi avecilla...
...Por siempre... Por dentro...
No me importa.
Te hago presente
cuando vuelvo la vista a tu recuerdo,
paisaje de cristal puro
que irradia luz
en miles de colores amables.
No me importa.
Gozo con placer el consuelo
de recibir el castigo
de vivir sin vivirte.
No me importa.
No es esta la primera vez
que tengo que seguir respirando:
sea ese,
posiblemente,
el único compromiso decente
que a hora de ahora mismo
aún soporto.
04:50.
Abril, 19, 2006.
No me importa.

Anilla: Ana cuando era chiquitilla


Vocabulario básico para desenvolverse en la Tierra.



Abarrotar: Girar la ruleta en los casinos rurales cuando se ha perdido la bolita blanca y se ha sustituido por una haba.

Bombero: Músico que en la orquesta toca el bombo.

Cabriola: En el argot surfista, ola tan peligrosa que solo la coje el que está como una cabra.

Denticulado: Paciente con diagnóstico de mordedura de perro en la nalga.

Embachar: Introduchir un líquido o un género chólido en un envache para conchervarlo.

Fotonovela: Costumbre de origen chino extendida por Europa desde principios del siglo XX y que consiste en sacar del álbum familiar las fotos más ridículas para esconderlas en lugares secretos.

Ganchillo: Grito de gangoso.

Helada: Madrina de Cenicienta.

Kilogramo: Kilo muy ligero, de sólo un gramo de peso.

Lanzallamas: Bruto que arroja a estos camélidos andinos por los aires.

Macarrón: Chuloputas enorme.

Mamografía: Costumbre que tienen los niños de chupar las pinturas cuando están dibujando.

Nabo: Planta anual de la familia de las vergáceas, carnosa, gruesa, no mayor de 1 ó 2 decímetros, hoja envainadora, flores en espiga erecta y sabia blanca y espesa.

Oligoceno: Época prehistórica en la que se cree tiene origen el canibalismo del humano hambriento frente a la necesiad de mantener relaciones sexuales.

Realista: Presidiaria inteligente.

Finalista: Guapa e inteligente.

Pirata: Pirao, en cheli.

Mundo: Carente de la facultad del hambla.

Diario: Cesión de la palabra al representante alemán.

Intrigado: 1.Rodeado por los tigres, dentro de un círculo de los mismos. 2. Que está dentro de los tigres, devorado. 3. Trigue escondido dentro de un tigral, en espera de otros dos para hacer un trabaluengas.

Alrededor: De tu mesa venimos a recordar que tu palabra es divina. Para otro tipo de palabra, colocarse bajo o sobre la mesa

Nuera: Declarado inocente y absuelto.

Columna: Alumna de la col.

Soldado: Supernova, estrella que ha consumido toda su energía.

Indiferencia: Conferencia telefónica con la India.

Combate: Beísbol, pues.

Entonación: Locución paleta que significa "en todo país".

Rutina: Ruta de escasa longitud.

Cisma: Parte más alta de una montasña.

Cisne: Sala pública donde se proyectan pelísculas.

Pedúnculo: Obviamente, palabra de origen latino de etimología compuesta por "Ped", pez, y "Únculo", un solo ojo, que define la família de los branqueados uniocelados, es decir, ninguno registrado hasta el momento. Efectivamente, durante años se pensó que este término latino hacia referencia a la ventosidad humana o animal.

Enagua: En remojo.

Automarginación:
vehículo automóvil comprado en un desguace.

Pezón: En las hembras de los matmíferos, válvula de la teta.

lunes, 22 de febrero de 2010

Perlitas

Perla 1. El amor y la crisis.


- Llegado a tu puerta, Corazón,
tocaré el timbre, mi amor.
- Amado mío, mi Dulce de Algodón,
toca la aldaba, mejor.
- ¿Me oyes antes, mi Cielo de Ternura?
- No, mi Vida, Bálsamo de mi Dolor,
es menos luz cuando llega la factura.


Perla 2. La asistencia sanitaria y la saturación de los médicos.

- Este marido mío cada día está más tonto.
- ¿Pues qué pasó?
- Ya sabes que hace ocho meses el de cabecera le mandó al especialista para mirarse eso de los vómitos con sangre que tenía.
-Sí, me contaste.
- Pues ayer tuvo la cita con el especialista, después de esperar ocho meses. Antes de ir le dije "Aguanta las ganas y vomitas en la consulta o no te hacen caso".
- Y no vomitó.
- Sí, sí vomitó, pero sobre el suelo.
- ¿De baldosas?
- Sí.
- Pues sí que es tonto tu marido, vomitar donde se friega solo, debe ser el único de todo el país que no sabe que sólo te tratan como es debido si eres de los que vomitan contra las paredes, para curarte y no volver a verte por allí.
- Ya te digo. Diagnóstico:" Mala digestión, pero ya se está curando".Tratamiento: "Un vaso de agua, para no deshidratarse. Y no hace falta que vuelva".
- Ya veo, así que ha tenido que pedir otra cita.
-Eso, otros ocho meses de espera. Así aprende, verás como la próxima le hace un abstracto tipo Tápies al lado del armario de los medicamentos.

sábado, 20 de febrero de 2010

Dedicado a Ana Márquez, poetisa, pintora...

.


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...crochetadora, papiroflexadora y gran amante de los animales, sin cuya cualidad no habría llegado nunca a quererme a mi.


En la playa se lo hizo
a la orilla del mar:
un bocata de chorizo
a la hora de yantar.

Allí yantó con su llanto
y besó el embutido,
que de rojo era tanto
a los labios parecido

de un ausente amor
por un Destino adverso,
del suyo secuestrador
que pide pagos en verso...

En la diestra el bolígrafo,
en la zurda la pitanza,
horror fuera del calígrafo
el poeta de la panza,

mas pero, una avispa
posada en la botella,
gustosa con media chispa
del vino que hay en ella,

las suyas patas sujetas,
declama en el tapón
con sus alas las cuartetas:
añora su avispón

encendida por la rima
que versa una pasión
tan grande como la sima
que es la separación...

Y de esto son testigos
cuatro gorriones golosos,
de las migas muy amigos
y en tomarlas donosos,

pero que posan flemáticos
de lírica embelesados
en cuatro poses estáticos
que parecen disecados...

Muere del boli el trazo;
la avispa, de la moña;
un regüeldo de bombazo
resuena para más coña;

tres pájaros se las piran
dejando atrás al cuarto:
picharriba se estiran
sus patas, de un infarto.

.

jueves, 18 de febrero de 2010

Cabras

No me reía tanto desde que tenía siete años y la pandilla de críos le robamos del tendal todas las bragas a Nicolasa, la mujer de Gerardo, aprovechando que no había nadie en casa porque era domingo y habían ido a misa. Veintitrés bragas de todas las tallas, de la madre y las seis hijas. Fuimos a la huerta del Barrio la Barcaza donde el viejo Tinín, alias "El Chicles" porque tenía costumbre de ir por la calle chupándose la lengua, guardaba las cabras. Estuvimos media mañana persiguiendo las cabras, cazándolas una a una y poniendo a cada cuál su braga, teniendo muy en cuenta el tamaño de la cabra y la talla de la prenda para que ninguna estuviese incómoda. Nos sobraron tres bragas porque el rebaño era de veinte cabras. La cuenta la echó Fredito, Alfredo, porque era cojo y como no podía correr era el que más pensaba de toda la pandilla. Después abrimos el portón y dejamos el rebaño suelto por el pueblo, persiguiéndolo nosotros mismos y gritando "¡Ha llegao la caballería! ¡El Séptimo de Michigan!" porque da la casualidad que el sábado habían echado la película de Búfalo Bill en la tele.

Qué zapatillazos llevé en casa. Y me salvó mi abuelo, que le dijo a mi madre "Niña, no le pegues más, que por lo menos, por una vez, hemos visto llorar a la Guardia Civil" (1976). Y era verdad, porque el sargento Don Hingelmo, el cabo Mijares y otros dos cuyos nombres no recuerdo se descojonaban de risa en el cuartelillo, allí con todos los chavales que éramos llorando de miedo, que nos decían que íbamos a ir a la cárcel. ¿Cómo no íbamos a confesar? Con todo detalle, no te digo.

También me dijo mi abuelo: "Y otra vez que hagáis alguna, no seáis tan tontos, os dispersáis y os escondéis y que nadie diga nada, ¡so zoquetes!, que ibais detrás de las cabras con una bandera hecha de tres bragas amarrás a un palo. Y encima tú de abanderao... ¡Ay Pedrín, Pedrín!".

Gerardo y Nicolasa retiraron la denuncia a cambio de 20 000 pts a pagar por los padres de todos los implicados.

El cura, Don Pedro, nos mencionó por la indirecta en la misa del domingo siguiente. Dijo en el sermón "... y hay que empezar a ser buenos desde niños, no hay que coger las cosas que no nos pertenecen y hay que tratar a los animales con cariño y respeto, como hacía San Francisco, ¿entendéis, niños, lo que quiero decir?". Estábamos todos en la primera fila de los bancos, que es donde se ponen siempre los niños, o se ponían, porque hace mucho que no voy a misa y no sé cómo se hace ahora, y al preguntar eso Don Pedro, contestó Fredito: "Si, Don Pedro, que la próxima vez a las cabras hay que ponerlas una falda encima de la braga".

Joder, que descojono. Casi se cae la iglesia de las risas. Don Pedro se puso colorao de aguantarse la misma.

sábado, 13 de febrero de 2010

Como a todos

Como a todos,
te llega ese segundo en que el Estar se te hace sucedáneo,
para los restos,
y el consabido "¿Para qué?"
te ladra como esos perros que ya desde nacidos los amarran
y que crezcan lo que quieran
con un grosor de cadena
sólo razonable en un arrastre de bueyes.
Así es, amigo, se te hace fósil
la ninguna gracia que de antiguo sospechas
tiene esta Broma que es la Vida
para quien es veterano de pasarla tantas veces
deprisa y aguantando la respiración,
como se comen los bocadillos de mierda,
cuando no hay otra cosa
y eliges no dejarte morir de hambre
por el "Qué llorarán" de la gente.
Ya te digo, se te ausenta la Dignidad,
sabes que para largo
porque no olvida ni unas bragas en su cómoda,
y no la sigues
porque ni por donde se larga ves
con esa mirada de lobo acorralado que se te enquista
desde cuando tu memoria sabe,
en un inútil oteo del entorno,
pues la Ansiedad es invisible...
Pasa el Tiempo cuanto tiene que pasar y cómo,
y justo ahí levantas la cabeza
porque eres hombre,
no porque te quede vergüenza,
más bien por instinto
y porque en los últimos años se te cuajaron los cojones
como caucho al aire
de tanto pisártelos el Destino
con rabias, frustraciones y hastíos,
y en esas,
aprovechas que aún vistes el traje de bufón
para pegar el último ridículo salto
cuando más atrás silba la guadaña en su volteo,
y la Muerte se lleva de ti
la Vida,
un derrame de cascabeles,
el eco de tu carcajada final
y un enajenado pero certero salivazo entre las cuencas de los ojos...

Desde los acantilados de un mundo perdido

Inclinada la cabeza,
posa las palmas de las manos sobre la piedra
que lo sostiene sentado
como queriendo encontrar en ella
un pálpito de vida con que hacerse acompañar en ese momento.
Cierra los ojos
y con la boca abierta de cansancio
respira al ritmo del corazón del mar;
olas de cálido aliento se le alzan en las calas del alma
y rompen
al mundo a través de una súplica murmurada como un rezo:
"Aire de mis mareas,
estrellad el veneno de la ansiedad
contra el rompeolas de mi pecho;
arrancad del pasado el recuerdo lacerante de tanta angustia,
tanto, tanto miedo, tanto,
sepultadlo en la fosa abisal de los olvidos..."
Un incesante vaivén de pusilánime esperanza
construye en su mente
señeros castillos de espuma de metáforas,
efímeros en la medida del reloj,
derruidos al instante
por la brisa del segundero
y arrastrados a un confuso mar adentro
por la codicia de la resaca
que persigue a todos los sueños despiertos.

Desciende lento un cosquilleo tibio de agua salada
por las mejillas
del Señor de los Acantilados.
Soledad.

Mi abuelo el pigata

Él hacia de pirata, y yo, con mi "doble fila" de dientes, de tiburón. Mi bocadillo de tocino, es decir, el postre que mi madre me preparaba con media torta de pan y veinte lonchas de tocino de un centímetro de grueso, era el tesoro que el pirata siempre arrebataba al Perro Inglés. La manzana que el médico ordenaba comer a mi abuelo después de la ensalada de lechuga, era el Perro Inglés. Mi abuelo la vencía con su espada, una navaja casera que él mismo había fabricado con un cuchillo roto sujeto con alambre de cobre a un palo de madera; la troceaba en mil pedazos y los arrojaba al tiburón por la borda de su "barco pirata", como llamábamos a la mecedora, en la que pasaba las horas en una calma chicha que terminaba invariablemente en una marejada de balanceos cuando, yo cómplice, le traía la botella de vino que mi abuela, capitana del galeón español "El Asqueroso de tu Abuelo", y beata aficionada a comulgar a todas horas huesos de santo con la sangre de Cristo, transportaba desde el Virreinato de Ultramarinos hasta la Patria del Imperio donde no se ponía el Sol nunca sin que encontrase yo la botella, más o menos llena, cada día.

Yo pensaba que mi abuelo era un pirata doblemente malo: No un parche, sino dos en forma de gafas de sol tapaban su ceguera diabética. Y no una, sino dos patas de palo hubiese necesitado para sustituir las amputadas en sus peores batallas navales, me refiero a la de Panzadas y a la de Cogorzas.

Una vez que enterraba el tesoro en su estómago y bebía el vino para celebrar la victoria, el viejo pirata llenaba su pipa de tabaco picado del Caribe (cubano, o eso decía él), lo encendía y comenzaba a echar humo como en un incendio forestal, y mirando directamente al sol exclamaba mientras se balanceaba como un loco ebrio de vino y gloria:

-¡Hase una note magnífica! ¡Lefulguen las estelas!
¡La má se encabita como una mugué fogosa!
¡El cacarón enemigo ade en lamas y naufaga!
¿Qué má puede deseá un pigata?

Al oír esa especie de contraseña, yo, por arte de magia, dejaba de ser un tiburón, me quitaba su dentadura y decía: "¡Los piños! ¡Los piños!", imitando la voz carrasposa de un loro mientras le entregaba la dentadura al pirata, el cual, se la ajustaba y vocalizando de una manera más normal, cantaba:



El loro del pirata
se llama Cabrón
y le arrancó la pata
una bala de cañón.

Yo bailaba a la pata coja y movía los brazos como si volara, hasta que mi abuelo se cansaba de repetir el estribillo y de balancearse y se quedaba dormido.

Cuando mi abuelo cumplió la edad de noventa y cuatro años me dijo:

- Gambón (me llamaba así porque yo estaba muy gordo y colorado por herencia y cierta vergüenza crónica, ante el mundo y mis circunstancias, que aún hoy en día conservo), no segué goven etenamente. Es hoga de que te ensene mis sequetos.

- No güelo, ahoga no, tenemos que gugá a los pigatas.

- Vamos, Gambón, la dentaguga.

Me saqué la dentadura de la boca y se la devolví. Se la puso y comenzó a hablar con más claridad. Ese día me enseñó cómo se cazan grillos con una caña de pescar y una morcilla de cebo.
Pero eso es otra historia.

viernes, 12 de febrero de 2010

Oda al Tragabarras

Como Moisés separó las aguas,
así a codazos los clientes
en los bares apartas de las barras
para dejar pasar a tu vientre
faraónicas bandejas de tapas,
donde las ahogas indolente
cerrando los mares a jarras.

Ya es tu panza una barrera
que frena los coches en la calle
cuando el resto del cuerpo espera
el muñeco verde que abre
el paso, desde la acera;

Ya del barrio a tus zapatos
con viento, lluvia o granizo
acuden todos los gatos
en busca del seco abrigo;

e histórico fue aquel día
de excursión, comida y siesta
que tumbado boca arriba
te hizo una cigüeña
el nido en la barriga...

¡Y haber la moto de regalar
porque esa tripa de elefante
desbordándose por el manillar
frenaba la rueda de alante!

¡Oh, alabo tu sastre,
que no se rompe la cabeza:
cose a un toldo dos tirantes
y lo llama camiseta!

¡Genio de ideas sencillas,
para cada pierna un agujero
y te hace con un paracaídas
un calzoncillo prieto!

¡Dios te bendiga cuando sueñas
con hormigoneras de cocido,
albóndigas como peñas,
colinas de tocino
y las hidráulicas presas
llenas de buen vino...!

¡Resuenen mil "hurras" de mi grito
por la gloria de tu destino,
que mientras chillo no te invito
y mientras no te invito no me arruino!

martes, 9 de febrero de 2010

Gua*

*(Biblia de Absurdilandia. Profecias, evangelios de los apostolsurdos, vida y tecnologías inesplicables del Unico Dios: Pasadetó, fabricador del Universo, adorado por todos los absurdolandeses por la costumbre que tiene de invitar a cerveza y tapas a quien se le aparece).

Carta del Profeta Lenguarrabías a la debota Magnaglándula de Mamaria.

¡Alabado sea Pasadetó en el nombre de los Pelotas de Chivatandia!

Bienamada, y en todas las posturas, Magnaglándula, sabia en lo tuyo, yo meditando sobre tus dudas existenciales respecto a la vida en las distintas etapas, diserto en el desierto y respondo mi respuesta:

A un adolescente
háblale del futuro,
pero puede ser que le aburras,
y eso, si quiere oírte,
pues los placeres del Presente le llaman a gritos
desde las estupideces publicitarias
de la cultura que mama.
O no.
A un anciano,
háblale de lo que quieras,
te agradecerá le distraigas
del poco futuro que le resta,
del presente que le aparca en doble fila
(el lugar de los que estorban
por no encontrar otro lugar donde aparcarse),
del pasado que le ignora la queja
de los errores, los pesares, las luchas,
ese bregar que pronto le será pagado
con una urna funeraria
o una juerga de gusanos.
O no.
Es claro que Ser, Somos un rato y en etapas,
cada una con diferentes sensaciones y requerimientos,
y llegada ésa
en que vives la verdad de los pequeños placeres,
descansas de proyectar los grandes
con tanto detalle de argumento, escenas y guión
porque sabes aunque no sepas
que es inútil intentar interpretar la obra como la planeas,
porque su voluntad propia
te somete
y te despabila de la ignorancia
de que es la vida la que apunta
y tú quién repites fiel en el escenario
palabras y gestos
que ni imaginaste.
O no.
Llega un momento en que naces a la consciencia
de ser pluma de muda,
no ala, ni pájaro, ni ruta migratoria, ni mundo, ni universo;
estás de paso,
como los demás,
que te son tan indiferentes
como has sido, eres y serás tú a ellos,
en una medida u otra,
por ambas partes.
O no.
Pues eso.
¿Y sabes lo que te digo?
Que todo es cartón piedra en este decorado
salvo esos momentos, maldita sea,
en que compartimos suavidad, tibieza y humedades.
Me río de la muerte repentina,
de amputaciones en cuerpo y mente,
de torturas, miserias, podredumbres,
de este mundo masacre,
de las pérdidas más crueles,
me río de todo, hostias,
cuando recuerdo ese puto segundo
en que mi lengua entró en tu boca.
Me reí, también, de Dios:
"Mira,
inútil,
como este pringado mortal le saca punta a tu Propósito Divino.
Quédate con tu Paraíso,
pon de gua el Infierno y juega con mi alma a las canicas,
te la regalo,
para mi no vale nada,
es eterna,
y eso ya jode.
Eso sí, la lengua ni me la toques,
el Sentido de la vida no eres Tú,
es mi lengua en la boca de esta mujer.
Payaso.
Que eres un payaso.
No te doy dos hostias porque no te veo.
Y sobretodo, no me hagas caso,
te hablo en broma.
O no.
¿En qué estaba yo?
Ah, sí,
ahora, mordisquito..."
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