lunes, 27 de febrero de 2012

De una mascota

Puede que tengan un umbral tus sentimientos,
umbral con tarima y perro.
Puede que siembres tantos supuestos a tu alrededor
que no dejes al tiempo sitio por donde pasar.
Olvídalos, crecerán a su aire
y dejarán de ser semillas de imaginandos
para convertirse en poemas reales.
Puede que tus poemas huyan al filo de los folios
para apartarse del hocico insidioso
y de la oreja que se levanta impertinente a cada ruido mental que oye...

Cada día, el amanecer tropieza contra un estercolero de laberintos
llenos de ególatras aburretímpanos
fanáticos en la Fe de que su salida
también es salida para los demás.
Aquellos tiempos ya fueron,
aquellos de las edades de la consciencia verde y poco usada
en que la vida era,
primero con bondad convencida, después con rabia ingenua,
era ir borrando las flechas a meadas
sin soltar de la boca el hueso del orgullo...

Qué esclavitud correr tras los deseos,
atraparlos con los dientes
y volver rabo alzado felices por el logro
a recibir la palmada de aprobación
de la cultura que nos adiestraba.

Mírale, ahí tumbado,
por ganar en indiferencia ha perdido en solidez,
ahora es un tenue que ya solo gruñe por amor,
un mal educado que siente (Y eso es más que pensar)
que sus congéneres no valen la pena de un ladrido,
un cabroncete prematuro envejecido emocional
que practica el placer del enfermizo "¡Psh!".
Ahí le tienes, dormido, sonriendo en sueños,
exaltado exhalador de un aliento
que difumina las vetas de la madera barnizada
al mismo tiempo que la ignominia de su propio raciocinio,
ahí, en el umbral, sobre la tarima,
porque puede que tus sentimientos tengan
un umbral con tarima y perro.

sábado, 18 de febrero de 2012

El caballero romántico

.
El brillo de vuestro Ser atesoro
en el cofre de mis ojos avaros,
y de todas las joyas que adoro
ninguna es dueña de mis descaros

como esa que libre del decoro
ofrecéis orgullosa sin reparos;
sin embargo, Princesa, os imploro
me impidáis lo fácil de amaros,

pues no incita a un caballero
una dama en todo complaciente,
negadme con un "¡Jamás!" lo primero

y pueda seduciros lentamente
usando mis encantos con esmero
antes de metéosla en caliente.

martes, 14 de febrero de 2012

Hoy, San Valentín. Tócala otra vez, San

Y es el día de la niebla
de todas tus blancas sonrisas;
y ávida la memoria hambrienta
acaricia en éxtasis los tiernos recuerdos;
y las ausencias son panteras que beben dóciles
en el lago de nuestros poemas;

y rebosa el crisol con el oro
de tanta dulcísima lágrima;
y la esperanza, flor perfumada,
embriaga el jardín de las ilusiones;
y los sueños tienen luz propia
y respiran;

y el silencio canta,
gorjea, arrulla y trina;
y el ánima de los besos irrumpe
como un alud de gemas;
y el infinito rodea nuestros abrazos pasados
creados para por siempre haber existido.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Oda a mi nabo*

¡Ni rosa en primavera,
ni geranio ni violeta
en belleza te supera!
¡Ni llega ningún poeta

a componer alabanza
que describa la nobleza,
el porte y la templanza
que te dio Naturaleza!

¡Oh, milagro de la vida,
de cuerpo grueso y creciente!
La luz del verano ida
y no temió tu simiente

brotar humilde y tierna
y pronto crecer valiente
y llegar a media pierna
con elegancia patente.

¡Oh, mi amigo plantado
que soportas el relente
carnoso y colorado!
¡Nadie te hinque el diente!

Pise la vaca el prado
y no halle tu corona,
que de hojas coronado
le gusta a la cabrona

morderte la verde fronda,
arrancarte del tirón
y deleitarse oronda
mascando sin compasión...

¡Pleno digo de amor
(Y con esto ya acabo)
digna vida y honor
tenga por siempre mi nabo!


*(Dedicado a una nabo de mi huerta)

lunes, 6 de febrero de 2012

Nikita versus Casimiro (Continuación)

(Continuación de la historia de más abajo, la titulada: "Casimiro, oye, como te cuento")



Se llamaba Nikita y por su atractivo físico provocaba desde silbidos hasta relinchos, pasando por accidentes de tráfico y cambios en los programas de vuelo de los helicópteros, que tendían a sobrevolarla en círculos. ¿Que exagero? A más extremos, le cortó la sonrisa y la baba por estímulo visual a Tiburcio, hombre titulado Cum Laude por unanimidad popular como "El tonto del pueblo". Serio y con la barbilla seca, Tiburcio no volvió a parecer el mismo o él mismo: siendo igual de idiota y analfabeto, su nuevo aspecto le daba un aire de catedrático reconocido.
Nikita vio en Casimiro su hombre ideal: un hombre sin ideas. No necesitó desplegar sus armas de mujer porque ya era la bomba y estaba activada incluso dormida. Hubo flechazo, a ella le gustaban los hombres con huevos y a él todas. Dice la gente que el amor cegó la razón a Casimiro, yo eso lo creo tamaña tontería como decir que las fotos disparadas con flas deslumbran a los murciélagos.
A los 15 días se casaron en los juzgados, ella lucía tan sexy que al juez no le pegó la toga en las rodillas en ningún momento. Al salir de la sala les tiraron con kilos de arroz, a ella a puñados que le cayeron todos en el escote, hasta dejarlo como la tolva de descarga de un almacén de cereales; a él, en paquetes cerrados y a la cara (La envidia).
"Y todavía es poco arroz para la gamba de esta paella", dijo un gracioso;
"Ya es triste que se la vaya a comer un cuervo", dijo otro. La gente es así de cariñosa.
La noche de bodas hubo consumación, porque las náuseas soportadas por Nikita esos días se consumaron en vómito al ver desnudo al novio. Había que verla potar, me río yo de la explosión de la caldera de una fábrica de purés. El percance levantó la sospecha del novio( "Mi cordera se marea de impaciencia") y la de la novia ("Sospecho que eso es el pene y no una verruga como me había creído"). Y aquí comenzó la refriega gore-copulativa. Como sois todos unos morbosos patológicos, supongo que vais a seguir leyendo. Allá vosotros, os advierto que esto tiene más delito que hacer la sopa de un colegio con ginebra:
En estos bretes, Casimiro no tenía ni zorra idea, mientras que Nikita solo tenía ideas zorras, por haber ejercido larga y tendida el oficio más antiguo del mundo... Sí, ese, el de artesano de hachas de piedra... La madre que os parió... Nikita, que nunca había tenido pelos en la lengua, los tuvo todos en unos prolegómenos que de hacerse públicos como película en un simposio de sexólogos, no habrían dejado vocación viva; sabed que Casimiro era uno de esos Chuwakas que se hacen trenzas con las cerdas de la nariz. A continuación, degradaron la Historia de la Humanidad en la postura de "El misionero", aquí acertado nombre, pues él se empleó con feliz devoción y ella salvó la vida, pero no salió de la miseria jamás, quedando de la cabeza más tocada que la bocina de un conductor gilipollas.
A partir de aquí ya ocurrió lo de siempre: que si Nikita no quiso saber nada de papeles ni de hombres y huyó a su país, que si se cambió de sexo y se casó con una beata, que si adoptó cuatro chinos y puso un bazar ("Nikito, todo a cien"), etc.
A Casimiro tampoco le fue mal. Un editor friki, apasionado del esperpento, le contrató como modelo para hacer un calendario temático. Casimiro es "Septiembre", aparece desnudo y sonriente, sentado en el suelo de su gallinero, rodeado de gallinas, con una en el regazo. El fotógrafo lo tituló "No es bueno que el huevero esté solo".
Y punto.

viernes, 3 de febrero de 2012

Casimiro, oye, como te cuento

Casimiro era un hombre de poner los huevos encima de la mesa. colocarlos en cartones de docena.y salir del gallinero guardando cuidado de dejar la puerta bien cerrada. Descendía de cuatro generaciones de hueveros y odiaba los huevos. De niño, se negaba a comerlos y su padre, un gañán de reacciones aleatorias, en ocasiones se tomaba la molestia de sustituírlos por una ensalada de hostias con mucho vinagre. Esta dieta impredecible convirtió a Casimiro en un adulto con los pies de plomo, los arrastraba siempre, así caminara por las ascuas de las hogueras de San Juan. Heredero de la ética familiar, a Casimiro le sabía mal cobrar caros los huevos, por eso hacía gárgaras con orujo después de cada venta, y por honestidad nunca engañaba a los clientes cuando le preguntaban "¿Son frescos?". Su respuesta "Están recién puestos" era fiel a la realidad: los huevos estaban recién puestos sobre el mostrador, después de sacarlos de debajo, donde Casimiro los ordenaba en tres categorías:
1. Huevos de Cosecha: menos de dos semanas.
2. Huevos de Crianza: de dos semanas a dos meses.
3. Huevos Gran Reserva: Más de dos meses.
De meter un gallo con las ponedoras, hubiera podido cambiar el cartel "Huevos recién puestos" por el de "Se venden pollos medio criados".
Casimiro vivía en un casa vieja y sucia, conocida por sus vecinos como "La casa de putas", hartos ya de de oír toda la vida a su habitante gritar a la inesperada: "¡Las putas ratas!" o "¡Las putas moscas!" o "¡Las putas cucarachas!" o ¡"Las putas arañas!" o todo junto y más.
Casimiro tenía un perro recogido de la calle. Lo llamaba "Hétero" porque no valía ni para tomar por el culo. Era un chucho más cruzado que un paso de peatones, flaco de pasar hambre canina y viejo como de haber tenido dueño visigodo; cuando se arrascaba, las costras de mierda seca que le colgaban de las greñas sonaban como una zarzuela de castañuelas, y al bostezar emitía un sonido tan sobrenatural que cualquier Jedi hubiese pensado que el animal se había pasado al lado oscuro de la Fuerza. En el pueblo ganaba todas las peleas de perros sin dar un mordisco: la peste de su aliento hacía que el contrincante se tumbara panza arriba y gimiera clemencia. Eso sí, estaba desparasitado porque solo comía huevos y las pulgas se le morían del colesterol.
Casimiro era muy cariñoso con él, nunca había tenido un perro al que pegara menos patadas cuando se cruzaba en su camino, esto era a todas horas e intencionadamente porque al perro le gustaban las patadas, era la única forma de aliviarse los picores de la piel más encostrada.
Un día, más afortunado que otro cualquiera, el perro pasó a mejor vida, es decir, marchó por el mundo a buscar el sustento en los basureros y a dormir al raso.
La ausencia de Hétero hizo recapacitar a Casimiro con las pocas capacidades mentales que le desadornaban y de su egocentrismo y sin saberlo parió..., abortó, mejor dicho, una máxima filosófica nueva:
"No es bueno que el huevero esté solo", de lo que podemos deducir que el Diablo siembra ideas catastróficas en los cerebros más áridos y le crecen frondosas.
Y surgió el amor. Nunca tuvo tanto sentido el rezo "cada oveja con su pareja", porque el borrego emparejó con una cordera impresionante, acabada de llegar del Este, más indocumentada que un capitán de patera y con anhelo de casarse con un caballero español, o con un Sancho Panza, por amor. Por amor a los papeles de la nacionalidad. Había que verla. "De belleza sin par" que diría Cervantes, tontamente hablando, porque la turgente tenía un par que había que rodearla para verla a ella detrás, y pese al la masa implicada desafiaban a las Leyes de la Gravedad y ganaban el desafío de tal manera que de haberla conocido Isaac Newton, el matemático le hubiera dado a las cuartillas de sus ecuaciones un uso higiénico...
Jo. Se me termina la hora ciber en al biblio. Otro día... ¡Continuará!
Escribe algo, Ana. Ya van dos veces.
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