jueves, 8 de junio de 2017

Las turras de Locuán. No hagáis amistades E.T.



MENDA: ¿Existen los Universos Paralelos?
LOCUÁN: Sí.
MENDA: ¿Y qué tienen de particular?
LOCUÁN: Están llenos de lelos.
MENDA: ¿Y eso?
LOCUÁN: Tontos evolucionados.
MENDA: Sí, pero ¿por qué en los Universos Paralelos?
LOCUÁN: Allí se les exilia cuando en este universo llegan al estado más avanzado posible que alcanza la inteligencia en toda Especie conocida: El lelismo, condición fácil de reconocer por el número de individuos que manifiestan el comportamiento de tropezar con las piedras absortos como van de un lado para otro, como en una forma de hipnosis inducida por la concentración en la complejidad de sus propias abstracciones mentales. Son un peligro cósmico, lo mismo estrellan sus platillos por todas partes, que meten un bebé en el horno y le ponen pañales a un pollo crudo para sacarlo a pasear en un carrito por el parque. Por eso se les traslada a un Universos Paralelos, despojados de tecnologías peligrosas.
MENDA: Qué triste.
LOCUÁN: No.
MENDA: ¿No?
LOCUÁN: No.
MENDA: ¿No es triste?
LOCUÁN: No.
MENDA: A mí sí me lo parece.
LOCUÁN: Ellos son felices. Mi cuñado trabaja en el Departamento de deportaciones Transuniversionales, y en la última reunión familiar nos habló del Universo Paralelo X.
MENDA: ¿Cuál es ese?
LOCUÁN: El número 234960777825869206892009545981 por la izquierda.
MENDA: Ah.
LOCUÁN: En todos los mundos de Paralelo X se extendió la costumbre de colocar cada piedra en un lugar de paso, para tropezar.
MENDA : ¿Con qué objeto?
LOCUÁN: Con una piedra, he dicho.
MENDA: No, no, pregunto que por que motivo quieren tropezar.
LOCUÁN: Ah. Para ascender socialmente. A quien más tropieza se le considera más abstraído, más inteligente, así reconocen a los sabios entre ellos, porque los lelos, en apariencia, son todos iguales. Así jerarquizan las sociedades, nombran cargos públicos de más o menos autoridad, distribuyen funciones, ocupaciones, derechos y obligaciones a los ciudadanos. Lo nombramientos más importantes se deciden en las Olimpialíticas, una forma de oposiciones donde solo pueden participar los más destacados. Allí obtienen por puntuación plaza en la Presidencia o Ministerios de sus planetas
MENDA: ¿Y cómo se sabe que los tropiezos son casuales? un fingidor podría llegar a presidente, como en mi mundo. ¿Todos los lelos son honestos?
LOCUÁN: Aunque el lelismo está muy alejado de la deshonestidad, también ocurren intentos de fraude pero ninguno llega a las Olimpialíticas, se delatan porque aún corriendo, tropezando cayendo e incorporándose a toda prisa, no consiguen tropezar tantas veces ni con tanta naturalidad como un auténtico abstraído
MENDA: Curioso. ¿Y cómo son las pruebas Olimpialíticas?
LOCUÁN: Variadas, por ejemplo: "Tropiezo en la meta de los cien metros lisos", " Cantidad de tropiezos en una maratón, "Tropiezo de longitud", "Tropiezo de altura", “Tropiezo marcha atrás", "Natación con tropiezos mil metros boyas", "Tropiezo ciclista contra piedras de tonelada", "Tropiezo submarino a pulmón libre", "Tropiezo múltiple en carambolas", "Tropiezo acrobático rítmico", "Tropiezo mental con piedra a distancia", "Tropiezo creativo"...
MENDA: Para, paaaaraaa .¿Qué es eso de tropiezo mental con piedra a distancia? Eso es imposible.
LOCUÁN: Es imposible para un humano. Muchas criaturas inteligentes poseen tal poder de autosugestión que meditando en trance místico sufren hematomas y traumatismos al tropezar espiritualmente con piedras que pueden estar al otro lado del planeta. El actual Presidente del Planeta Hispanraj 0´0 ganó esta prueba con un exitoso tropiezo del que resultó seriamente herido con desgarro de podotentáculo y fractura de gelato cerebral.
MENDA: ¿Podo...tenta...culo? ¿Gelato? ¿qué son esas cosas?
LOCUÁN: El equivalente a la pierna y la cabeza, si fuera tu caso.
MENDA: ¡Qué bárbaro! ¡Iba corriendo mentalmente y tropezó contra una montaña?
LOCUÁN: No. Caminaba y pisó una china.
MENDA: ¡Tanto daño por pisar una china!
LOCUÁN: Sí. Al pisar la china perdió el equilibrio espiritual y rodó mentalmente por un terraplén Kármico.
MENDA: Impresionante. Solo una inteligencia superdotada puede conseguir algo así.
LOCUÁN: Efectivamente. El presidente está conduciendo a Hispanraj 0´0 hacia el liderazgo de la Confederación económica de Universos Paralelos. Realiza una gestión visionaria, con una capacidad asombrosa, en un mandato Histórico. Los lelos de incontables universos tienen todas las esperanzas puestas en él.
MENDA ...Ya... Y eso del "Tropiezo creativo", ¿en qué consiste?
LOCUÁN: Consiste en conseguir un tropiezo único, jamás visto ni registrado oficialmente en ningún archivo conocido, ni a lo largo de la historia ni a lo ancho de los múltiples espacio siderales. Semejante logro se define como “Tropiezo de Autor” y su artífice consigue directamente cargo ministerial por la importancia del fenómeno en la puntuación final. Así fue el caso de Tontoro Escamalisa, ministro de Amputaciones de recursos Privados, en el planeta Hispanraj 0´0
MENDA: ¿Y cómo fue ese tropiezo?
LOCUÁN: Tropezó con la piedra de su vesícula biliar.
MENDA: ¿En serio se le ocurrió llevar esa piedra a las oposiciones?
LOCUÁN: Y puesta. En su organismo. Dentro de la vesícula.
MENDA: No entiendo nada. Si la lleva dentro, ¿Cómo va a tropezar con ella?
LOCUÁN: Proyectaré un video holograma de la proeza para que lo entiendas... Aquí está.
MENDA: ¡Puaaaaj! ¡¿Qué es eso?!
LOCUÁN: “Quién”: El Ministro Tontoro Escamalisa.
MENDA: Qué asco, gelatina transparente rellena de tropiezos de ni se sabe...
LOCUÁN: Sí se se sabe, son órganos vitales. Se trata de un hispanraj 0´0ano, pertenecen al Reino Animal, clase gelatimorfos, orden podotentaculados, familia retractilantes , género Eruditus, especie Eruditus Tarugui. Observa cómo camina: Extiende y retrae los tres podotentáculos del interior al exterior de su cuerpo haciéndolos pasar por distintos canales de su anatomía dependiendo del esfinter de salida elegido para pisar en el lugar más conveniente del terreno.
MENDA: ¡Joder, qué asco! ¡Parece una mierda que intenta cagarse a si misma..! ¡Eh! ¡Cuidado! ¡Toma! ¡Qué guarrazo se pegó! Si da hasta pena... Quiso pisar sacando la raba por el agujero trasero de acá y le tropezó dentro del cuerpo con ese melón atropellado que tiene dentro.
LOCUÁN: No es un melón. Es la piedra de su vesícula.
MENDA: ¡La leche! ¡Qué cruel es la evolución de las Especies en otros mundos! Y luego me quejo yo de éste... Mira que sois raros los extraterrestres...
LOCUÁN: Esa es una valoración provinciana. En el 99´99 % de los mundos causaría asombro ver una forma de vida de sexo macho dotada solo de un órgano corporal para la transmisión de células genéticas.
MENDA: ¿Qué de qué? ¡Ah! ¿...Dos?
LOCUÁN: Y catorce. Y más.
MENDA: ¡¿Y para qué quiere alguien catorce?!
LOCUÁN: ¿crees que a un enamorado le sobraría alguno?
MENDA: ...Ah... Visto así... Y sin enamorarse también, claro. Y las hembras... ¿también tienen catorce del tema éste?
LOCUÁN: No. En ningún mundo.
MENDA: ¿Y eso?
LOCUÁN: Sería un absurdo evolutivo.
MENDA: Pues no entiendo por qué.
LOCUÁN: ¿Para asar catorce pollos necesitas catorce hornos?
MENDA: Claro, claro, ahora lo entiendo, he visto hornos que asan muchos pollos a la vez.
LOCUÁN: ¿En películas?
MENDA: No. En negocios de pollos al as... ¿Sabes qué te digo?
LOCUÁN: Sí. Mi traductor funciona perfectamente.
MENDA: No. Me refiero a lo que te voy a decir ahora mismo.
LOCUÁN: No. Me dejé el adivineitor en la nautotemporal.
MENDA: …
LOCUÁN: ¿Sí?
MENDA: Que yo me alegro con lo mío. Bastante te complica la vida un solo pollo.
LOCUÁN: ¿Complicar? ¿Qué complicación? La predisposición acoplativa de los sexos receptores en el Planeta Tierra es célebre en toda la Vía Láctea.
MENDA: Como te oiga una puritana susceptible te pega un guantazo que te pone la trompeta de tubo de escape.
LOCUÁN: Para que lo entiendas con una metáfora en el contexto de tu cultura: Los mundos son conventos donde no cohabita ni Don Juan Tenorio.
MENDA: ¿Y qué sabes tú de estos asuntos, para poder comparar?
LOCUÁN: Aterricé por primera vez en este mundo en un lugar apartado y montañoso, al lado de una construcción claramente obra de seres inteligentes. Un rótulo, “Casa Rural El Jatu”, me lo confirmó. De repente, más de veinte formas de vida salieron de allí en tropel. Mi analizador me informó: “Identidad: Humanos. Inteligencia racional, capacidad para la abstracción. Estado de salud: Enfermos. Diagnóstico: Intoxicación. Sustancias intoxicantes: presencia en organismo de Alcohol etílico y cannabinoides. No contagioso”. Saludé levantando los dos brazos, símbolo intergaláctico de paz y ofrecí ayuda para devolverles la salud, como obligan las ordenanzas del Código Universal diplomático legal para Encuentros en la Tercera Fase, Edición Actualizada. “Locuán de Absurdilandia saluda a Humanos de Tierra. Solicito autorización para inducir la d
 esintoxicación de sus organismos”. Se desató entonces una confusión de gritos y reacciones nerviosas que mi analizador interpretó como euforia y excitación lúbrica. Mi traductor emitía sobrecargado frases apelotonadas mezcladas con risas de gran animosidad: “¡ Aaaaayyyyyyy, perracas, me habéis traído un boyyyyyy! /// ¡Este enano verde no es el negro del catálogo! Además, ¡Iba a venir de bombero! /// ¡Da igual! ¡A por él! /// ¡Quítate el disfraz, cacho frikiiii! /// ¡Si está forradooo, mira que carrooo! /// ¡¿ La flauta también la tienes verde?! ¡Ja, ja jaaa! /// ¡Queremos un marciano tuuuuuyo!... ¡Queremos un marciano tuuuyo! (Coro) ///.
Se abalanzaron sobre mí, coreando, riendo, gritando... Huí a la carrera. El humano más adelantado me apresó sin pudor por las antenas durante un segundo, con lo que estimuló mis emisiones genéticas que salieron disparadas de mi trompeta en forma esporas creando un espectáculo como de fuegos artificiales de colores fosforescentes lo suficientemente impresionante como para conseguir zafarme de la presa aprovechando el pasmo general. Subí a mi nauto como una centella y dos minutos más tarde, en la cara oculta de la luna, supe al consultar el archivo general de la nave que los humanos son diferenciados en dos sexos, de los cuales yo había intentado contactar con veinte de los asimiladores genéticos y gestantes, llamados “Hembras”.
MENDA: En fin, no comento. Además, nos desviamos del tema científivo.
LOCUÁN: Todos los temas son científicos.
MENDA: Me refiero a la física.
LOCUÁN: De lo físico hablábamos.
MENDA: Y de lo espiritual.
LOCUÁN: Lo espiritual es físico.
MENDA: está por demostrar.
LOCUÁN: En tu mundo, porque cuánto más sabéis, más renunciáis a lo real.
MENDA: Misticismo barato.
LOCUÁN: No. Conocimiento científico gratuito.
MENDA: Faltaría que me cobraras, que todavía me debes 6´50 del yo-yo alemán.
LOCUÁN: No tengo dinero terrícola. Ya saldaremos.
MENDA:Ahora sí que has parecido Humano. Te quiero, tío.
LOCUÁN: Te quiero, Humano.
MENDA: ¿De veras?
LOCUÁN: No. Es la correspondencia protocolaria que dictan las ordenanzas del Código Universal Diplomático Legal para Encuentros en la Tercera Fase, Edición Actualizada.
MENDA: ¿Seguro que no eres Humano? ¿Un experimento secreto de laboratorio genético?
LOCUÁN: Seguro.
MENDA: Volviendo a la ciencia, otra pregunta, ¿existen los agujeros de gusano?
LOCUÁN: Sí.
MENDA: ¿Y cómo son?
LOCUÁN: Variados.
MENDA: ¿Y se puede viajar por ellos?
LOCUÁN: Sí, los gusanos pueden, cada uno por el suyo, en una manzana, en la corteza de un árbol, en el limo de una ría...
MENDA: No, alien, no, me refiero a los supuestas singularidades espacio-temporales que unen dos lugares alejados años luz en el Espacio.
LOCUÁN: Ah. Sí, pero ya no se usan, se quedaron obsoletos. Se descubrió una nueva forma de llegar a todas partes, de una manera infalible, rápida, precisa y segura.
MENDA: Ya sé cual: los ordenadores del Ministerio de Hacienda.
LOCUÁN: ¿Como?
MENDA: Es broma.
LOCUÁN:Ah.
MENDA: Hablando de impuestos ya que todo es científico y tú sabes mucha ciencia, dime ¿Cómo se las arregla Hacienda para cobrarnos tantos.
LOCUÁN: La respuesta a ese enigma es inalcanzable para mi civilización. El cobro de impuestos es la única rama del conocimiento humano que se encuentra a miles de años de evolución, por delante de nuestra cultura.
MENDA: Lo sabía, en el fondo, lo sabía... ¡Qué cruz..!. Hablábamos de viajes. El agujero de gusano se quedó obsoleto. ¿Qué usáis ahora? ¿Madrigueras de liebre?
LOCUÁN: No. Empleamos el viaje en el tiempo al Principio del Universo, al primer segundo del Bin Bang. Allí toda la materia del Universo está concentrada en el tamaño de una pelota de tenis, de forma que si nos desplazamos una partícula, al volver al presente nos encontramos a años luz de distancia del lugar de partida. Por eso, llamamos al Big Bang El Gran Atajo.
MENDA: ¡La hostia! ¿Y para viajar más cerca?
LOCUÁN: El ómnibus o el Plegador de Materia
MENDA: ¡Eso qué es?
LOCUÁN: Vehículo automóvil de transporte colectivo y trayecto fijo para trasladar personas.
MENDA: Digo lo otro, el plegador de materia... Espera, espera... ¿qué es eso de que usas el autobús, me has dicho que no tienes dinero.
LOCUÁN: El último dinero del que disponía me lo gasté en el autobús.
MENDA: ¿Tú? ¿Un alien en autobús? ¿No chilla nadie? ¿No hay estampida?¿No viene el ejército a capturarte?
LOCUÁN: No. Siempre monto con maquillaje y nariz de payaso y reparto tarjetas “Locuán, cómico infantil, fiestas de cumpleaños y otros eventos.
MENDA: ¿Y la gente se lo cree?
LOCUÁN: La gente se lo cree todo en este mundo.
MENDA: Buen disfraz, nariz de payaso.
LOCUÁN: Es mi uniforme de trabajo. Me gano la vida.
MENDA: ¿Pero, trabajas de verdad?
LOCUÁN: Sí.
MENDA: ¿Te hiciste autónomo?
LOCUÁN: No
MENDA: ¿Ilegal?
LOCUÁN: Sí.
MENDA: ¿Cobras en “B”
LOCUÁN: Sí.
MENDA: La leche, todo el mundo pensando que soy invasores y resulta que sois evasores. ¿Y haces gracia a los niños?
LOCUÁN: Toda.
MENDA: ¿Y cómo?
LOCUÁN: Hablo todo el tiempo en mi idioma natal, describiendo Absurdilandia.
MENDA: ¿Suena gracioso eso?
LOCUÁN: Sí.
MENDA: Dí algo en tu idioma.
LOCUÁN: #|* //*”%&”·*”¨+*$.
MENDA: ¡¡¡JA JA JA JA JA JA JAAAAAAAA!!! ¡Calla, callaaa! ¡No puedo, no puedo, jajajajajaaa! Eres bueno, muy bueno, jajaja... Suena como un gato cabreado dentro de un de un depósito de helio, jajaja. ¿Que significa lo que has dicho?
LOCUÁN: “Buenos días tenga usted”
MENDA: Muy bueno, muy bueno... Ah, dime qué es eso del Plegador de Materia.
LOCUÁN: Es un reordenador de ubicación de átomos. Durante una trillonésima de segundo arruga el espacio solapando el suelo de destino sobre el origen , así, al desarrugar aparecemos pisando el destino.
MENDA: ¿Ahora sí que te pille! ¡Embustero! ¿Por qué no lo usas en lugar del autobús?
LOCUÁN: Porque te hace aparecer como de la nada en los lugares de destino, entonces sí me descubrirían.
MENDA: ¿Y porqué no lo usaste para huir de la despedida de soltera?
LOCUÁN: Lo había dejado en el nauto.
MENDA: ¿Y porqué usas el platillo, si tienes el trasto plegador? ¿No puedes ir a otros mundos con eso?
LOCUÁN: No.
MENDA: ¿ Y eso?
LOCUÁN: El Espacio es vacío, y el vacío no se pliega.
MENDA: Ya, pues me lo enseñes o no me lo creo... ¿ Me vas a decir que lo has dejado en el platillo?
LOCUÁN: No. Lo tengo aquí, mira.
MENDA: A ver... ¡Eso es una pata de conejo!
LOCUÁN: La funda te confunde, que no te confunda la funda. Este año en Absurdilandia se llevan fundas de pelo sintético para todo tipo de artilugios de bolsillo.
MENDA: Vale ya, que lo estoy viendo, patita de conejo con sus almohadillas y unas.
LOCUÁN: Son los mandos de programación.
MENDA: Vale con la broma, listo, pues si funciona eso llévame al Museo del Prado y después al Parque del Retiro a echar una meada en el estanque, no te jode, el Cabezón del Espacio.
LOCUÁN: De acuerdo. Vamos.
MENDA: ...
LOCUÁN: ...
MENDA: ¡Hostia! ¡¿Dónde estamos?! ¡”Las Meninas” de Velázquez! ¡La pera con antenas que te parió! ¡Nos van a enchironar!
LOCUÁN: El museo cerró hace una hora.
MENDA: ¡Las cámaras, los seguratas, capullo! ¡Que nos vamos ya , cacho moco de las galaxias!
LOCUÁN: ¿Al Parque del Retiro para orinar?
MENDA: ¡A la mierda sin guantes, ETpollas! ¡¡¡La alarma!!! ¡Ya vienen! ¡¡¡A casa, a casa, a casa!!! ¡¡¡Dale, dale, daleeeeeeeee!!!
LOCUÁN: ...
MENDA: ...
LOCUÁN: Ya estamos. ¿Te ocurre algo, Humano? Tu faz ha cambiado como si te hubiera picado un aviscorpión del Planeta Flixpas.
MENDA: ¡Me ha picado una rana con nariz de trompeta! ¡ Me ha picado una aceituna de 40 kilos que habla! ¡Me ha picado un bote de Fayri con antenas! ¡Me ha picado el pepino barrigón de la huerta! ¡Mucha tecnología y poco conocimiento! ¡ Menos luces que la lancha de un traficante! ¡ Más inconsciente que poner un bebé al volante...!
LOCUÁN: Como decimos en mi mundo: “No emulsiones los tricenípteros, le dijo el Epikextor al Nawipi”
MENDA: ¿Eh? ¡¿Qué?!
LOCUÁN: Quiero señalar la incongruencia de que un humano le haga a un absurdolandés juicios de valor sobre el uso responsable o irresponsable de la tecnología
MENDA: ¡Eso no es cosa de especies! ¡Eso va por individuos! Cada cual hace lo que hace...
LOCUÁN: En los humanos, la irresponsabilidad tecnológica es herencia genética.
MENDA: ¿Ah, sí? Entiendo, entiendo, quieres decir que la gente que bebe y conduce lo hace porque ha tenido un tatarabuelo que se emborrachaba y se metía en los charcos con las primeras alpargatas industriales y cosidas a máquina que se veían por el lugar... ¡Anda ya! ¡Já! ¡Já con já! ¡ Un “Já” que no lo salta un canguro calzado con Adidas!
LOCUÁN: El origen es más antiguo. La curiosidad me llevó una vez en viaje temporal al preciso momento en que la humanidad descubrió la forma de hacer fuego, allá en la Prehistoria. El descubridor se llamaba, y sigue llamándose en el pasado, Graj, de la tribu de los Pringanga. Puedo llevarte al lugar y momento para que veas lo que hizo Graj con el primer fuego que consiguió encender por sus propios medios.
MENDA: ¡Como vuelvas a tocar la pata de conejo te la comes con arroz!
LOCUÁN: Te recuerdo que el plegador no hace viajes temporales. Iríamos en mi nauto.
MENDA: Contigo no monto yo ni en los caballitos.
LOCUÁN: Como quieras. Te lo contaré, entonces. Graj...
MENDA: Sí, ya sé, Graj se moría de frío con toda la tribu y triunfó encendiendo un fuego.
LOCUÁN: No. Ocurrió en África, Kalahari, a 50º C.
MENDA: Vale, no tenía frío, pero asó la cebra y estaba más rica, y los niños y ancianos podían comer mejor y tal y cual.
LOCUÁN: No. La carne asada la conocían al comer animales muertos en incendios espontáneos, provocados por rayos. Les parecía repugnante, solo la comían en caso de hambruna.
MENDA: Ah, ya sé, descubrió el tabaco y le daba por el desagüe tener que esperar a que cayera un rayo para encender el puro
LOCUÁN: No. Graj odiaba y envidiaba a Krujo. Krujo había inventado el tambor y se había apareado con Preixla, seducida por el ritmo del invento.
MENDA: ¿Krujo, Preixla? ¿Quiénes son esos?
LOCUÁN: Krujo, más conocido en en la tribu y alrededores como “Aguja de Hierba”
MENDA: ¿Y eso?
LOCUÁN: Porque era pequeño y flaco como el bicho-palo y demasiado torpe y flojo para ser útil en cualquier labor.
MENDA: No tanto, pues inventó el tambor.
LOCUÁN: Fue casual, intentaba cazar con un palo una rata subida a un tronco hueco. Invento el tambor porque falló todos los golpes
MENDA: ¿Y Preixla?
LOCUÁN: Hembra alfa, la más deseada en todo el Kalahari.
MENDA: Ya... Joven, alta, esbelta, guapa, lista, resuelta...
LOCUÁN: No. Chaparra, obesa, fofa, boba, promiscua, y en sus últimos años fértiles.
MENDA: ¿Ese era el atractivo?
LOCUÁN: No. Atraía porque siempre paría trillizos, tenía 75 hijos de todas las edades, todos goriláceos, brutos, irascibles.
MENDA: Ya. El hijo que todo el mundo quisiera tener en la prehistoria. Triunfadores, supongo.
LOCUÁN: Sí.
MENDA: ¿75?
LOCUÁN: Sí, y cada uno de doce padres diferentes.
MENDA: Te creo. No me atrevo a no creerte.
LOCUÁN: Puedo llevarte a verlo.
MENDA: ¡Que no! ¡Pesado! ¡Que te creo! Venga, dime ya cómo inventó Graj el fuego y que hizo con él.
LOCUÁN: Frotó dos palos durante horas. Iba de un lado a otro diciendo que había inventado un ruido nuevo, como Krujo. El ruido no tubo éxito pero consiguió hacer fuego.
MENDA: ¿Se puede saber ya de una vez qué hizo con el fuego?
LOCUÁN: Una gran hoguera y tiró a Krujo dentro.
MENDA: Asesinato.
LOCUÁN: No. Krujo salió de la hoguera , medio quemado, y saltando y chillando tomó su palo con la intención de pegar a Graj, pero se lo pensó mejor y disimuló el gesto dándole al tronco hueco, con rabia, con frenesí. Toda la tribu reía mientras le imitaba en sus palos, saltos y gritos, por hacer burla. Tanto divirtió a sus gentes que con frecuencia le pedían que lo repitiese. Se acababa de inventar también, aparte de la música, el baile y la canción. Aún hoy, aquí se canta y se baila alrededor de las hogueras, cosa difícil de ver en otros mundos.
MENDA: … Me estás dando dolor de cabeza, casi me mareo ya...
LOCUÁN: Entonces, sigamos hablando de ciencia.
MENDA: Ya no sé si es buena idea.
LOCUÁN: Pues ha ocurrido una cosa curiosa en Absurdilandia.
MENDA: A ver... Cuenta. Seguro que me arrepiento.
LOCUÁN: El yo-yo que te encargué ha triunfado en Absurdilandia, se fabrican por millones..
MENDA: El que no ha triunfado he sido yo, que no me lo has pagado.
LOCUÁN: Te pagaré.
MENDA: Sí, como todo el mundo, todo el mundo pagará.
LOCUÁN: Te decía...
MENDA: Sí, te oí perfectamente, y date cuenta, los niños son niños en todos los mundos. Tanta tecnología y prefieren un disco con una cuerdecita.
LOCUÁN: No, si no es eso. Resulta que se llevó el juguete a la escuela y en manualidades le acopló un fusionador de materia extradimensional, un singularizador magnético y un inducidor de altas presiones por campos de fuerza, ya sabes, trastos sencillos que les enseñan a hacer en clase. Al lanzar el yo-yo, el singularizador magnético en desplazamiento rotativo estimula un vórtice dentro de las esferas de fuerza, con la actividad de una hiper presión de campos combinados que a través de una ventana extradimensional permite la entrada y transmutación, por efecto del fusionador , nauralmente, de materia oscura previo contacto con un objeto cualquiera de nuestra dimensión, el cual desaparece durante esa décima de segundo para reaparecer cuando deja de tocarlo el yo-yo, pero, como ya habrás deducido, el objeto aparece transformado en oro, con la misma forma y dimensiones, pero metálico, de oro.
MENDA: ¿En serio? ¡Qué sencillo! ¡¿Cómo no se me ocurrió a miiiiiiiii?!
LOCUÁN: Por eso mismo: Es tan sencillo que solo se le podía ocurrir a un niño.
MENDA: … Lo sabía... Lo sabía... Me iba a arrepentir... Te dejo por hoy, tengo que ir a la Bayer a comprar un camión de aspirinas...
LOCUÁN: ¿Te llevo?
MENDA: ¡¡¡QUE NOOOOOOOOO!!!
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