En el parque se forma un bosque imposible de especies venidas de distintos continentes. Como los árboles, los ancianos también tienen hojas. Las leen, las pasan, las leen. Las palomas limpian los parques de migas, después vuelan y cagan las fachadas. Es justo. Devuelven la suciedad a sus propietarios. Las chicas guapas se ponen tacones para pasear por el parque, por si alguien se despista, el tacón avisa: “mírame”, dice, “me pongo guapa para que me valores, hoy tardé una hora en acicalarme, reconóceme, no soy nadie si no te gusto, no me gusto a mí misma, si no te gusto”. Qué cruel la naturaleza con las mujeres, tanto esfuerzo romántico valorado sólo como carne de cópula. Los adolescentes han salido al recreo del instituto. Muchos adoptan poses indolentes, de estar de vuelta, hastiados, de superioridad no impresionable por el entorno: así compensan sus frustraciones, con gestos físicos que quieren decir en público: “¿y a mí qué me importa si no me idolatráis?, ¿qué me importa que no me esté morreando con la tía más buena del instituto? ¿qué me importa que no tenga una ropa de marca distinta para cada año?” Pobres, pasan directamente de ser los reyes de la casa a víctimas de una sociedad que les convence de que tienen derecho al paraíso soñado que les inculca la cultura que les manipula. Por cierto, veo que la crisis no es para todos. Algunos de estos chavales cascan tres euros al día (sesenta al mes) en pinchos de tortilla y refrescos en el bar de al lado. Hacen bien, llevar peso de casa daña las lumbares. Papá y mamá lo ganan bien. ¿Qué significa ganarlo bien? Ganarlo a costa de quien lo gana mal. Me identifico con los adolescentes, me pasa lo mismo que a ellos, salvo que yo no soy del todo mantenido. Me mantiene Papá Estado porque cobro el paro. ¿Por qué no meterán a Papá Estado en una residencia de una vez? Así no tendríamos que cargar con él todos los contribuyentes. Que le limpie el culo personal especializado, con título de asistente social, que es lo que piden ahora para lavar culos viejos. Sin duda, la especie humana degenera, nuestros abuelos eran analfabetos y lavaban los culos igual de bien. Qué artificiales son las ciudades. Las grandes colmenas humanas. Menos mal que no somos abejas, mira la reina Sofía, qué tipo por parir tres hijos. Si nos hubiera parido a todos estaría como una ameba. Sigue la floración de las margaritas. Qué suerte tienen las plantas que sólo sirven para adornar. No quisiera ser una lechuga en un huerto ni una seta alucinógena en un monte silvestre, mejor una margarita, eso sí, lejos de enamorados. “¿Por qué no le arrancas la polla y los huevos a tu padre? Te sale ‘sí me quiere’, fijo”. Se me ha hecho tarde para ir a pedir recetas. ¿Por qué tenemos que ir los pacientes a donde el médico? Las visitas tendrán que ser a devolver. La última vez fui a verle yo, le toca venir a él, le llamo por teléfono y que venga al parque a rellenar la receta. Otra estupidez, por cierto, si me regala el taco de recetas firmado entero ya las voy rellenando yo para los próximos diez años, que ya tenía que haber una confianza, así gastamos a lo tonto el dinero público, joder. Los recetarios tenían que venderlos a euro en los chinos, luego cada cual que rellene y pida lo que quiera, que si una aspirina, que si morfina, que si calcio, que si condones de sabores… Si sobra de todo, ¿o habéis visto alguna vez una farmacia que no esté llena de cajitas de pastillas de suelo a techo? Qué bonito es el amor. Veo dos ancianos, él de setenta y cinco, ella de setenta años. Cogidos de la mano, mirándose a los ojos, dándose besitos… ¿A quién estarán poniendo los cuernos? Si es que la gente se fatiga de andar antes que de amar. Tenemos la prueba en la industria farmacéutica, que invierte millones en investigar una pastilla que provoque una erección mantenida, pero ni un céntimo en algo que provoque un paseo más largo y un paso más vivo para estos ancianos que llevan un bocadillo de casa para cuando tienen que cruzar un paso de peatones. Y cada día va a peor, cada vez hay más ancianos atascando las calles, porque no se muere nadie, por cada coche fúnebre que pasa con cliente, se ven pasar cien viejos vivitos y, gracias a la viagra, coleando. Y no me extraña, normal que no tengan ganas de cascar, ahora que es cuando pueden vivir después de una existencia de privaciones en una cultura absurda como fue la que les tocó en sus años mozos. Primero era pecado follar, ahora el médico te riñe si no lo haces, y los curas ni te lo dicen, porque ven que es causa perdida y hacer el ridículo luchar contra el pecado sexual, que ya llegamos a decir en misa: “se comulga en ayunas, el semen también cuenta”. Y lo entiendo, menuda gracia ser el cuerpo de Cristo y caigas en una piscina de semen. Jo, y, a todo esto ¿qué pensará Cristo en la cruz de la iglesia? Cuando le clavaron venían mujeres con la falda de cuello vuelto, ahora se le ponen esas crías de quince años delante, con escotes que parecen el escaparate de una carnicería, minifaldas, tangas, el culo y las tetas apuntando al cielo que me río yo de los cipreses.
Pues qué va a pensar: “Qué bien trabaja mi Padre, cómo le quedan las cosas”. Estoy por pensar que si vuelve a la tierra, en vez de destruir Sodoma y Gomorra, tiene que destruir todo el planeta menos a los cuáqueros esos de EEUU o samis o como se llamen, que tienen unas normas morales tan rígidas que cuando se casan, en la noche de bodas se corren viendo a su mujer soltarse los cordones de los zapatos. Pobres curas, si es que no dan abasto. Encima con la ciencia, aparecen nuevos pecados, teníamos pocos con los siete capitales . A mí se me antoja que la Biblia se queda obsoleta y alguien debería subir al monte Sinaí con una losa de piedra, martillo y cincel y tomar nota de los nuevos mandamientos. “Tabla de piedra. Edición actualizada: el undécimo: no clonarás la oveja de tu padre. El duodécimo: no experimentarás con las células de tu madre. 13: no alquilarás el vientre de tu prójimo. 14: no cambiarás de sexo. 15: no te inseminarás artificialmente. 16: no pedirás la desconexión de las máquinas del soporte vital en los hospitales…” En fin, eso y más mandamientos que todo el mundo de hoy comprende. Hablando de eutanasia, me parece nombre de Zarina rusa: Eutanasia. Yo no lo entiendo del todo. Primero la gente se moría de una apendicitis, cuando los romanos, por ejemplo, que sólo practicaban la cirugía en los templos y para leerle las tripas a los carneros, que yo no sé qué pollas pondría ahí, pero ya son ganas de escribir el futuro en un sitio asqueroso, habiendo pluma y pergamino. Bueno, pues era “la voluntad del Señor” morir del apéndice o de una piedra en la vesícula a los treinta años, y ahora es pecado morir y Dios no te deja palmar aunque tengas noventa años, con ocho enfermedades crónicas, en coma, una máquina marcapasos para que no se te pare el corazón, una máquina bombeando para meterte aire en los pulmones, una máquina para filtrarte la sangre porque no te andan los riñones y suero en la vena porque te extirparon el estómago. Conclusión: Dios nos ama cada día más. O eso creo, porque yo de Dios sé lo que me cuentan los curas, que no estoy seguro si entendieron bien las cosas cuando les hablaba Dios en sueños. Por ejemplo, lo de la Creación: “Dios hizo el mundo en seis días y al séptimo descansó”. ¿Qué chorrada es esa? Dice la ciencia que todo viene del Big Bang, de manera que lo que hizo Dios en seis días fue el petardo y el séptimo lo encendió. El domingo, festivo, que es cuando se encienden los petardos, en los días festivos. Total, que Dios hizo al hombre, que para mí, lo hizo mal, porque me pregunto, o sea, le pregunto a Dios, ¿para qué nos hizo tan cachondos si ellas casi nunca quieren? Y de una costilla hizo a la mujer, y la hizo por subsanar un error, está claro que nos puso una costilla de más en un costado, porque ahora las tenemos pares después de quitar la que sobraba para hacer a Eva. Por cierto, ¿sabéis que Eva fue la primera y única mujer cuyo marido no miró a otra jamás? Pues sí. No volvió a pasar en toda la historia. Los cerebros le salieron también mal. “No comas manzana” y va la tonta y come. Y Adán más tonto todavía, que viene Eva con una papaya y dos limones y el gilipollas le come la manzana. Así que a la puta calle. A buscar trabajo, “ganarás el pan con el sudor de tu frente”, de manera que es pecado poner el aire condicionado en la oficina. “Parirás con dolor”, la pila médicos que están en el infierno por poner la epidural o hacer cesáreas. En fin, que no vale la pena coger lucha.
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