Como Moisés separó las aguas,
así a codazos los clientes
en los bares apartas de las barras
para dejar pasar a tu vientre
faraónicas bandejas de tapas,
donde las ahogas indolente
cerrando los mares a jarras.
Ya es tu panza una barrera
que frena los coches en la calle
cuando el resto del cuerpo espera
el muñeco verde que abre
el paso, desde la acera;
Ya del barrio a tus zapatos
con viento, lluvia o granizo
acuden todos los gatos
en busca del seco abrigo;
e histórico fue aquel día
de excursión, comida y siesta
que tumbado boca arriba
te hizo una cigüeña
el nido en la barriga...
¡Y haber la moto de regalar
porque esa tripa de elefante
desbordándose por el manillar
frenaba la rueda de alante!
¡Oh, alabo tu sastre,
que no se rompe la cabeza:
cose a un toldo dos tirantes
y lo llama camiseta!
¡Genio de ideas sencillas,
para cada pierna un agujero
y te hace con un paracaídas
un calzoncillo prieto!
¡Dios te bendiga cuando sueñas
con hormigoneras de cocido,
albóndigas como peñas,
colinas de tocino
y las hidráulicas presas
llenas de buen vino...!
¡Resuenen mil "hurras" de mi grito
por la gloria de tu destino,
que mientras chillo no te invito
y mientras no te invito no me arruino!
viernes, 12 de febrero de 2010
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