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viernes, 26 de marzo de 2010

Despiste

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Foto de Anita Márquez ;-)

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Despiste

Me desperté a las siete,
abrí los ojos a las ocho
cuando ya, por error, había cogido
el bus de la línea diez y ocho,
y ahora que lo pienso,
todavía tuve suerte
librar de ir desnudo
en un despiste, por quererte.

….

Desayuno con sueños

La taza de café
ha quedado vacía.
Su asa me incomoda,
es una oreja que tal vez
espere de mi unas palabras.
¿Qué decir?
¿Oye los pensamientos?
¿Qué pensar?
La cucharilla, acostada en el platillo,
algo alterada por una gota de café
que guarda nerviosa
en su cóncava forma
ansiando lasciva el imposible
de impregnar de cafeína
cada molécula de celulosa
del sobre vacío de azúcar
besado en su vientre
por la elíptica curva de acero.
"Brasil", dice la taza.
"Exit", contesta el sobre.
La cucharilla guarda silencio,
oculta algo.
La giro excitado en busca
de la intimidad que me hurta.
"18/10" revela en el envés
de su esbelto talle.
No entiendo.
Busco la explicación
en el poso de la taza
y descifro en una constelación
de partículas de café
el número elevado a la potencia,
el de veces que a cada segundo
quisiera verte impregnada
de mis esencias,
en un Brasil de pasiones,
en el exit de nuestras conciencias.
¿Qué decir?
¿Qué pensar?
Claramente:
18 elevado a 10.

……………

Un café, por favor. Siempre nos quedará Marcilla, y la campanita con sordina de un remolino que funda el azúcar, como sintonía para la indescifrable magia de endulzar lo amargo con lo banal cotidiano, cuando ya la banalidad se hace transcendente como la madera a la que se aferra el náufrago. Soy feliz en este momento, el café me dibuja en el alma sinuosas vetas de árbol viejo que mi pensamiento recorre distraído con un dedo imaginario.

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Pescadora de mis sonrisas,
ya no vienes a mis orillas,
el río detiene la corriente de los días,
a los pájaros pide semillas para cubrir el fango de las riberas
con jardines de alegría. .....

-----------------------------------------------------------------

Un sobre en blanco hallado en el cajón de una mesita es una provocación que invita... Como una barca a la orilla de un lago, a subirse y navegar hacia otra orilla donde sabemos se encuentra la persona amada... Invita como los labios cerrados, indefensos, dormidos, de ella, frescos, a ser besados... Invita a lanzar una red de palabras en la que caiga atrapado el pensamiento, de la enamorada, para ser arrastrado cientos de kilómetros e izado a esta barca de cariño que hacia su orilla navega, por el lago de los serenos pegamientos del amado.

...

¿Que para qué sirve la poesía?
Alguna vez,
en algún lugar del mundo,
un poema salvó una vida.
¡Escribid, poetas!
Llenad el mundo de versos como caminos
que lleven a todas partes,
para que la esperanza no vuelva a perderse
nunca más.
Nunca.
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viernes, 25 de septiembre de 2009

...Bailaban los dedos de Ana...

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Fueron dos níveas manos,
una abstraída dejadez,
un lento parpadeo vano,
un sorbo distraído de café;

en torno a la tibia taza,
cálidos en el calor afín
en un teatro de porcelana
bajo una mancha de carmín

bailaban los dedos de Ana
sobre un dibujo pastoril
una nerviosa danza
de caricias de marfil...

Fue magia inexplicable
que al inclinar la cabeza
brioso de brillos el azabache
mar de su cabellera

le ornara de ondas la frente
y a la luz del día velara
de su mejilla los claveles
y la dulzura de su mirada;

fue tras el negro eclipse de seda
que un suspiro se dejase oír
y de sus ojos traslúcidas perlas
brotaran vivas para escribir

salobres puntos suspensivos
en las vetas de la mesa
que fueron el triste principio
de la historia de una ausencia...

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jueves, 6 de agosto de 2009

La noche

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.

La noche no vierte una copa de sombras,

sueños e insomnios por donde pasa.

La noche no puede ser sujeto de una acción,

los insomnios, sueños y sombras, no son líquidos

que se puedan verter en un recipiente.


La noche es una circunstancia de espacio limitado y tiempo continuo

en la parte del planeta no iluminada por el sol.

La noche existe siempre,

gira eterna alrededor del mundo.


En cambio,

eso sí,

las bombillas abren los ojos

cuando llega la noche.


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domingo, 28 de junio de 2009

Mientras tengamos presencia

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Aquí y allá,
y más lejos también,
yacen los poetas y las poetisas,
dicho así por seguir las innovaciones de la igualdad de géneros,
y dicho en ese orden
porque en morir no siempre son caballerosos los caballeros
en ceder el paso primero a las damas.
En efecto, y restos, mortales,
ahí están
bajo tierra los más antiguos;
dentro de nicho los modernos;
en panteones o fosas comunes,
que no por perder la vida
se pierde la clase social.
Ahí mismo yacen olvidados de la Gloria
(si la conocieron),
a merced del gótico gusano
comprometido con la lírica,
buen amigo que libera el espíritu de la pesada carne,
mientras por fuera,
la lápida es punteada de forma suspensiva
por las cagadas de moscas filosófico-baratas;
y las esquinas de la tumba
quedan expuestas al saludo de patas caninas
que al levantarse dejan apuntando averiados aerógrafos
de perrunos artistas empeñados en retratar con sus orines,
en las aristas marmóreas,
una alegoría de la Grandeza de la Vida Humana,
en forma de inspirada lluvia dorada
que fluye cual río de oro
para saciar la sed de la tierra
y hacer crecer los gladiolos.


Aquí y allá,
y más lejos también,
yacen de estos poetas y poetisas,
dicho así por seguir las innovaciones de la igualdad de géneros,
los poemas y poemos
en libros que son tumbas y tumbos,
más cerradas y cerrados
que las de los cementerios y cementerias,
tanto, que las polillas y los polillos…
…Pesado es esto de los géneros…
Que las polillas, para entrar, no pasan las páginas,
sino que les hacen agujeros;
tanto cerrados, sigo diciendo de estos libros, que las arañas,
expertas inmobiliarias,
cimientan sus telas en las tapas
buscando la longevidad temporal de los hilos de las tramas,
y así honra la Historia tanto sentimiento:
con moscas orondas que buscan el váter pulido
entre las letras grabadas;
con perros que lamentan que las tumbas no sean octogonales
para tener más esquinas en las que mear;
con gusanos asesores de imagen
afanados en limpiarles los poros a los esqueletos;
con polillas inclinadas al gusto de la celulosa impoluta
antes que al sabor tintado de versos brillantes;
con arañas custodias del sucio polvo que desprende el Tiempo…

…En fin,
ahora que me fijo,
este verano lisonjero de luz
escenifica una orgía de verdes y azules
campos y cielos
cosidos a piruetas y quiebros
por las elegantes puntadas
de las alegres golondrinas:
no lo olvidemos,
y tengámoslo presente
mientras tengamos presencia,
porque el resto, me parece a mi,
vale poco la pena.

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martes, 23 de junio de 2009

Las hadas insomnes

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Al tierno verdor de abriles pastos

guía Ana sus odas en rebaños

y no repara la Musa en gastos

para vestir con los mejores paños


la inspiración que todos los años

nos alza alegres hacia los astros

por esa escalera de peldaños

que son su gracia y talento vastos.


¡Pastora de los valles pizpireta,

hechiza con tus versos las veladas!

¡Que cante el gallo de la veleta


y al Eco de las cumbres nevadas

redoble con él tu risa soleta

para solaz desvelo de las Hadas!




domingo, 14 de junio de 2009

Aljaba de sonrisas, versos y suspiros

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La vida era tierra de nadie;
cada casilla del calendario, un nicho ocupado
por un cadáver autómata parlante
que empezaba a pudrirse desde el amanecer.
Llegada la noche,
los gusanos habían pulido los huesos
y no por ello callaba la calavera la verborrea enajenada.
A falta de cascabeles
fui cosiendo esos cráneos blancos
a mi negro traje de bufón:
ahora ya sabéis cual es el origen del soniquete
que os hace visitar mi blog
en busca de una sonrisa.
Tantos años el Sol rompió sus rayos
contra los barrotes de hierro oxidado
que clavaban mi cuerpo entre cielo y tierra…
Y aún peores eran los días
en que una mortaja de nubes grises cubría el mundo
de familiares desolaciones
en un sepelio ya cómico por interminable
de parodia seria,
de broma cruel,
de juego psicopático…
Al paso de un cortejo de ansiedades plañideras,
los pájaros enmudecían,
y más que volar, batían el aire
como atrapados en los coágulos de un lago de sangre.
El miedo tenía un sabor a espinos secos;
al tacto, era una cascada de vidrio molido
que rompía por dentro del pecho;
y sonaba en silencio con ondas dolorosas
que expandían el cerebro para constreñirlo en una presión
insoportable…
Parecía que un Diablo ocioso
estuviera lavando toda la maléfica suciedad de sus alas
en la pureza indefensa de las aguas de la mente…

Fuiste tú,
niña,
tú me liberaste,
tú me abatiste las tristezas
con el arco de tu boca,
aljaba de sonrisas, versos y suspiros
que disparabas con generosa felicidad.
En el dulce paño de tus palabras
enjuagaste mis despojos;
en el roce de tus manos,
pintora de ternuras ilusionadas,
se hicieron de colores alegres mis alas revividas
y alzado el alma a vuelo de nívea paloma,
en la cadencia de tu voz,
hada niña rapsoda vestida de ritmos luminosos,
comencé a estudiar lecciones de dignidad,
Fe,
amor y esperanza.

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lunes, 8 de junio de 2009

Por siempre

Jamás concibieron siquiera los mimbres
el concepto de lo que es un cesto.
El pájaro no pidió permiso al árbol
para construir el nido.
¿A quién le importa que la tiza
soñara un dibujo distinto
o quisiera ser sólo palabras?
La vida es una tiza;
el tiempo, una pizarra;
la voluntad, una mano
firme, temblorosa, rota, sana, fuerte, débil, sabia, tonta, ilusionada, hastiada,
joven y anciana.
Tú y yo
nos conocimos ya gastados en dibujar pesadillas
y escribir lecciones de dignas palabras;
nos mezclamos desde el primer encuentro
constantes, discontinuos, suaves, ásperos, confusos, ordenados, cabales, incongruentes,
pero siempre entrelazados
como mimbres de un cesto que no eligieron ser un cesto,
como briznas y barro de un nido que se ubicó sin permiso del árbol.
Y así,
marcamos un presente sin adjetivos,
con frágiles trozos de tiza,
sin saber qué cabo nos resta
en nuestras manos inseguras,
por eso,
somos dos estelas amantes
tejiendo afortunadas abrazos blancos
en las tinieblas de un tiempo incierto,
por siempre.

viernes, 29 de mayo de 2009

Gotas de lluvia


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"Todo brotó del agua, todo ademán de vida, todo sueño de historia".
Alfonso Canales



Algunas, por gratitud,

entonaron desde las hojas una oración verde esperanza,

bailada en un aire resucitado

por los frescores del bosque.

Otras, manaron como gorjeos de bebé

nacidos a la luz del seno de la vida

tras resolver el enigma del vientre de la Tierra.

Las hubo que se deslizaron por los ríos

acariciando las curvas de la rivera,

y las voluptuosas formas de los cantos rodados del cauce.

En cambio,

aquellas otras,

se aquietaron en una espera

en la que se creyeron respetadas

porque nadie osaba pisarlas;

en la que se creyeron amadas

porque ojos curiosos asomaban a los suyos

y labios sedientos se saciaban besando sus ondas…

Cuando las ruedas de los coches

vinieron a engangrenar sus espejos,

el tiempo, burócrata insensible,

armado de un sol de justicia,

les fue cobrando a plazos crecientes

la ilusión de un Sentido.

Saber que el destino les elevaría al Origen

no ayudó a soportar la agonía:

Eran charcos,

y ser otra cosa era

no ser.


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miércoles, 27 de mayo de 2009

Vestido de luz y olivos

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Me haces nacer
por los rincones de mi memoria,
y en un patio de Sol y sombra
que guardo en el alma,
riego con lágrimas las flores
que son tus sonrisas.
Por si no alcanzara alguien a entender este milagro,
una guitarra española lo explica
con una alegría serena y madura...
Los pájaros escuchan y se marchan:
más allá de los muros,
Dios les aguarda vestido de luz y olivos.


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viernes, 17 de abril de 2009

El relato del abuelo

Me relató un día mi abuelo
cómo los falangistas le insultaron,
le escupieron, le apalearon
y dejaron herido en el suelo.

Allí, moribundo, clamó al cielo
justicia, y los que le escucharon,
como lobos indignos retornaron
prestos a dar a mi familia duelo.

Y buen mozo hubiera sido muerto
por decir “cabrón” al general Franco,
si justo en aquel momento cierto

entre grises nubes un monstruo blanco,
libélula a escorpión injerto,
no asoma y empuja al barranco

a tanto paleto despavorido
que no conocía el autogiro.

Hambre

Se moría el niño
de hambre;
su mirada, un vacío
constante.
Le comían las moscas
los ojos:
su mirada, un turbio
diamante
le lloraban los ojos
sin lágrimas;
su mirada quería
acusarme.

Los ojos del niño
señalaban en el suelo
un avión descendido,
orgullo del “progreso”.

Los ojos del niño
señalaban al periodista,
el cual se haría rico
sacándole fotografías.

Los ojos del niño
señalaban al gran personaje
que había venido
para lavar la imagen.

Los ojos del niño
señalaban los lugares
donde había perdido
el cuerpo la carne.

Los ojos del niño
señalaban el desierto,
donde el mejor destino
era estar muerto.

También a mí
me señalaron sus ojos:
sentí aquí
un escalofrío doloroso,
y agradecí
a Dios todopoderoso
mi inconsciencia, mi grosería,
mi ignorancia, mi vulgaridad
y todo lo que me permitía
poderme desahogar
cagándome en la puta vida
de tanta autoridad.

El bocazas

Tal es grande del bocazas la boca,
que no exagero ni un guisante
si digo que de atrás adelante
la medida de tres palmos es poca.

Y no sólo es grande: está loca.
Abierta siempre y exasperante,
suelta mil palabras en un instante
que hieren la razón y la derrocan.

Por suerte, oír no cuesta dinero,
pues sería morir en la pobreza
escucharle el segundo primero,

tiempo en que mi cordura tropieza
en el muro que arma con esmero
de sus insensateces la fiereza.

domingo, 5 de abril de 2009

¿Quién...?

¿Quién, Dios aparte, pudiera
darme razón o motivo
de tanta real quimera
como ésta que yo vivo?

A la vera de sus labios
acecho el gesto sin par
que ni un millón de sabios
lograrían descifrar.

Sólo esboza su boca
una sencilla sonrisa
y ya es mi alma loca
suicida en una cornisa,

indiferente al ruido
de los gritos de consuelo
del público reunido
en espera de su vuelo.

Ora sus ojos risueños
se entrecierran felinos,
ya son de los míos dueños,
despistados peregrinos;

ya su blanco me deslumbra
como radiante estrella,
ora el iris en penumbra
mi amor firma y sella.

¿Y el aura de sus cabellos
dados a la luz del día,
filtrando rubios destellos
reflejos de alegría?

Luminoso sol me ciega
y al mismo tiempo cura
mi vista cuando la riega
con rayos de hermosura.

¡Cuánta magia misteriosa
esconde el ser divino!
¡Cómo alevoso osa
influir en mi destino!

Para que todo se tuerza:
la paz de mi corazón,
de mi voluntad la fuerza,
de mi juicio la razón;

todo perdido en el fuego
de su soberbia belleza,
todo cenizas que luego
la duda de la certeza,

como un viento impuro
esparce en el desierto
de lo incierto seguro,
de lo inseguro cierto…

Como ésta que yo vivo,
de tanta real quimera
darme razón o motivo,
¿quién, Dios aparte, pudiera?

¡Cuán azules!

¡Cuán azules
tus miradas
mientras fluye
tan lozana
la palabra
dulce canto
a mi alma
de tu labio!
Cuando andas
a mi lado
puestas alas
en los pasos
y en olor
de claveles,
bella flor
te desprendes,
tu aliento,
bien amado,
canta ciento,
mil encantos;
y es distinto
ese aire
de suspiros
que a ti saben:
lo respiro
y me trae
el olvido
de mis males…
¡Cuán azules
tus miradas
cuando suben
y alcanzan
altas cumbres,
lontananzas
y los túneles
de mi alma!
¡Cómo ensancha
sus paredes
y mi ánima
resplandece
con los tonos
más brillantes
de tus ojos
celestiales!
Ya sentados,
tomo una
de tus manos
y retumban
alocados
corazones
encontrados
en el roce
de dos mundos
atraídos
por profundos
remolinos...
¡Cuán azules
tus miradas,
son sin nubes
siempre claras!
Sin calinas
ni humaredas,
siempre nítidas
cristaleras,
laberintos
de espejos
frescos, vivos
e inmensos
donde pierdo
el dominio,
el sosiego
y los ritmos:
yo quisiera
habitarlos
y ser niebla
y empañarlos
y a conciencia
engañarlos
con quimeras
de su agrado,
y rendirlos
al amor
de mi herido
corazón…

¡Cuán azules
tus miradas,
tus miradas son!
¡Cuán azules,
bella flor!

Caballo

Caballito, caballote,
esclavito de los hombres.
Caballete, caballazo,
pasitos de frente, pasitos de lado.
Caballar, caballero,
te hacen bailar a paso ligero,
caballón, caballuno,
en la escuela de equitación,
¡Cómo te aplaude el público!...

¡Caballo!
Más te aplaudía yo cuando
allá en el campo,
en un amplio
espacio,
aunque, eso sí, vallado,
pasabas todo el rato
a tu aire: trotando,
pastando,
galopando,
descansando,
relinchando,
retozando
sobre el pasto…
¡Qué sincero era mi aplauso
cuando te veía hacer el caballo..!
ahora, sin embargo,
te veo, hermano,
todo envarado
imitando a los humanos
y su idea del garbo
con artificiales pasos,
esforzados saltos,
quiebros que son quebrantos
y otros gestos que por tu mano
no harías ni borracho.
¡Qué mala suerte, mi caballo!
¡Qué mala suerte caer tan bajo!
¡Y qué hombres tan desalmados
los hombres que te empujaron!

lunes, 30 de marzo de 2009

Puntos suspensivos

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Hoy,
las nubes eran vendas usadas, rotas, rendidas,
que tiempo atrás envolvieron heridas inmensas;
no eran pájaros los pájaros posados,
eran nudos en los tendidos eléctricos
y en las ramas de los árboles.
Las piedras que asomaban en el remanso del río
eran puntos suspensivos…
Ríos, lagos, mares,
caminos que se usan, rompen y rinden siempre contra un final
espejo del principio.
La vida tiene nudos como pájaros
que se posan en los remansos del tiempo
cuando todos los puntos suspensivos se unen
en una nube negra,
entonces, heridas viejas como piedras
se estremecen en la tierra con esos relámpagos que reflejan
ríos usados, lagos rotos, mares rendidos entre sus propias orillas…
En una trenza de agua
que vibra sobre el río,
en una escama de la brillante piel
que embellece el lago,
en un aliento de espuma
que sobre la ola respira la brisa del mar,
en esos lugares te encuentro,
al final de lo que es un principio:
los puntos suspensivos…
.

domingo, 29 de marzo de 2009

Repiquetean en los paraguas

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En las hojas y las ramas
de los árboles del Paseo,
la llovizna se condensa y resbala
en la melancolía de un recuerdo,
en diamantinas gotas de agua.

Dos brillantes estrellas,
dos mundos alumbraban,
el reflejo de dos velas
en el espejo de tu mirada
tallaban un relieve vivo
sobre el fondo sombrío de la sala.
Con una alegría sin prisa,
en una lenta velada,
nos acariciaban las palabras,
suaves, complacientes, cálidas.
Decían, tal vez, todo,
prometían, tal vez, nada.

Grises tapices en la bahía
se difuminan en lontananza,
un mar enfadado castiga
con olas grises las barcas.

Conocías mis temores,
te hablé de mis fantasmas;
soñaste tras la bruma
montes verdes, bellas playas...
Pero vinieron los fuertes vientos
y trajeron las frías dudas
que a las nubes blancas
empujan, oscurecen y rasgan.

A despeinar tus sueños
los fuertes vientos vinieron
Se deshacen las nubes en lágrimas,
repiquetean en los paraguas.

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miércoles, 25 de marzo de 2009

Acariciando horizontes

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Te veo en esas puestas de Sol que incendian los cielos

con todos los colores posibles,
son ensayos que hizo Dios antes de pintar tu belleza;
y los brillos simétricos que la luz refleja
en el borde del vaso de café,
son los de tus ojos acariciando los horizontes con su presencia.
Te veo en el mar de margaritas
que llegada esta época
florecen en el cuidado césped de los parques,
cada punto blanco es una sonrisa que has regalado en esta vida a propios y extraños;
y en el orden preciso de lineas que las baldosas lanzan por las aceras,
te veo,
porque me hablan de esas redes ordenadas
por las que transitan tus pensamientos.
Te veo en las risas de los niños, en sus ropas de colores, en los juguetes que cogen en brazos,
en ello veo tus gestos,
tus gestos son un espejo que devuelve todo lo que la vida tiene de tierna y noble;
y en los rostros cansados de los ancianos,
cada arruga que el conocimiento les ha grabado,
se me hace un libro como los que llenan las estanterías de tu casa,
en ellos te veo;
y te veo en las hojas de los árboles,
las hojas son las palabras que tú conoces;
te oigo en el diálogo que mantienen con el viento,
es tu voz,
tu voz con esa magia de susurros
que le explica a la Coherencia el valor de los esfuerzos cotidianos,
que se sobrepone por encima de todas las realidades adversas,
que ridiculiza cualquier duda que se atreve a argumentar contra
el Triunfo de la esperanza en el mundo.

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martes, 24 de marzo de 2009

Esperanza



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Dedicado a Ana Márquez



Por encima del barro
que remueven las pezuñas impías
de los malévolos,
los indiferentes,
los inconscientes,
los apáticos rendidos,
los egoístas de miga de pan,
los avaros de alfiler oxidado,
nosotros:
nosotros, los peores de todos,
pistoleros de cafetería,
diestros en apuntar con el dedo a la altura de la cadera
para disparar la culpa en duelos de diez palabras y media vuelta;
o esos francotiradores de la lógica,
en tertulias televisivas,
acomodadas a conciencias orondas,
con una mira telescópica de razones
que alcanza con precisión a supuestos responsables
en cualquier rincón del mundo;
todos,
soldados de ejércitos democráticos,
complacidos por el continuo botín de guerra
que la masacre de nuestros votos
arrebata en esos frentes de miseria, esclavitud y muerte...

...Sobre la escombrera de lo vivido,
desmadejado el ánimo en una pose de marioneta en descanso,
se puede ver un cielo inmenso de piel
inalcanzable,
toda la piel escapada a las caricias
en las pasiones frustradas
de los enamorados de su propia inconsecuencia...
El futuro depara una somnolencia sin retorno
a quienes vagabundean por las catacumbas
de sus fracasos,
tropezando con problemas fósiles,
redondeados por los encontronazos
de miles de generaciones anteriores;
en los nichos, las calaveras se ríen
por ese empeño de los vivos en no quererse reconocer
en los frenéticos espasmos de amores, odios, deseos, miedos,
instintos, en suma,
que les hacen caminar ciegos bajo la luz de su propio entendimiento,
inseguros en la certeza de su finitud,
hipotecados en futuros a pagar a plazos de toda magnitud, incluso
infinita;
mimosos en acunar sueños adoptivos,
sueños engendrados por los impulsos de estar, permanecer,
perpetuarse en una progenie obligada a nacer,
sueños vanos, ignorantes, ridículos, pretenciosos,
construidos sin imaginación
con el esclavizante mecano
de un entorno de manufactura publicitaria.
Y sin embargo, esperanza.
Esperanza,
en la inocencia de esas mariposas de vuelo impreciso, pero grácil,
que son las risas de los niños;
en el río de agua pura que fluye solidario
de aromas florales
y almas amigas;
en los viejos árboles, sabios maestros
que imparten los valiosos conocimientos
del respeto,
de la benevolencia
y de la belleza de la convivencia hermanada
en el mosaico humano de colores,
luces, sombras, hojas caídas y brotes nuevos
sobre la tierra,
nacidos en el plácido frescor
de la ayuda desinteresada,
en la calidez maternal de los rayos de sol
que acarician la firme suavidad
de los gestos comprometidos,
de la complaciente armonía que reina
en el paisaje del Ser anónimo que da el pan, el agua, la paz, la vida
a cambio de nada.
De nada.
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viernes, 20 de marzo de 2009

Qué tonto

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Qué tonto fui por querer huir del Pasado,

cuánto esfuerzo para nada por intentar dejarlo atrás.
Siempre me siguió a un segundo de distancia.

Qué tonto fui por querer hacerle frente,
nunca encontré la forma de dar un paso hacia él,
siempre a mi espalda, fue imposible encararlo.

Qué tonto fui por intentar vencerlo,
las victorias fueros suyas,
sólo se repiten las batallas que se ganan,
hasta que se pierden.
Al final, todas se pierden.

¿Y el Futuro?
Qué tonto fui al proyectar felices futuros,
¿Cómo no me di cuenta de que a su tiempo,
el Pasado los haría suyos?

Al fin, aquí estoy, en el Presente,
a ese dichoso segundo del Pasado,
a ese insalvable segundo del Futuro,
sin rencores, excepto contra mi propia ignorancia,
por no haber compadecido a ese Pasado que no conocerá el descanso
de dejar de Ser, como mi Presente;
o no haber compadecido a ese Futuro que dejará de Ser cualquier día,
sin siquiera haber tenido la oportunidad, como mi Presente,
de haber sido.
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