"Todo brotó del agua, todo ademán de vida, todo sueño de historia".
Alfonso Canales
Algunas, por gratitud,
entonaron desde las hojas una oración verde esperanza,
bailada en un aire resucitado
por los frescores del bosque.
Otras, manaron como gorjeos de bebé
nacidos a la luz del seno de la vida
tras resolver el enigma del vientre de la Tierra.
Las hubo que se deslizaron por los ríos
acariciando las curvas de la rivera,
y las voluptuosas formas de los cantos rodados del cauce.
En cambio,
aquellas otras,
se aquietaron en una espera
en la que se creyeron respetadas
porque nadie osaba pisarlas;
en la que se creyeron amadas
porque ojos curiosos asomaban a los suyos
y labios sedientos se saciaban besando sus ondas…
Cuando las ruedas de los coches
vinieron a engangrenar sus espejos,
el tiempo, burócrata insensible,
armado de un sol de justicia,
les fue cobrando a plazos crecientes
la ilusión de un Sentido.
Saber que el destino les elevaría al Origen
no ayudó a soportar la agonía:
Eran charcos,
y ser otra cosa era
no ser.
.

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