Todo se sentía vacío
en la noche insomne,
ya te digo.
Amaneció (A ver quién para eso).
Todo se miró en el espejo.
Oings, qué hastío: Otra vez, allí estaba Todo.
Todo se arregló y salió.
Se conocieron en un bar de copas y pistachos.
Ella era. Además, estaba. Esa parte no la abstraigo, pero estaba,
lo juro por nada.
"Hola",
dijo Todo.
Ella no respondió, era de esperar.
Esto se va a entender, pero ya.
"¿Vienes mucho por aquí?"
Nada, que no contestaba.
Todo, al ser Todo, también era tonto, y del todo, y con esa parte no entendía,
pero con la de ser un todo listo sí,
circunstancia que usó para hacerle la pregunta trampa:
"¿Cómo te llamas?"
"Nada" fue la respuesta. Así le dijo ella su nombre al no decirle nada.
Qué joía, y parecía una estrecha.
Brase visto.
En fin.
"Yo me llamo Todo", se presentó él.
Como si no lo supiéramos.
Se le veía. Lo llevaba más escrito quel "ADIDAS" las camisetas de
no voy a hacer publicidad.
Se enamoraron, o, para los prosaicos: se cogieron ganas.
Para Nada, él era Todo.
Todo vio en Nada todo lo que él jamás hubiera imaginado:
Nada lo era todo en sí misma,
al desearla, no se podía desear más,
al tenerla,
no se podía tener más.
Todo se dio cuenta de su propia falsa identidad,
que sí, leches, que jamás había sido Todo,
porque siempre le había faltado Nada.
Hicieron el amor. Es lo que hay que hacer cuando no se trae hecho de casa.
Mejor entre dos. Se reparte el trabajo.
Ella se enajenó.
¿Apasionada? Para nada.
Es que al tener dentro algo de todo dejó de ser Nada.
Pena, oye, aquí viene el problema:
él no sintió nada.
¿Pero qué narices esperaba?
Que es tonto, que te lo digo yo.
¡Que hubiera hecho el amor con Algo!
Sarna con gusto también pica.
Allá él.
Acá nosotros.
El que no quiera salir del armario
que no pida ponerse moreno.
Y encima se quedó sin chisma,
porque nunca salió nada de Nada.
Todo quedó peor:
antes, no era Todo,
ahora es Menos.
Mírale: se picó al pienso, coge el teléfono y llama a Algo.
-¿Sí?
-Que soy Menos. ¿Vamos a tomar un café?
- Sí, anda, como si estuviera yo sobrao como pa salir contigo. Venga, cuelga, deja la linea libre, estoy esperando llamada de Bastante. O Suficiente.
Pobre Menos. Se quedó singuel.
Ni las Hipotecas le hacen caso,
las guarras de ellas, que se lían con lo peor:
Mucho, Más, Muchomás, Revienta, Quetedén y Suputamadre.
Y al mismo tiempo.
Orgía.
¡Hala pecao!
No los perdones, Señor,
porque sí saben lo que hacen.
lunes, 1 de agosto de 2011
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1 comentario:
Este mensaje interplanetario para comunicarles que tuvieron buen aterrizaje en mi blog, pueden bajar!
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