martes, 9 de agosto de 2011

Qué locura

Qué locura.
Todas las palabras bellas son tu nombre
y cuando menos lo espera nadie
respiro
y de nuevo el fuelle alienta
la fragua de
todas las palabras bellas son tu nombre.
Dios se estresa.
Para evadirse
se pone unos pantalones cortos
y juega a las canicas con mi mundo.
Hace carambolas con
todas las palabras bellas son tu nombre.
Los segunderos de los relojes envejecen un año a cada saltito.
Se queda estrecho el Universo para que le quepa tanto vacío.
Y un topo, cagüen la leche astrónomo desde que astronauta frustrado,
pide silencio
porque no puede oír las estrellas de tanto
todas las palabras bellas son tu nombre.
Ato con la cadena el beso a su caseta
y a su lado dejo un plato con 365 hostias
para que comulgue todo el año.
Allí vivirá vigilando para nada que
todas las palabras bellas son tu nombre.

Los peces nunca han nadado.
En realidad coletean por las profundidades con el iluso propósito
de sacudirse la humedad de los océanos.
Los pájaros nunca volaron.
En realidad son peces que quedaron varados en el aire
cuando bajó la inundación de aquel Diluvio Universal de Lágrimas.

NO es que sí o no sepa
dónde sí o no estar
para lo que sí o no quiera,
ni sí o no me importa
ni falta o sí que me hace,
es que
todas las palabras bellas son tu nombre,
son tu nombre todo el tiempo,
por consiguiente: ¿Y?
Y en consecuencia: ¡Ah!
¡Todas las palabras bellas son tu nombre!


No hay comentarios:

ir arriba