Esta mañana he hecho un viaje desastral a Ratindelculín
para visitar la Biblioteca por Temas de Diccionarios Imposibles
y el tomo y lomo Locuán-Realidad y vicenteversa le tenían ocupado
unos extraterrestres que no paraban de supurar un líquido de colores
parecidos a los que forma el petróleo en los charcos de agua,
como no tengo conocimientos de biología galáctica no sé decirte
si estaban llorando de la pena, vomitando de asco, eyaculando del gusto, sudando de miedo, muriéndose de amor o meándose de la risa. O nada de eso y es que cuando se aburren supuran. Parecido a los humanos, que cuando se aburren, suspiran.
Joder, que trabajo (decía la puta), he tenido que usar el Diccionario Locuánico de Libre Sugerencia para traducir una incongruencia, con lo que quedará desvelada, aunque en unos conceptos que arriman la recua a mi sordina.
El ascua a mi sordina.
Sardina.
El incendio del bosque a mi cachalote, mejor dicho, dada la exagerada subjetividad locuánica.
Allá va Alí Babá:
"Las obligaciones se difuminan cuando se medio entiende el mundo y se habita en los pocos sueños que recolectamos para escondernos a no parecer lo que se supone".
(Por supuesto, esta es una frase sin sentido ninguno, por lo que conviene desconectar la mente consciente y analizarla con la infraconsciente de la subconsciente, que es el subconsciente del subconsciente, hablando claroscuro).
Los deseos, que son instintivos, se modelan dentro de la cultura que a cada ser humano le toca vivir.
Todos los deseos están señalando dos bases: permanencia y continuidad, esto es supervivencia y reproducción, por supuesto, en las mejores condiciones posibles. Con la cultura que nos rodea, modela, condiciona desde que nacemos, formamos un sueño al que a mí me gusta llamar "Película", por ser una proyección, un proyecto. Situamos en esa fantasía a las personas que nos rodean y les damos papeles y guiones acordes al cumplimiento de nuestro sueño, lo cual ya choca con la realidad, pues las personas reales no actúan en la realidad como nosotros les hacemos actuar en nuestros sueños, por Locuán, a su vez, tenemos que hacer esfuerzos tremendos para "corregirles" contra su santa voluntad, punto este en que se inventó el concepto "egoísta", para referirnos a aquellos que no colaboran en la ejecución de nuestro sueño o que con su libre comportamiento lo dificultan.
Cuanto más intenso es el deseo, mayor es la frustración si no se rueda la "Película". Algunos ni lo intentan, lo ven imposible y no se adaptan a tener sueños más modestos, dentro de sus capacidades; otros, se empecinan hasta la extenuación y pasan así toda la vida sin tomar consciencia de que han puesto la mira demasiado alta, o demasiado baja, pero la mueven para adelante a cada paso que dan, como un burro detrás de una zanahoria sujeta con una pértiga delante de los morros. Llega el dolor vital cuando por perseguir el sueño se entra en estado de sacrificio mártir y se pierde la perspectiva de la relación esfuerzo-proyectoacumplir, hasta el punto de entrar en estados de ánimo torturantes continuos.
Pa ná. Por una casa que te chupa la sangre, cuando habrías vivido mejor en algo más modesto, por una relación sentimental que no hay por donde coger, aguantando tres patadas por beso recibido, por unos hijos egoístas que hubieras educado mejor si no hubieses tenido nada que darles, excepto Valores Humanos, si les hubieses dejado desde pequeños buscarse ellos solos las castañas o los plátanos.
Por eso, chaval, pon los sueños de tu parte, háblales de "Tú" y ellos que te hablen de "Usted", y diles "a mí no se me tocan los huevos (las tetas), se me acarician y cuando yo mando". Acojona a tus sueños, que no se pasen de listos, mándalos a tomar por donde toman los pollos si se ponen exigentes, abandónalos por otros que te convengan más, o hazles caso na más que por el placer de soñarles, sabiendo y tengan claro no te vas a matar por cumplirlos o sea, habita en ellos cómodamente, en los que tu recolectes, aunque sean tontos, raros o míseros por modestos, pero que te quieran, coño (picha). Y engáñate viviendo dentro de ellos, a la mierda la verdad... ¿La verdad? ¡Ni suponerla! ¡Lo mismo: por donde los pollos!
Y que parezca uno lo que tenga que parecer, sin prejuicios, sin esconderse ni mostrarse, vamos, ni plantearse lo que uno parece en realidad cuando se sale del sueño. Esa es otra: que no haya miedo a salir del sueño, que bien está habitarlo, pero también conviene darse una vuelta por ahí, por que sí.
Pues eso.
Saludos, abrazos, besos a ellas, para tod@s quienes dejáis respuestas, de Locuán, el único extraterrestre que conocéis verdaderamente.
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martes, 15 de diciembre de 2009
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3 comentarios:
Locuán qué profundo. Y lo digo en verdad. Yo diría que es una reflexión filósofica tan digna de un ser interplanetario como tú.
Abrazo y saludo.
(La antigua maga-ahora Diana)
Yo conozco a otros extra-extraterrestres digoooo jajaja
No os aburris ni miajita ehiii
Ya me gustaria a mi tener un novio de esta gracia.
Oye, que no se entere naide, ¿hay algun extra pa mi? joe, que me gusta reir y la gente tiene una mala hostiaaaaa
Besicos pa to los dos
Gracias a las dos. Diana, ¡cuánto tiempo! Ande andas?
Marian, sí que hay gente saboría por ahí, sí... Y en Andalucía no te digo nada, mucho tópico, pero hay cada malage...
Un besazo gordo a las dos y un millón de gracias.
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