Este año he sido muy bueno. Por si acaso hay personas hablando mal de mí, os aclaro las dudas.
El triciclo de Pablo lo tiré al contenedor de basura el 26 de Diciembre del año pasado, así que no cuenta para este año.
En Marzo, lo de poner la caca de perro encima de la tarta el día del cumpleaños de mi hermana, lo hice para que nadie la empezara antes de tiempo.
Lo de la pintura del abrigo de pieles de mamá está bien hecho. Lo vi en la tele y dicen que es bueno para que hagan los abrigos sin matar animales.
Lo del coche y el gatito de la vecina fue un accidente. Además, el conductor del camión dio positivo por borracho y papá sólo se enfadó al principio. Ahora está muy contento con el coche nuevo. Y a mí no me pasó nada. Y casi sé conducir. Sólo me falta crecer un poco para alcanzar al pedal del freno y a ver la carretera por encima del volante, porque el asiento está muy bajo.
La foto que hice con la polaroid a mamá y a tío Josemari cuando se metieron desnudos en la bañera de casa para buscar las gafas de tío que se le habían caído al fondo, no la tiré por la ventana, que se la llevó el viento porque la dejé posada cerca. Además, la cotilla de la vecina me la devolvió y se la di a mamá, y no se lo hemos contado a papá porque una vez se enfadó mucho cuando descubrió a mamá ayudando a arreglar el grifo de la ducha a un señor fontanero. A papá no le gusta que mamá ayude a nadie, que para eso se les paga. Así que no le contamos nada. Ni cuando mamá ayudó a mi profesora Andrea aquel día que vino a casa para decirle a mamá que yo soy muy bueno porque entro en el vestuario de las niñas y las ayudo a encontrar las cosas cuando se están cambiando de ropa. Resulta que Andrea se sentó encima de un bombón de chocolate y mamá tuvo que limpiárselo lamiéndolo para no manchar una servilleta. Eso me ha dicho mamá, pero yo no la creo. Yo digo que lo limpiaba con la lengua porque le gusta mucho el chocolate.
Y también quiere tocar la flauta de todos los amigos de papá, que vienen cuando se piensan que no hay nadie en casa, pero yo he mirado muchas veces escondido sin que me vean y he visto que no sabe tocar, porque no suenan, ni nada. Seguro que mamá quiere aprender en secreto para darle una sorpresa a papá. Cuando yo sea mayor, quiero que toque mi flauta alguien que sí sepa, para saber como suena una.
Lo de la pierna del cartero fue culpa de papá. Lo dijo el señor juez. Que papá es joyero y tiene que llevar siempre en el bolsillo la llave del armario de hierro donde guarda la pistola de asustar a los malos cuando está en la tienda trabajando, y no dejar la llave en una caja de madera de color negro en el segundo cajón de la mesita de noche a la izquierda de su cama porque la puede coger un niño de allí y abrir el armario y coger la pistola y ponerse a jugar con ella. Encima, la dejó cargada. A mí me dijo el señor juez que sólo jugara con mis juguetes, con los de papá, no. Y lo de darle una tirita al cartero para ponerse en la pupa y llamar corriendo a una persona mayor, que muy bien hecho, que le salvé la vida.
El bosque ese grande de América, donde fuimos de vacaciones, lo quemó Pablo. Resulta que por la tarde vino una ardilla y me comió el bocadillo de chorizo de la merienda, y por la noche vino la misma cuando tenía el plato de la cena al lado posado porque estaba jugando con mi gameboy y la asusté y la tiré con la gameboy y luego no encontraba la gameboy en el bosque y encendí una cerilla para buscarla y viene Pablo y me empuja, el idiota, y me tira al suelo y se prenden las hierbas y no podíamos apagarlo y salimos todos corriendo, dejamos la tienda y todas, todas las cosas allí y volvimos en un taxi al aeropuerto y en avión a casa y en casa veíamos todos los días el fuego en la tele y no podían apagarlo y se quemaban las casas y eso que había muchos bomberos y aviones tirando agua y papá y mamá estaban muy asustados porque nos podíamos haber quemado… Y yo salí a la calle y le dije a un municipal que preguntara a los americanos si habían encontrado mi gameboy en el bosque que había prendido Pablo y el guardia me dijo "niño, no molestes".
Bueno, una cosa mala sí he hecho, pero no tengo la culpa porque cuando lo hice estaba enfadado. Y es que hoy eché sin que se enteraran pica-pica en los globos que habían comprado mi hermana y su novio porque no querían darme a mí ninguno para jugar yo. ¡Verás cuando los inflen! ¡Les van a picar los morros! ¡Ja!
Por eso, este año, como he sido muy bueno, os voy a pedir estas cosas:
Un microchip para ponerme en el cuello, porque Pinky tiene uno y cuando le suelto sin que me vean para que dé un paseo, le encuentra la policía y le dan una vuelta en el coche patrulla. Yo también quiero dar una vuelta, jo. Además, la vuelta es barata, porque cuando papá paga siempre sonríe al policía y le da las gracias.
Quiero un puticlú para papá. No sé lo que es, pero papá dijo una vez por teléfono en voz baja que lo que más le gusta en la vida son los puticlús.
Y una gameboy nueva.
Y un coche de policía. Pequeño, que alcance yo a los pedales.
Y un caballo para mamá, que les dice a los de la flauta que le vendan un caballo, que lo compra, pero no veo yo por ninguna parte que se lo traigan.
Y una jaula de hierro para meter a Pablo, que no me empuje más.
Y una pistola de juguete para niños que dispare balas de verdad. Y tiritas.
Y otro bote de pintura.
Y una caja de bombones para mi profesora Andrea, que cada día me quiere más y ahora me trae a casa todos los días después de clase y mamá la invita a comer chocolate, que les gusta mucho a las dos, mientras yo hago los deberes.
Y no quiero más. Os doy un beso a cada uno y os deseo que el viaje hasta aquí sea bueno. Y tened cuidado cuando paséis por Irak, que he visto en la tele que hay mucha sangre por las calles y no quiero que se resbale un camello y se me rompan los juguetes antes de estrenarlos.
viernes, 4 de diciembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

8 comentarios:
A ver si busco un gif, es que estoy liada (y que no tengo ganas, vaya). Saludos cordiales para usted también.
Que quede bien claro que el Pablo del relato no soy yo... jajajaja
Un abrazo
Yo también he sido buena.
Si yo fuera reina maga me haría pis leyendo la carta y te dejaría todo todo lo que quisieras, con esa forma de pedir ¿quien es capaz de negarte nada?, jaja. Muy bueno
jajjajajaj
Yo he sido mala,muy mala jajajjaja
la carta está genial
Me has hecho sonreír, como siempre. Que los Reyes Magos te conserven la ilusión y ese sentido del humor que arrastras y que tan difícil es de encontrar en la mayoría de personas...
Un abrazo.
Eres genial, amigo. Y con ese sentido tan particular de encarar la vida, es mejor que no pidas a los Reyes que te echen nada, porque a lo mejor, por pura envidia, ¡ van, y te echan¡.
Feliz Navidad y un Año Nuevo con tu sonrisa.
Aparte de la genialidad de la carta, celebro que se haya dirigido usted a los Reyes Magos y no al advenedizo ese de Papá Noel. Muchas gracias.
Firmado: Gaspar.
Publicar un comentario