lunes, 6 de abril de 2009

Arturo

Nunca había trabajado ni trabajaría. Cuando murió la madre (financiera de la licenciosa vida del hijo), el casero le puso en la calle por impago de alquiler. Arturo era tan torpe para solucionar problemas que se fue a vivir encima de un puente. Conoció el hambre con mayúsculas y en letras de pancarta; poco a poco fue agujereando la correa de su pantalón hasta llegar a la hebilla, los piojos le abandonaron depauperados, y terminó trepando por las noches a las farolas del puente para lamer las bombillas, por probar algo caliente. En un devenir tan contrario pensó: "La formación emocional del individuo dentro del entorno humano requiere una interacción comunicativa de intercambio continuo de gestos y palabras afectivas, o, en caso contrario, se produce una carencia, falla y atrofia psicológica más importante en tanto en cuanto esa interacción es más agresiva y exigente, pudiendo dar lugar a disfunciones crónicas como depresión, hiperactividad, apatía, conducta rebelde asocial o antisocial, fobias, vicios, dependencias, manías, afán de perfeccionismo, envidia, soberbia, vanidad, filia hacia el Real Madrid, granos en la piel, hipo, etc. Lo más conveniente en estos casos es hacerse poeta".

Arturo declamaba sus circunstancias con la lengua llena de ampollas, vocalizando gangoso. La gente paraba a escucharle extasiada de risa. Es lo que tienen las desgracias ajenas, que hacen reír.

"Estimo mi suerte adversa
cual de perros dogos cercado
estimara un gato persa
a poco fuera avisado;

o ya encharcados en símiles,
me cambio por un iraquí
bajo una nube de mísiles
que vengan a caer aquí;

mas no me rindo: soy poeta,
ya me hinquen grande colmillo
o tape atómica seta,
por mis yemas, que yo no chillo.

Leyenda soy de la memoria,
de las cantinas fui Alteza,
pues no se conoció la noria
capaz de elevar cerveza

como capaz fuera mi diestra...
... menos, carpintero osara
presumir de mano maestra
y genio que la fabricara.

Mas no me rindo: soy poeta,
me sacia la sed el rocío
y juzgo manjar cual teta
gusano que mate el mío.

Grandes errores, es mi Sino,
he cometido: de sumar
dos y dos y darme tocino;
y en peores la cagar

con montañas de excremento
sobre negocios y amores,
unos llevarlos el viento,
otros morir entre dolores,

mas no me rindo: soy poeta
que llega con el corazón
donde le lleva la bragueta
aunque se oponga la Razón.

La guadaña se me acerca
que brutal empuña la Muerte,
cruel goleadora terca,
temo que con ella acierte

a segar mi flaca espiga
rota en la mies y sin grano,
con Fortuna de enemiga
y Famélico de hermano;

mas no me rindo: soy poeta
y en el campo de la vida
la palabra es guardameta
que defiende mi porterida".

2 comentarios:

noveldaytantos dijo...

Eso de lamer bombillas para probar algo caliente es algo que pienso probar. Por cierto, ¿esas de bajo consumo son menos calientes, no?.

Pilara dijo...

Cerca del verano, en plena "operación bikini"...

No querrás acumular calorías!!!

¡¡Apúntate,sin dudar, a la "comida light"!!


Besitos.

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