De mi dieta bandera y divisa,
pegada con celo en la nevera,
hipócrita de un ministro cualquiera,
tengo una foto con la sonrisa.
Cuando el hambre mi razón requisa
y el instinto me convierte en fiera,
me lanzo, víctima de la ceguera,
contra la nevera a toda prisa.
El cerdo, sin dejarme de mirar,
se ríe de mi desgracia y disfruta:
parece decir: “la vas a cagar”…
¡Bendita sea mi maña astuta!
el asco me hace reflexionar
viendo la imagen de aquel puta.
viernes, 17 de abril de 2009
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1 comentario:
Tengo una lista de personas a quienes dedicarle la poesía anterior...
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