Qué linda mi Santander
a la faz del Sol asida;
barquitos de vela blanca,
pétalos en la bahía;
brisa de mar a montaña,
en la piel una caricia;
a contraluz sobre fondo
de las aguas diamantinas,
mariposas en el alma
el recorte de las chicas;
y sentado en el muelle
un joven, melancolía,
una memoria de besos,
una memoria suspira...
Una mirada tan triste...
¡Cuánta belleza admira!

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