Peregrino.
Hacia tu santuario.
Tus lágrimas, amadas reliquias de amor.
En las alforjas, el pan de mis sueños.
Bastón mi voluntad,
hollara de interminables puntos suspensivos
ese camino
jalonado de los albergues que son
nuestros comunes recuerdos.
Bufón.
Al reclamo de los cascabeles del ingenio
bailáramos los ánimos en danza de carcajadas.
tu sonrisa
me fuera lecho de marfil
para un ocio somnoliento.
Caballero.
Asediarte nocturno bajo Venus,
arrasar la cosecha de esperas,
degollar las manadas de besos,
emborracharme con el caldo te tu viña,
entrar a saco, ir y venir sin piedad
por la calle del burgo rendido.
Ardieran de vehemencia
los cimientos de tu castillo.

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