El Señor de los Acantilados
ha teñido de azul marino las sábanas de su cama;
para sumergirse en ellas todas las noches
y nadar al encuentro de sueños inciertos.
En el sueño, o en la realidad,
sobre la roca obcecada, que le dice al mar:
"Aquí comienza mi dominio, insiste cuanto quieras",
se pregunta si es el cielo, el Sol, las nubes, las aves,
las olas, la espuma, la piedra, las algas, los peces....
Se pregunta quién guarda tan oculto el secreto de la humildad esencial,
aquella que al conocerse hace al hombre inmune
a la humillación del miedo.
El Señor de los Acantilados
se envuelve en la susurrada mecedora de las olas
para buscar en el viento arremolinado de los recuerdos
la indefensa bondad que tantas veces
ha visto brillar en lo profundo de las miradas de los niños.
Cuando encuentra esos diamantes de la memoria,
los frota con un paño de soledad
hasta volverlos invisibles de tan nítidos,
como lágrimas de alma fatigada en el dolor del mundo.
El Señor de los Acantilados
ha dado el día libre a su bufón.

2 comentarios:
¿Qué son?
¿Canciones?
¿Poesía de otros autores?
¿Poesía tuya?
Oh. Claro que ya se ven las letras.
Saludos de nuevo.
Te dejo este comment por... los ya 5 escritos que leí.
Me encantaron...
¿Ya mandé saludos?
Me alegra de q ya se vean. Sí, son poemas suyos, de Pedro, yo no soy él, digamos q soy su... webmaster :-) publico sus textos por encargo suyo, pero él es el autor. Gracias por leer y comentar, un saludo desde España.
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