lunes, 12 de enero de 2009

El jardín del Loco






Ven a mi jardín... pasa... mira...

¡Qué moscas tan románticas!

Caen en las telas y mueren de amor

antes de que lleguen las arañas.

Tengo a la entrada un estanque con peces daltónicos

de colores...

Tengo dos gatos, hijos de una siamesa casquivana

que a empujones de gato común perdió la honra y la raza...

Tengo dos legañas pegadas a un perro

que de viejo, huesudo y vago parece ensayar la muerte

en siestas interminables...

Tres abejas tengo en una colmena blanca.

Las tres son borrachas: como aquí las flores huelen a mierda,

van al bar y liban cañas.

Te las presentaré:

"Tosmelina", alérgica al polen, tose más que zumba,

pero es la más simpática;

La valiente "Melibrava", única que en época de vacunas

se presenta voluntaria.

Y mi reina, la abeja "Maya", la más linda con sus alitas de plata

ortopédicas

y sus ojazos de cuatro mil facetas...

¿Esos dibujos en la tapia?

Arte moderno.

Los hacen los caracoles.

Son muy nerviosos, se suben por las paredes,

tienen vértigo, echan la pota cada dos babas,

patinan... A veces se caen...

¡Cuidado donde pisas ahora! Esta parte está llena de sapos

cantautores.

Son una plaga.

Pasan el día entonando horrorosas baladas melancólicas

con las que pretenden embelesar a las enamoradizas moscas.

Algunos pájaros se paran a escuchar.

Y al rato mueren ahogados en carcajadas histéricas.

En cambio, mis treinta y tres cabras, desconsoladas,

lloran hasta la cordura.

Cambiando de tema,

allá, bien hermoso,

mi ciruelo (con perdón), que ha puesto en mi vida muchas claudias.

Todo el año, los topos se andan por las ramas, ciegos,

intentando venderme cupones

para el sorteo diario de tristezas sin palabras...

Pues eso es todo. Aquí me tienes,

con cara de gilipollas,

aburriendo el tiempo con mis inventos.

Si:

Inventé un reloj solar de mantequilla... Me duró toda la noche...

Y un botijo de tela metálica... Lo puedes llenar y no pesa.

Y esto, el microscopio de un aumento

para mirar granos de arena sin que parezcan montañas...

Y un flotador para la lengua,

porque una vez casi me ahogo en un vaso de agua.

Y un rompecabezas de dos piezas que no encajan: entretiene más...

El último: una sartén de papel

para freír tardes amargas, esas que no tienen gracia.........¡Adiós!..........¿volverás?...¿No?








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