sábado, 30 de julio de 2016

Delito textil.

Delito textil en el Planeta Tierra.
Informe JWFHO2873%”·$%.

De Locuán para Absurdilandia.


Tipos de prenda investigada: Microshorts.

Variantes de microshorts :

- Microshorts Omninalgoide. (M.O.)

- Microshorts Minusnalgoide. (M.M.)


Referencia de cálculos:



- Medidas de longitudes y superficies en Sistema Métrico Decimal Humano.

- Cálculos numéricos en Sistema Matemático Decimal Humano.

- Medidas de valores tasados en valor de moneda Euro, vigente en Sector Europa, Planeta Tierra.

- Cómputos temporales en Calendario Gregoriano, Planeta Tierra.



NOTA: Todas las medidas y precios señalados son aproximaciones a promedios.



Exposición a la vista de la nalga humana:

- M.O..........0 Cm².

- M.M.........120 Cm².

(Cálculo de Exposición en M.M.,
 realizado sobre franja promedio:
 4 Cm. (Ancho) x (30) cm. Largo).



Precio promedio de la tela de algodón........3 € M(1 = 10.000 Cm²).

Precio promedio del Short M.O.................15 € Und.

Precio promedio del Short M.M................15 € Und.



Cantidad promedio de tela para la confección de Shorts:

- M.O..........2700 Cm².

- M.M........ 2580 Cm² (2700Cm² – 120Cm² = 2580Cm²).



Cálculo por Regla de Tres del precio de la tela empleada en la confección, por unidad de short:


-M.O........... [(2700Cm²x 3€): (10.000Cm²)] = 0.810 €.

- M.M..........[(2580Cm²x 3€): (10.000Cm²)] = 0.774€.



Diferencia MO-MM................0.810 – 0.774 = 0.036 €
Conclusiones:

1. Dado que el precio de los MO y los MM confeccionados es el mismo, a pesar de que los MM tienen menos tela, se produce una estafa cuyo valor es de 0.036 € por unidad vendida, valor éste de la cantidad de tela ahorrada en la confección del MM y no descontada al consumidor, estafa notable teniendo en cuenta el gran volumen de venta. Ejemplo: Por 1.000.000 de unidades vendidas, la estafa ascendería a 36.000 € .

2. Cuánto más enseña el Ser Humano el culo, más beneficia a los delincuentes.

3. La evolución de la forma de vestir del Ser Humano es similar a la de muchas otras especies inteligentes de la Galaxia. Teniendo en cuenta el nivel tecnológico humano y los ejemplos presentes como el de los Dermófilos del Planeta Cáchonder o el de los Nudistóferos del Planeta Telacaca, es una certeza que a finales del Siglo XXI los Seres Humanos habrán erradicado la ropa de su cultura. Posiblemente desarrollen costumbres parecidas a los Tesuperos del Planeta Memiréis, los cuales viven completamente desnudos, excepto los más atrevidos, que utilizan radiografías a modo de petos porque consideran que lo atractivo es enseñar los huesos, razón esa por la que todas las películas pornográficas de los Tesuperos se ruedan con cámaras radiográficas.

viernes, 22 de julio de 2016

Los comienzos de Baby Mouse en la Royal Navy


Los primeros rayos de Sol se filtraron entre las tablas de la cofa del mastelero mayor y le dibujaron a Baby Mouse un pijama a rayas sobre la camisola. El grumete había dormido allí apaciblemente toda la noche. Despertó, abrió los ojos un tanto y lanzó un berrido tan fuerte que hizo vibrar los obenques. Los marineros de guardia saltaron del susto sobre cubierta; alguno se torció un tobillo. Los que descansaban abajo roncando en los coyes se cayeron al suelo. Los vidrios de los fanales de popa se agrietaron una vez más, y el capitán Rage Brexit, reunido en su cámara con el piloto y los oficiales, desgarró la carta de navegación que en ese momento desplegaba entre sus manos.
- ¡Bendito sea ese demonio mal parido! - Dijo el capitán Brexit-. ¡Por los grandísimos cojones del difunto Nelson! ¡Todos al castillo! ¡Zafarrancho de combate! ¡Señor Eyes, vigías en todas las cofas, cinco libras para el primero en avistar lonas enemigas!
- ¡A la orden, Mi Capitán!

El navío de linea The Floating Blackfly bullía de actividad. Marineros, artilleros, fusileros... Despejaban la cubierta, guarnecían la batayola, destrincaban los cañones; los grumetes corrían entre la Santa Bárbara y las dotaciones de artillería haciendo acopio de pólvora y balas de gran calibre; el oficial encargado del armero distribuía pistolas, mosquetes, munición, sables y hachas de abordaje; algunos marineros extendían arena sobre las tablazones para evitar resbalar con la sangre que pronto se derramaría; el cirujano y su ayudante preparaban la mesa de operaciones y el instrumental en un espacio de la bodega, a la luz de dos faroles.
Baby Mouse trepó hasta el tope del mastelerillo. Desde lo alto babeaba observando con atenta curiosidad aquellas laboriosas “hormiguitas”. De pronto, fijó la atención en lontananza, extendió un brazo hacia un puntito blanco que apenas se adivinaba en la linea del horizonte, agitó la manita como si quisiera borrarlo y gritó “¡GU, GU, GU, IIIIIIIIIIIEEEEEEEEEEE!”.
El gaviero Fox Drunk intentaba atrapar al travieso grumete. Fox Drunk subía ya por los obenquillos, escudriñó en la misma dirección que señalaba su sobrino y gritó “¡Vela a sotavento por la aleta de estribor! ¡ Cinco libras para mi bolsa, ja, ja, ja!”

- ¡Contramaestre, virada por avante, rumbo noroeste y a todo trapo! - Dijo el Capitán Brexit desde el puente.
- ¡A la orden, mi Capitán!
- Ah, y dígale a ese truhán de Drunk cuando baje de ahí que su recompensa es una semana a pan y agua, por pícaro. El premio es para su sobrino.
- Sí, mi capitán.

Fox Drunk no pudo escuchar a distancia esa conversación, pero intuyó haberse metido en un lío, por la mirada fija y la expresión del rostro que el capitán le dedicaba. Fingió un enfado y riñó a su sobrino:

- ¡Maldita sea! ¡¿Tienes que ser siempre tan bocazas?! ¡Ven aquí, vamos, salta, bribón!
- ¡¡¡ GUUUUUUUUU!!! - Respondió Baby Mouse y se soltó del tope para caer veinte pies más abajo en brazos de su tío, el cual se sujetaba a la jarcia haciendo fuerza con las piernas metidas entre los flechastes. El hombre nunca podía evitar sonreír cuando tenía a su sobrino en brazos: estaba orgulloso de él.

Baby Mouse tenía ocho meses de edad; de ellos, dos a bordo y ya había sido ascendido de paje a grumete. Si causa asombro ver un bebé enrolado en la Royal Navy, más debe sorprender el valioso Don con que éste naciera: la clarividencia. El cuñado de Fox Drunk, Clumsy Daredevil, padre del rorro, había pasado a mejor vida frente a Cabo Trafalgar, en la gloriosa batalla; la madre del crio, Sara, había fallecido la semana siguiente durante el parto. Al recién nacido no le quedó más familia que su tío, un degenerado sinvergüenza, pero de buén corazón. Fox Drunk era un hombre de cabeza y acción, un hombre que pensaba primero y actuaba después, y esa era su perdición, porque pensar se le daba como el culo... Es más, posiblemente fuera esa la parte de su anatomia que utilizaba para pensar. El día fijado para la partida del barco, se encontraba por la mañana en una taberna del puerto, con el churumbel asomando la cabeza por la abertura de su petate. El marinero competía en un concurso privado de intoxicación etílica junto con algunos de sus mejores amigos, todos zafios, por supuesto, y se le pudo oir soltar semejantes declaraciones:
Demonios, si tengo que pagar para que lo cuide en tierra una buena familia, entonces no tendré nunca un penique en el bolsillo para una jarra de cerveza y si lo abandono en el horfanato, ¿como le voy a sacar provecho, si ni siquiera me va a conocer? Además, esos hijos de perra lo matarán de hambre, le castigarán a golpe de bastón y le harán trabajar como una mula desde el día en que se ponga en pie... Todo eso también lo sé hacer yo... No, no, ¡al infierno! Me lo llevo conmigo, sí, será fácil esconderlo en el barco, abulta menos que un ratón... Y si hace ruido, con medio vaso de ron se quedará tranquilo, sí, ja, ja, ja, ¡calaña de mi sangre ha de aprender a beber desde muy joven! ¡Los mejores negocios de esta vida se hacen delante de una botella! ¡Nos espera un gran futuro, Baby Mouse, sí, ya lo creo, ja, ja, ja...!”
El Floating Blackfly partió de Plymouth ese día durante la noche, en el cambio de marea. Dos días después, Fox Drunk se encontraba en la cubierta del barco atado al cabestrante y recibiendo treinta latigazos. Toda la tripulación contemplaba el espectáculo con circustancial seriedad. En cambio, la pariencia del Capitan Brexit parecía, más bien, la de un loco rabioso que apenas puede contenerse. Solo le faltaba echar humo por los ojos mientras alternaba la mirada entre el reo y el artillero Loving Deaf, el cual sostenía al bebé mientras le daba a probar una papilla de queso de cabra batido en cerveza, muy del gusto del pequeño, al parecer, que por suerte había dejado de llorar. Aún les pitaban los oídos a todos.... Sí, había pasado media hora... Y el vigía anunció desde su puesto “¡Barco a la vista! ¡Por la amura de babor! ¡Pabellón francés!” La leyenda de Baby mouse “El adivino” daba comienzo y le acompañaría el resto de su vida. En su bautizo de fuego no paró de reir y dar palmitas todo el tiempo que duró la batalla. Fue lo más divertido que le habia pasado hasta entonces en su breve existencia. Le entusiasmaba el ruido.
Pronto fueron conscientes de que el niño percibía con su sesto sentido a los barcos enemigos . Media hora antes de que pudieran ser vislumbrados, lanzaba su “Bramido de Satanás”, como lo llamaban los marineros; y en el caso de que asomara barco sin previo “Bramido”, entonces era uno inglés, aliado de Inglaterra o neutral en la guerra contra la alianza franco-española.
Desde esa primera presa en exitoso combate, esta supersticiosa gente creyó, sin dudar lo más mínimo, que el meón traía consigo la buena suerte. Fox Drunk tomó costumbre de acarrearlo atado a su espalda, todo el tiempo, ya obrara en cubierta o bregara por la arboladura, “¡Para que vaya aprendiendo el oficio, mi pequeño ratón, ja, ja, ja!”, explicaba muy seguro de si mismo a sus compañeros. Cuando el nene empezó a gatear, su tío se lo quitó de la chepa y lo dejó a libre antojo. A partir de ahí, se podía localizar a Baby Mouse en los lugares más inesperados, lo mismo en la oscuridad de las bodegas persiguiendo a las ratas, que en las perchas más altas de los mástiles, que deslizándose como un macaco por estayes, brazas o drizas. Su sitio favorito era el mascarón de proa, sobretodo los días de temporal. Se sentaba a horcajadas en el cuello del Ícaro, con la espalda aprisionada contra el tajamar y agarrado a los revueltos cabellos de la talla, que el artesano había querido dar forma imitando el efecto del viento. Permanecía allí durante horas, celebrando con aullidos y risotadas felices la emocionante cabalgada de la proa sobre las espantosas olas. El niño regresaba de esas excursiones más empapado que un percebe de roca profunda, lo cual nunca afectó a su salud, pero siempre influía en su apetito, pues esos días engullía más voraz que de costumbre su ración de tocino salado y duro bizcocho, royendo con sus dos únicos y primeros incisivos inferiores como un aplicado ratón. Sí, la mar le abría el apetito, y estaba rodeado de ella.
Volviendo a la acción del inicio, en el castillo del Floating Blackfly el veterano Segundo Oficial Milky Eyes, tragó saliva, apartó su catalejo de la cara y dedicó cinco segundos a pensar en su familia. Era el abuelo del barco y el más cegato de la tripulación, sufría de cataratas en ambos ojos, pero había invertido los ahorros de su vida en comprar un “Copérnicus Star” de última generación, de calibración inglesa, con lentes pulidas antes de la guerra en los talleres franceses del maestro Lenoir. Fue el primero en dar la noticia al capitán:

- Mi Capitán, mal asunto, el enemigo vira en redondo y nos aproa.
- Sí, sí, ya veo... ¿Qué pretenden esos locos? ¿Identifico un bergantin, señor Eyes? - Dijo el capitán, observando por su propio anteojo.
- Sí, Mi Capitán, de dos palos, dos cañones, bandera pirata, se trata del...
- ¡¿Cómo?! ¡¿Cómo se atreven? ¡¿Ese cagarro flotante encara los ochenta cañones de mi Floating Blackfly, orgullo de la Royal Navy?!... Pero no... Aunque, tal vez... Imposible... Ni con esas... O... ¿O sí?
- Me temo que sí, mi Capitán: es el Abejaruco Fantasma.
- ¡¡¡¿Qué?!!! ¡ El Diablo nos asista! ¡Ana de Olvera! ¡ “¡La Insumergible” y su caterva despiada de viejas dementes!

El Abejaruco Fantasma era una goleta de velacho de setenta y cinco pies de eslora, esculpido de una pieza en piedra pómez; mástiles, entenas y botabaras de bronce y velas de gruesa chapa de cobre. Le rebotaban hasta las balas de carronada de 42 libras. Armaba sobre base giratoria en proa y popa sendos morteros de 19 pulgadas que disparaban botijos rellenos de termitas malayas, capaces de deshacer el más sólido navío del mejor roble inglés en menos de una hora, con sólo un disparo certero. En lo alto del palo mayor lucía su enseña: Un abejaruco pintado en todos sus colores sobre fondo negro, pero con calavera humana por cabeza, de color cirio de velatorio.
Todos los hombres del Floating Blackfly habían palidecido. Se habían quedado mudos. No se oía ni un murmullo. Algún sollozo, sí. El oficial Eyes respiró hondo y se atrevió a formular al capitán la pregunta del millón de libras.

- Mi Capitán... Esperamos sus órdenes... ¿Qué hacemos?
- ... Estamos a su alcance, maldita sea – el Capitán Brexit hablaba con una voz de cuchicheo afónico, a punto de hacer pucheros y empleando toda su fuerza física en contraer el esfinter anal-. La “Insumergible” jamás falló un disparo a dos millas... Maldita sea, joder, joder... Si es que lo tengo que decir todo...Si es que estoy rodeado de tontos... Velas en facha, bandera blanca, retraigan cañones, cierren portas, depongan armas... Rodeado de tontos... A la mierda mi carrera... Hostias católicas... con lo grande que es el mar... Joder, y me tuvo que tocar a mi... el pajarraco fantasma de los huevos.... (Snif, snif). Tres capturas en dos meses... Tres batallas gloriosas (Snif)... Y ahora que era rico, tenía que pasar ésta por aquí...(Snif)... Me cago en mi puta suerte... Pero, ¿qué mira, buen hombre?¿Le dió un vahído?
- MiCapitán -insistió Milky Eyes-. Le formarán consejo de guerra si no presenta batalla.
- ¡Y usted que lo vea...! ¡Y usted que lo vea y que lo vean todos, que eso será que salimos vivos de esta...! - Exclamó el capitan, en un repentino cambio de su desequilibrada personalidad.
- Mi Capitán...
- ¡¡¡Mis cuernos!!! -estalló- ¡¡¡Una mierda como una ballena!!! ¡¡¡Obedezca las órdenes!!! ¡¡¡Gilipollas!!! - Vociferó como un loco, la cara de rojo pimiento, las venas del cuello como rabas de calamar y los ojos, dos bolas, de sapo pisado por un caballo al galope.
- Señor... Es que...
- ¡¿Quéééééé?! ¡¿Qué de quééééé ?! ¡¡¡¿Qué de qué de quééééé?!!!
- ¿Y el orgullo de la Royal Navy?

El capitán se cubrió el rostro con las manos, respiró hondo tres veces, contó hasta diez en voz baja. Al retirar las manos ofrecía una sonrisa bonachona, tierna, serena, como de cura majo, como de padre cariñoso, como de adicto al laúdano en pleno éxtasis.

- Mi querido señor Eyes -dijo-. Le ruego que usted mismo se ocupe de proteger el orgullo de la Royal Navy, para lo cual, puede guardárselo en un lugar extrecho, cerrado y justito, que haya que empujarlo con el dedo para que no quede nada a la vista, no le vaya a dar el Sol, el agua o el aire y lo estropee...
- ¡Señor... Yo solo quería...!
- Sí, usted solo queria morir ahogado con la ropa hecha confeti y bajo una alfombra de serrín... Le entiendo, le entiendo, pero eso hágalo en su pueblo, si regresa algún día, sí, hombre, sí, mire, le pide unas termitas malayas a esas arpías y ya en su pueblo baja usted por el río navegando en un cajón de higos y suelta los bichitos... Esto... ¿En mi barco mando yo? Uy, sí, qué memoria, se me olvidan las cosas, debe ser la edad.
- A sus órdenes, Mi Capitán.
- ¡Pero qué amable es usted, señor Eyes! Siempre lo dije. ¡Ay! Se me olvidaba: cuando terminen, se me sientan todos en el combés con las manos en alto y calladitos, ¿sí? Bien... Y de paso, para no aburrirse, jueguen a no pestañear.
- Lo que usted diga, mi capitán.

El Abejaruco fantasma maniobró sin prisa para abarloar. La capitana Ana de Olvera abordó como de paseo, un caminar casi distraído, una sonrisa etrusca, muy señora. Maquillada a lo escesivo, su cara era un estuco blanco con carmines en labios y mejillas; los ojos perfilados en negro,a lo Cleopatra, uñas y pestañas postizas, mismo color. Resplandecía enjoyada hasta las cejas con oros, platas, perlas y piedras preciosas, vamos, un muestrario de joyero con todo lo inventado por el Ser Humano como ponible. Vestía blusón blanco de seda, holgado, con chorreras en cuello y volantes en cintura y mangas, de estampado colorista con aves del paraíso en vegetación tropical; calzón bombacho corto, a medio muslo, de terciopelo negro liso acuchillado dejando ver un forro de seda también blanco ; medias de maya de pescar anchoa. Calzaba bota negra mosquetera de caña ancha a la rodilla, con hebillón de plata en el empeine y el cuero repujado con motivo de libélulas entre juncos y menúfares. Cubría su exuberante cabello cano con un sombrero de paja tipo colonial teñido en negro, de ala alabeada graciosamente, de dos pies de anchura y reforzada para sostener una ostentosa decoración de frutas tropicales y plumas de pavo real. Sus secuaces, unas treinta mujeres, le seguían los pasos arregladas en el mismo estilo, con ese tipo de afeites y vestuario, cada cuala a su gusto personal en modelos, complementos y colores, componiendo una acertada conjunción común que delataba un gusto excelente. A diferencia de su capitana, venían riendo a carcajadas. Rondaban una media de edad en torno a los setenta años. La que más dientes tenía era una con tres, dos arriba y uno abajo, cariados. Sus bocas parecían madrigueras de tarántula. Un cuadro espantoso.
La capitana saludó con su habitual educación, un poco aburrida, al modo funcionario en despacho de administración portuaria.

- Ozú, cuánto guiri zerio. ¿Ca pazao aquí? ¿Ha zubido el prezio de lo garbanzo o e que zufrimo la almorrana en zilenzio? ¿Qué me dize?
- Capitana Ana de Olvera – respondió el capitan Brexit en su mejor español-. Le hago entrega de mi sable. Mi barco está a su disposición.
- ¿A mi dizpozizión?. Qué novedá. Ande, traiga pacá el cuchillón, no ze vaya cortá uzté.
- Señora, le ruego clemencia para mis hombres.
- ¿Clemenqué? ¡Aquí no hay de ezo pa naide! ¡To laz armaz de fuego al agua! ¡To lo que pinche o corte, requizao! ¡Mala gente! ¡Y tol mundo a fregá y bañase, atajo guarroz! ¡no quiero vé una cagá de mozca nel barco ni una mijilla roña nun tobillo! ¡Que güele tó que vomitan laz mofetaz!

Y ese fue el principio del tormento. Bajo amenaza de soltar la termita malaya y con la exigente supervisión personal de estas señoras, todo lo que pudiera hacer daño fue arrojado por la borda hasta no quedar ni un cañón, ni una bala de mosquete, ni un grano de pólvora que estropeara la buena voluntad del bien llevarse. Se hizo una limpieza general de cubiertas, arboladura, jarcias, velas, sentinas y pañoles. Todo el navío, por dentro y por fuera, con marineros incluidos, pasó por el friegaquetefriega con arena, vinagre y jabón, aplicados a fuerza de puño con cáñamo en bruto de lo vasto. No faltó un concienzudo ahumado de bodegas, a escotilla cerrada, con fuegos de brea y azufre en pucheros, para eliminar ratas, cucarachas, gusanos, pulgas, piojos y arañas.
Y hasta aquí la parte del castigo de mejor soportar por las dignidades heridas. Los días siguientes fueron un curso textil intensivo, de horario jamaicano esclavista. El primer día se desenvergó casi todo el velamen; el segundo día se tiñó de variados y brillantes colores en marmitas y con tintes surtidos de la provisión con la que se resolvían las coquetas piratas en su Abejaruco Fantasma; el tercer día se descolgaron las lonas de los tendederos, ya secas, y lo pasaron recortando patrones de costura. La confección fue lo más duro: día y noche durante un mes y a ritmo de taller chino los pobres sometidos se hartaron de coser, bordar y tejer hasta quedar con los dedos agarrotados y ojeras de mapache, pero, eso sí, quedaron muy bien vestidos, al estilo barroco, con clara inclinación Rey Luis XIV de Francia, no renunciando a ningún recurso de otras influencias de las modas palaciegas anteriores o posteriores a esa época. Había que verles. Una maravilla. Impolutos, perfectos en cada detalle de exquisito refinamiento, con sus camisas, calzones ceñidos o greguescos, jubones, chalecos o abrigos, capas, medias, guantes, sombreros chambergos, bicornios o tricornios, guantes, zapatos embreados y entaconados con gruesos tochos de madera... Todo ello cargado y recargado con plumas, escarapelas, rosas, brocados, encajes,cintas, cordones, flecos, volantes, ribetes, borlas, fajines, bandoleras, gorgueras y pañuelos... ¡Y qué colores! ¡Para volver histérico a un camaleón que quisiera camuflarse en medio del grupo! Por supuesto, resaltaban especialmente los obligados pelucones, elaborados con filástica repeinada, fijada y teñida con engrudo de harina, largos hasta la cintura y con una fantasía de ondulados,tirabuzones, bucles, rizos, trencitas y coletas
que hubieran eclipsado los cabellos a los ángeles del Cielo, de querer comparar. Estos hombres se remataron como obras de arte vivientes al pintarse con carmín pómulos y morritos, sin olvidar aplicarse unos sensuales lunares postizos, aquí y allá, capaces de subyugar a las naturalezas más frígidas. De haber sido la época y el lugar del Versalles de María Antonieta, estos hombres hubieran firmado autógrafos hasta en el escote de la reina. Por desgracia, debían volver a la Inglaterra Protestante de 1806. Pisar el puerto de Plymouth de esa guisa era garantía de una somanta de palos ablandadores antes de la dilapidación en público. Su aspecto difuminaba hasta lo sublime la masculinidad de estos viriles hombres, y violentados unos frente a otros, se contagiaron de un rubor crónico que hacía parecer este barco de guerra una gabarra de las que suben por el Támesis cargadas de tomates en temporada rumbo a los mercados de Londres.
En fin, nos habíamos olvidado de Baby Mouse... ¿Para qué decir que se convirtió en el bebé mimado de las viejecitas? Pues, ¿para qué va a ser?: Para que se sepa. Por supuesto, quedó dispensado de obligaciones, y por distraerlo de la monotonía de un barco anclado, le confeccionaron para su contento un traje típico con todo lo tópico de la indumentaria piratesca... Calzón de pernera de campana a media pantorrilla, chaleco abierto, modelo pecholobo, era una risa verlo gatear con su parche en el ojo, con su loro de trapo cosido al hombro y una pata de palo que llevaba arrastrando tras él atada a la cintura con un chicote. Por hacer la gracia completa le dejaron para que jugara el sable del Capitán Brexit, pero hubieron de quitárselo al momento porque estuvo a punto de abatir a mandobles el palo de mesana en un descuido de los mayores, como siempre.
Volviendo a los adultos, el último día de la provechosa convivencia, las corsarias organizaron una fiesta con música y baile. Los dóciles doblegados se arrancaron por unos minuetos. La ejecución se evidenció vergonzante, sin embargo, fueron aplaudidos generosamente por su magnánimo público femenino, casualmente de muy buen humor por tener en perspectiva un proyecto de negocios que pensaban poner en marcha en futuro cercano invirtiendo el fastuoso botín que había pasado a lastrar las bodegas del Abejaruco Fantasma. Partieron al atardecer. Los ingleses vieron aliviados alejarse la goleta, se desplomaron agotados sobre la cubierta del Floating Blackfly y fueron quedándose dormidos arruyados por las canciones del coro que se oía hacia el ocaso: El Abejaruco se recortaba como una sombra negra, enmarcado en un Sol carmesí gigante posado en la linea del horizonte, las españolas entonaban con su acento característico esa de “¡Yo zoy epañola, epañola, epañolaaaa!¡Yo zoy epañola epañola, epañolaaaa” y esa otra , también muy popular, de “¡Que viiiiivaaaa epañaaaaaa! ¡Epaña e ziempre la mejooooo! ¡Que viiiiivaaaaaa epañaaaa...!”

Epílogo.

El Capitan Rage Brexit fue juzgado un año después en Inglaterra acusado de cobardía. Evitó la pena de muerte gracias a la comprensión del jurado respecto a la circustancia de haberse rendido ante un enemigo formidable , pero no se libró de ser degradado y sentenciado a cadena perpetua. Cumple condena en la Torre de Londres. Los carceleros le martirizan. Le visten con ropas de mujer y gritan a su oido “¡Barco a la vista!”. Parece ser que a estos desalmados les hace mucha gracia la manera tan femenina que tiene el capitán de llevarse el dorso de la mano a la frente, echar la cabeza hacia atrás y caer desmayado, como si fuera un saco de patatas.

La tripulación del Floating Blackfly quedó exculpada de toda responsabilidad en los hechos. Durante los interrogatorios, sus declaraciones fueron airadas, pero coherentes. Manifestaban haberse visto obligados a cumplir órdenes en todo momento; guardaban un desprecio común lleno de reproches hacia Rage Brexit y si de algo se arrepentían, era de no haberse amotinado para morir luchando con honor y de seguro lo hubieran hecho de haber sabido lo que les esperaba, asi decían.
Excepto Fox Drunk, estos hombres no volvieron jamas a embarcarse; adoptaron falsas identidades para escapar al escarnio público y marcharon tierra adentro con intención de ganarse la vida en trabajos no relacionados con la navegación. Hoy en día aún se niegan incluso a trabajar como leñadores, temiendo que la madera de los árboles que talen pueda ser usada para construir barcos.

Ana de Olvera y sus enriquecidas corsarias viajaron a Europa y se afincaron en Francia. Actualmente, estas alegres viudas viven todas, regentan una cadena de talleres familiares dedicados a la moda Pret a porter y triunfan en los negocios. Dividen el tiempo libre entre sus nietos, bisnietos, tataranietos y las noches locas de París, protagonizando sonados escándalos por su libertinaje y excesos, que les han valido el apodo de “Las piratas de los trapos”, en los círculos sociales de la ciudad.

Recientemente, Lord Baby Mouse ha sido nombrado Almirante a la edad de treinta años, en reconocimiento a su exitosa carrera en la Royal Navy. Según informó The Times, el almirante Lord Mouse celebró el ascenso en una fiesta mutitudinaria en compañia de su mujer, la bellísima Lady Small Cake, Condesa de Essex, y sus doce hijos. Acudió al evento toda la alta nobleza de Essex, (familia política del Almirante), así como numerosos amigos, importantes autoridades y figuras destacadas de la sociedad londinense. El tío carnal de Lord Mouse, el influyente armador Fox Drunken, magnate del comercio internacional de licores, realizó durante la fiesta y ante 2500 invitados, una exitosa demostración de cómo un organismo humano puede sostenerse en pie y sin tambalearse conteniendo en su interior la cantidad de un galón de Brandy. Fue ovacionado durante treinta minutos.

miércoles, 13 de julio de 2016

De lo que el Padre Tomás disertó a su discípulo en un emotivo quinto aniversario.



Cumplido es hoy el año quinto de allá el día en que fueras acogido en el Rebaño del Señor, cordero mio, y es tiempo ya en que has de saber que aunque me llames “Padre”, yo, Padre Tomás, no soy padre de tu carne, sino pastor de tu alma, como lo soy de todas las almas del rebaño de Dios Nuestro Señor que por la Divina Voluntad me es concedido guiar en esta próspera colonia que poblamos desde entonces. Esto y lo siguiente te digo, obligado es para el buen siervo del Señor el decirlo y virtud del recto cristiano el escucharlo para que lo conozca y en presente lo tenga siempre cuál es su origen y linaje: Tus padres, amado Arenalculo, eran Caribes y tu madre también. Ello te aúpe, a partir de ahora saberlo, sobre el orgullo de ser el primero y único Caribe instruido en el seno de la Madre Iglesia y salvado de la ignorancia en que tus pecadores antepasados condenaban sus almas, dados a costumbres aberradas por influencia de Satanás. Dios Nuestro Señor lo confunda y aquí santíguate conmigo tres veces para espantar la presencia del Maligno, que como bien se sabe acecha sin descanso y os elige a los niños víctimas propicias por vuestra inocencia y poco aviso en las artimañas de su condenada fábrica. Sí, amado Arenalculo, tal día como hoy cinco años ha, fondeó en esta misma rada el galeón Santísimo Clavo de Cristo tras 52 días de bienaventurada singladura océana con principio en Cádiz del Reino y arribada en nuestra bautizada isla de barlovento como Santa Nueva Anegada. Sumábamos a bordo más de siete cientos temerosos de Dios, entre marinería, soldadesca y colonos, hombres y mujeres, en exiguo espacio abarrotados junto a pertrecho abundante de utensilios, ganaderías, forrajes, semillas, aguada y viandas entibados a casi reventar las cuadernas. Llegados y desembarcadas gentes y bestias aquí en la playa, tras el natural jolgorio y felicitaciones mutuas, en la emoción del éxito de la travesía, y los agradecimientos a Dios Nuestro Señor, tomamos posesión de esta nueva tierra en nombre de Su Majestad Felipe II para mayor Gloria de Dios, el Rey, España Y sus Imperios. Ocurrió entonces en la solemne ceremonia y a media misa consagradora que nos vimos interrumpidos por la presencia no avisada de tus gentes, hombres, mujeres e infantes, desnudos todos, aparecidos frente a nos, desde esta misma selva, para horrendo susto de nuestra devotas chillonas y asombro hechizado de nuestros recios hombres de tierra, mar y armas, más contemplativos en esa cuita de las desnudas carnes indígenas que de los Misterios de las Sagradas Escrituras, como delataban en sus calzones los lúbricos abultamientos provocados por las ignorantes hijas del pecado, que sin vestimenta ni pudor los arrastraban a la perdición, y para que veas que la bestialidad que influye Satanás no tiene confines, lo hacían ellas delante de sus propios machos y criaturas, no menos impudentos todos, sin paños ni brozas que les taparan las vergüenzas, las cuales no tenían en sus conciencias, pero sí en sus cuerpos y con mesuras carnales escandalosas de ubres, grupas y tronchos que ya los quisiéramos dotando vacas, cerdas y caballos de los nuestros ganados para su bien procrear, criar y producir leche, carne y bestias de tiro y monta. En esta difícil prueba quiso con su siempre iluminado juicio nuestro noble Capitán Don Alonso de Mataquisques, y con mi propio beneplace consultado, entablar cordial relación por atraer a este rebaño descarriado hacia la utilidad en el mundo católico y aprestando los arcabuceros con orden de puntería enfilada y mechas encendidas, como es costumbre castrense cuando se desea honrar a gente numerosa y desconocida recién llegada, clavó su espada en la arena, gesto universal por el que se solicita pacífico parlamento, y en lo mismo intencionado elevé yo a los cielos mi pesado Cristo de plata, ligero en mi fervor, con grande báculo de mi igual altura e imagen que de tamaña es clara a distancia y de bella es entendida por todo Ser, a poco racional que sea y aunque lo sea en tan apartado confín, como ofrecimiento de Paz, Salvación, y Vida Eterna en el Reino de Dios Nuestro Señor. A todo esto lo cual, estallaron tus gentes en manifiestos de grandes contentos, alegres gritos y farragosos parloteos a nos dirigidos y que nadie entendía de nos, ni fuera necesario, pues con animosos espasmos y efusivas danzas de homenaje nos hicieron saber su deseo de aceptar el Credo y nos suplicaron inmediato bautismo, a lo cual nuestro magnánimo Don Alonso de Mataquisques otorgó gracia con su habitual sonrisa beatífica, si bien dispuso, como sabio marino de academia versado en variadas artes, también en ceremonias pías de toma de posesión, dispuso, digo, concluir antes la media misa empezada, para después proceder al ungir con agua bendita a las nuevas almas ganadas para la Cristiandad. Y en esta circunstancia, quiso Satanás meter las pezuñas en las cabezas de tu gente, pues el anuncio del retraso desató en los tuyos gritos enloquecidos de furia y por dejar claro que querían de inmediato y sin más dilaciones recibir el bautismo, nos mostraron su enfado arrojándonos lanzas y flechas que nos causaron heridos y muertos. Ya conoces, amado Arenalculo, por la de veces que te pillo y castigo en faltas, cuán de resorte y ballesta son mis sesos cuando hay que resolver en un “Ya” lo que no puede esperar un “Pronto”, y así obré en aquel brete por frenar el fermento de males: de mi mano diestra en el aire el dibujo de la Santa Cruz y de mi boca el exclamo “¡Bautizados!”, fueron un todojunto en menos tiempo que cae grano de reloj de arena, y bien vivaz y presto Don Alonso de Mataquisques, que me adivinaba el hisopo descargado de agua de la bendita, sin anuncio avisado previo ni intervalo de tiempo mínimo propuso a su tercio un “¡¡¡Fuegooooo!!!” con toda la cortesía de su vozarrón, por bautizar a tu gente con un elemento ya preparado y más a mano. De esta manera corregimos nuestra anterior torpeza en retrasos y para mejor reparar el yerro en su conciencia de sí que al capitán le pesaba por juzgarse culpable, quiso este generoso hombre no meditar en gastos, despreciando los muchos reales que a las arcas de la Corona sangran los elevados precios de pólvora y balas, pues sabe tú, amado Arenalculo, que estos útiles hacen sangrar tanto cuando se comprar como cuando se usan. Y así fue obsequiada tu gente, cada obsequio entregado a disparo, que con estampido hay más sorpresa y mayor sorpresa mueve a más grande ilusión y por la rapidez de la entrega menos sufre la espera el ansioso y antes le extasía la dicha, que bien lo dice su rostro acá cuando vislumbra ojiplático el Más Allá de acá y la visión de la grandeza del Reino de Dios Nuestro Señor le deja la lengua muda y el fuelle relajado por los siglos, si no es que falte menos tiempo para el Día del Juicio Final y la resurrección de los insurreccionados.
A estas alturas del relato de la feliz historia de tu afortunado pueblo, te preguntas, tal vez, confuso, amado Arenalculo, el porqué te impedimos a ti acompañarlo en tan anhelado y liberador viaje al Paraíso merecido, y la razón te hago saber: Al disiparse la nube de pólvora resultante de tanta fiesta, he allí que una perra mastina y su prole con nos viajada y desembarcada, parida en el barco de a pocos días y cachorros, al punto y en breve diole por husmear y encontrarte entre sangres y muertos, sobre la arena y bajo unas palmas que te ocultaban, y tumbose a tu vera y fue tino tuyo abocarte a un pezón de teta ociosa, haciendo consecuencia con la su camada.
Y ahí y en esto, con regocijo y devoción quisieron ver Señal Divina las piadosas mujeres todas de la expedición, que como género débil de cuerpo y seso acorde, son ellas las mujeres dadas a pensar que la ternura y sus demostraciones auguran beneficio allá donde la cultivan humanos o animales, y con más razón así lo creían éstas nuestras, pues ellas todas en España fueron zalameras perendecas y por tales condenadas al exilio en la patria grande para en esta patria chica practicar la virtud de obedecer el mandato de Dios de multiplicar los cristianos como estrellas con los mismos meneos con que antes practicaran el pecado para multiplicar los dineros.
Y fue así que cavilando el sentido de la Señal Divina, se me hizo la cuenta en la sesera que quiso Dios Nuestro Señor fueras hoy mi discípulo, y Jesuita en el futuro, cuando en el pasado cubriéndote con palmas te ocultó a la puntería del arcabuz y empanándote el culete con caca y arena te descubrió al olfato de la mastina, amado Arenalculo.

jueves, 7 de julio de 2016

San Fermín.

Reunión de la concejala de festejos con su secretario adjunto.

- Bueno, vamos a ver, Aitor, ¿Que tenemos para hoy?
- Pues nos ha llegado otro comunicado del Hospital.
- ¿Sí?
- Lo de desinfectar los toros antes del encierro.
- ¿Otra vez con eso? ¿Pero es que no tienen sentido del ridículo? ¿Cómo se les ocurre?
- Se les ocurre. Además, se han puesto farrucos, dicen que van a organizar una campaña de conciencia en los medios para que, por lo menos, se embadurnen con betadine los cuernos de los toros antes del encierro.
- Ya, y todo el planeta riéndose de nosotros, lo que es la proyección mundial de una idea chorra.
- Según se mire, porque ellos dicen que las cornadas sucias complican el posoperatorio con infecciones, además, han bajado las exigencias, ya no piden que lavemos los toros con lejía ni hablan de pedir a los corredores un certificado de enfermedades infecciosas.
- Joder, panda de neuróticos, lo que faltaba, un certificado de salud para correr en los sanfermines.
- Ya, pero ponte que te empitona un toro con el cuerno manchado de sangre de otro corredor.
- Sí, Aitor, sí, ponte que le mocha a uno la próstata y con el mismo cuerno me acierta a mí en el chisme y me deja embarazada; joder, me vienes con cada cosa... Por decir menos que eso ya te habrían echado de una reunión de Alcohólicos anónimos.
- ¡Cómo te pones!
- ¡Me pongo racional! Y a los médicos, ni caso. A los toros que los dejen en paz, que bastante les tocamos nosotros los huevos.
- ¿Nosotros a los médicos?
- No. Los médicos a los toros, que no les toquen los huevos. Que se metan con los corredores, que pidan a la gente correr en pelotas, adobados de betadine y con una vía de suero clavada en vena, así ya van preparados por si tienen que entrar en quirófano. Punto y aparte. Más asuntos.
- Otro, hablando del tema: los “antitoros”.
- “Antitaurinos”.
- Esos.
- ¿Qué les pasa ahora? Les ha dejado el alcalde manifestarse en bolas y duchados de sirope de fresa como para una orgía vegana y no están contentos, ¿qué quieren ahora?
- Toma, aquí tienes, un manifiesto, mejor que lo leas. Lo han escrito en plan de guasa y encima lo acompañan con más de 3000 firmas, los cachondos.
- A ver... Trae... “La A.P.A. ( Asociación Pro-vida Animal) propone a las autoridades de Pamplona la siguiente idea y condiciones para terminar con el maltrato animal en las fiestas de San Fermín sin tener que renunciar al concepto básico de las mismas, esto es, los encierros:
1. Sustituir los toros por gallinas.
2. No correr. Atraer a las gallinas hacia la plaza de toros, rebautizada con el nombre de “Plaza Avícola”, utilizando cada caminante un puñado de pienso ecológico para ponedoras.
3. Disponer de un servicio veterinario de urgencias a lo largo del recorrido, en previsión de accidentes o indisposiciones de las gallinas.
4. Utilizar todos los días del encierro y en años sucesivos las mismas gallinas, hasta su jubilación.
5. El resto del año, alojar las gallinas en una granja campera con todas las comodidades necesarias para proporcionarles una vida digna.”
¿…................?
- ¿Paula?
- … ¿Qué?
- Nada, que te has quedado como ida.
- … Estaba pensando... Oye, ¿Tú te has dado cuenta de que esto va en serio?
- Venga ya, Paula, y luego me dices que yo pierdo el Norte. ¿Cómo se te pasa por la cabeza pensar que esto lo dicen en serio?
- Joder, que son fanáticos, que vienen de otra galaxia, que no son gente normal, que ellos ven la vida así. A mí, esta gente ya me da miedo, Aitor, prefiero correr delante de los toros que no delante de los anti-taurinos.
- Pues yo no los veo tan fanáticos: el que no llevaba correa, llevaba cartera, bolso, zapatos y más cosas, lo he visto.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Pues eso, defienden los animales y luego meten los pies en los restos mortales de una vaca, por ejemplo, o sea, zapatos de cuero: piel troceada, “curada” y cosida.
- Que no usan cuero, que todo eso es sintético, lo que hayas visto.
- No me lo pareció.
- Que no los conoces.
- Me da igual, porque los ves en el bar pidiendo una de gambas y no en la calle disfrazados de piratas con un pez podrido colgando de una caña, a modo de protestar contra la pesca comercial o deportiva.
- Estamos hablando de toros, no de gambas. Es distinto, Aitor, querido.
- ¿Cómo que es distinto? ¿Le has preguntado a las gambas?
- No. Me las he comido.
- Lo suponía.
- Ingenuo.
- Las narices.
- Las tuyas. He oído, te des cuenta de lo que hay por ahí, que unos veganos extremistas protestaban por el uso del tradicional pañuelo de la fiesta.
- ¿Y eso? ¿De qué hablas?
- Dicen que el tinte rojo de los pañuelos se fabrica aplastando la cochinilla canaria.
- Pero, ¿qué tintería es esa?... Digo, ¿qué tontería es esa?
- Ninguna, en canarias se cría la cochinilla en las chumberas, se recolecta el insecto y se fabrica rojo carmín con ellos.
- ¿En serio?
- No, hombre, lo recolectan descojonándose de la risa cada vez que alguien se pincha un dedo con la chumbera, ¿no te jode?
- Ya, sí, lo había entendido, que hacen tinte triturando bichos.
- Sí.
- Jo, qué asco. A la basura mi tanga rojo. No lo vuelvo a poner más.
- Tíralos todos, perdona que te diga, compañero, porque ya molestas, que para culos como el tuyo tenían que haber inventado el tanga de hormigón armado.
- Se me rompería por delante cuando vienes en minifalda.
- Sexista.
- Has empezado tú.
- Vale de rollos. ¿Algún asunto más?
- Sí, los de la tele, que quieren monitorizar los toros.
- ¿Qué? ¿Cómo?
- Eso mismo, como suena. Aquí tengo el papel, te leo la parte... “... para lo cual, habría que dotar a los toros con los siguientes dispositivos: minicámara de alta resolución en el cuerno, pulsómetro cardiovascular ajustado por encima de la pezuña, velocímetro en la base de la cola, telémetro radar de anilla en la nariz para medir la distancia a los corredores...”
- ¿Y eso? ¿Qué pretenden?
- Más información, como en la Fórmula 1, lecturas de parámetros en tiempo real de carrera.
- ¿Y qué tal un anemómetro-cronómetro en el culo para medir longitud temporal y potencia de los pedos?
- A ver... Espera que lo mire... No, aquí no dice nada de eso.
- ¡Que lo digo de coña! ¡¿Pero qué le pasa a la gente?! ¡Esto degenera! ¡Pero mucho ya! ¿Eh?
- Joder, ¿y yo qué sé si me hablas de coña, Paula? Cosas más tontas se han querido hacer. Acuérdate del Proyecto Tacatacas.
- De eso nada, no me vale como ejemplo, yo apoyaba el proyecto, y recuerda que se rechazó por mayoría mínima.
- Opino y opinaré toda la vida que ahí sí que perdisteis los papeles, Paula, íbamos a hacer el ridículo mundial, menuda imagen, menos mal que no salió adelante.
- ¡Ridículo, ridículo! Al principio, puede que un poco de cachondeo sí, pero después nos iban a copiar la idea en todas las ciudades del mundo:
“Servicio Municipal de Tacatacas con váter”. Como las bicicletas municipales de servicio público, pero en este caso, aparcamientos de tacatacas en todas las plazas de Pamplona, cada uno trancado a su soporte, la máquina de códigos al lado, total, llega el borracho haciendo eses, que si se cae, que si no se cae, que si se puede romper la cabeza, que si mea en la esquina, que si caga en el parque... ¡Pues no! ¡Problema solucionado! Teclea el código, destranca el taca-taca, lo pilla, camina agarrado y con el váter detrás por si tiene que hacer sus cosas, llega al destino, otra plaza, calle, hotel, lo que sea, lo aparca en su sitio, lo tranca, el sistema automático de la dársena vacía el cagadero y taca-taca listo para el próximo usuario, eso, Aitor, es el progreso y el progreso está en manos de visionarios, que es lo que os falta a los viejos como tú, visión de futuro.
- Jo, Paula, lo que necesitamos es una campaña de reparto gratuito de pastillas en la calle, para esos derrapes mentales que tenéis los de vuestra generación. Qué lástima. Tan jóvenes. En fin.

viernes, 9 de octubre de 2015

EL ENCANTO DE TUS ÍNTIMOS.

Dado un cielo nublado y tú cada día más flaco, observas a esa pareja de extranjeros, casi culpables de ancianidad, en su afán de lustrar con los dedos el indefenso mapa de cerámica condenado a la pared de la estación, que diría un alma sensible frente a las agresiones grafiteras. Te parece, a esa distancia de oreja, que hablan inglés y por ayudar con las dos palabras que conoces en ese chapapote de idioma, te acercas y dices “Stop” y “Fútbol”, lo cual unido a la facha mamarracha que define tu estampa, les despejas todas las dudas acerca de tu salud mental. Como buen de aquí que naciste, continúas el intercambio en castellano y ellos, que nada entienden, a todo asienten sonriendo, por si acaso eres peligroso. En fin, que hablas con ellos y os hacéis íntimos.
Silencio.
De pronto y no más tarde, acontece un graznido. Imaginas al tenor de carrasperas enlutado y al abrigo de la espesura, o sea, un cuervo escondido, leches, y por haberte estropeado la meditación de ciertas reflexiones serenas en las que flotabas ingrávido te ofendes y le increpas un “¡Ahí se esconde cualquiera, tú, bicho, ve y mira si te pones chulo en un desierto de sal!”. El ave se molesta y te dedica su disco con todo lo ruidoso que le sale del pico. Es un escándalo, pero graznas con él y os hacéis íntimos.
Silencio.
Se ha detenido el tiempo, por consiguiente, la Realidad se escapa y corre a toda prisa para no llegar tarde al futuro. En este contesto, entra en escena el hombre del saco al hombro. Le calas al momento, es el típico irresponsable de su papel que deja la carga en el suelo, sin pudor ninguno de hacerse incongruente, desentendido del sentido de su presencia, como si lo posado fuera de otro. La vida le recrimina por descastado de lo consecuente y al tipo no se le ocurre otra que echar mano al táctil y cosquillearle la pantalla a buenas horas, ja, cuando hace años que ya es tarde para disimularse con estos paripés de ternura... Aunque se desenmascaró sobrado, a ti plim, porque siempre fuiste un inútil en eso de intentar discriminar a nadie; de natural te sale que hablas con él y os hacéis íntimos.
Silencio.
Ahora, una dama... Sí, se lleva llegar. Qué señora. Qué presencia. Cómo viste. Viste pantalón de pastel y chaqueta de leopardo; calza botas pistacho fosforescentes. No hay glamour más exquisito que aquél que te obnubila entre la carcajada mental y la vergüenza ajena... ¡¿quién fuera payaso para enloquecer de amor?! … Cantar y bailar poseso cual indio tarahumara adobado en peyote, saltar a lo canguro borracho, ojos desorbitados, lengua fuera, con las flechas de Cupido clavadas en el culo hasta el hueso... Pero no. Lo vuestro es imposible... Pero no obstáculo, de manera que hablas con ella y os hacéis íntimos.
Silencio.
Cuando ya te ves al filo de una trombosis estética, te rescata un falso alivio: Llega (Gracias a la moda) el tren y te engulle con los demás todos juntos. El ingeniero que dibujó esto en lo que sea que te has montado se doctoró con la tesis “Optimización de ángulos y curvaturas de superficies en en el rendimiento de las cocteleras” y encontró trabajo en una fábrica de vagones, departamento de diseño. Qué meneo. Sabes que no vas a notar la diferencia si descarrila, mientras ves cómo se te van desatando los cordones de los zapatos y sientes crujir el calzoncillo en el asiento. Se te romperá fijo, lo compraste en los chinos.
¿Silencio? Las narices. Qué ruido, eso es un infierno y no lo iguala una estampida de búfalos en un tablao flamenco. Dan ganas de ir a la guerra para estar más tranquilo. Pensando en tablaos, una flamenca, la revisora, te pide el billete a traición y por la espalda, como si no lo tuvieras. Te parece justo, tú tampoco confías en ella, una persona tan delgada podría ser una percha con pretensiones antropomórficas. Te da miedo su parálisis facial y ese uniforme pasado de tallas que ondea los traqueteos sin tropezar el supuesto cuerpo que supuestamente contiene. ¿Será persona física que pague impuestos o será la revisora fantasma, en otro tiempo “La niña de la curva” esa famosa, ahora ya crecidita y aquí contratada por ahorrarse la FEVE un seguro?
Te devuelve el billete, dice “Gracias”; contestas “De nada, excepto 1'95 que me costó”.
Sonríe, así que gana todo el montante de la porra el hombre del saco al hombro, el único que apostó por el “Sí, es capaz”, pero no te importa, eres feliz porque charlas con ella, os hacéis intimísimos y tus hijos no serán obesos ni aunque los lleves a comer hamburguesas a esos lugares de mierda que te callas, pillín.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Aunque pareciese otra cosa.

Así, como un Apolo, te perfilo hipnotizado y atraído hacia la verdad de la que me resisto incrédulo, hasta que me cruzas la mirada con esa tu sonrisa, espontánea, franca y generosa, y, entonces,
me respondo a ti con el pensamiento un “Sí, eres tú”, mientras fluyes acercándote rápida y natural, con la determinación de una órbita planetaria en el gesto de dos besos, a los que llego tarde una décima de segundo, por sorprendido y confuso de creerme digno de tal efusión. Justo aquí, sale el Sol dentro del hipermercado y un recuerdo de paraíso compartido convierte pasillos, estantes, productos y clientes en paisaje añadido e innecesario, que te enmarca absurdo como lo hiciera la bisutería de un bazar chino entorno a un auténtico diamante.
Para mi suerte y dignidad, porque es justo y necesario, mi boca junto a tu oído toma la iniciativa y dice sin mi permiso un “Estás guapísima... Como siempre”, enunciado rápido y casual, para esconder en disfraz de banalidad un sentimiento profundo como submarino hundido y sincero como comunicado del Ministerio de Hacienda... ¿O es camuflaje de cortesía social para ocultar un anhelo subconsciente reprimido de ponerte conmigo a observar el firmamento por ver de encontrar juntos la histórica Cuenca en la Vía Láctea?
Quiero mirarte en silencio, pero solo me atrevo a no dejar de hablar constantemente, puesto mi discurso en piloto automático, mientras descanso todo lo posible que me consiento de mirarte fijamente a los ojos, en la cruenta lucha de siempre entre la necesidad de disimular mi timidez y la de no quedarme en blanco fundido por tus pestañas, para poder seguir medio entendiendo lo que me cuento.
Encima, has adelgazado, cacho cabrita, o, tal vez, me engordaron a mi los ojos al punto de verte...
Sea como sea, te atribuyo la calidad del pan de Mondoñedo, de manera que llevo todo el día masticando en la memoria, sin prisa, esos diez minutos de encuentro, como catador en jurado de concurso gastronómico.
Pues eso.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ingrin, el arquero.

Al amanecer, dejó de nevar. Ingrin disparó el arco. Frauen yacía en el interior de la cabaña consumido por la edad y agotado en un desvelo expectante: había estado escuchando el silencio desde hacía dos días y dos noches. Oyó los pasos de su discípulo alejándose sobre la nieve. El tiempo de acecho y el intervalo entre sonidos significaban una pieza de gran tamaño, cual fuese, herida o muerta a más de un kilómetro de distancia, en si misma suficiente provisión de alimento y otros recursos para abandonar el valle a través de las Cumbres Imposibles. La formación del niño había sido completada, el viejo monje se sintió orgulloso, concentró la conciencia para detener los latidos del corazón y murió en paz.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Guardad vuestra virtud en meditada prudencia, sensibles damas



Con sus poemas el tierno poeta
henchido de éxtasis amoroso,
siendo romántico respetuoso
(os ensalce boca, mano o teta)

desea llegar a la misma meta
que el zafio cerdo libidinoso
patán malévolo indecoroso......
¡Oh, cultos penes de sensible jeta!

¡Devotos fieles del amor eterno!
Con pulso prieto entran en la brega
como diablo entra en el infierno:

¡Rabiando gozosos en la entrega
sin perder rima ni ritmo ni cuerno
así os revienten en la refriega!

Los árboles del Planeta Tierra

Los árboles de este mundo son algo raros. Justo comienza la estación fría del año, que llaman “Otoño”, se desnudan de sus hojas. Es más lógico, sí, que las ramas de los árboles crezcan hacia todos los lados, porque son seres ciegos y quieren saber lo que hay a su alrededor... Los cipreses, aparte, deben ser también sordos e insensibles, crecen hacia arriba porque n...unca llegan a saber que han nacido, creen estar aún dentro de la tierra. Otros árboles se rinden cuando están creciendo, como los sauces, y pasan el resto de su existencia llorones hasta el suelo. Hay árboles que se sienten solos y para que alguien los visite forman en sus ramas protuberancias vistosas y sabrosas que llaman “frutos”... Algunos son tacaños, como los olivos, los humanos se enfadan con ellos y los muelen a palos, hasta que sueltan todos. Hay un árbol que llaman “vid”. Es pequeñito y miedoso, de brotes frágiles, pero no es tonto como el olivo, la vid pone los frutos juntos, en racimos, muchos racimos, así se ahorra las palizas... Como la platanera, que es lo más considerado que se puede ser: todo en un racimo enorme... ¡Oh! Que la platanera no es árbol, es de la familia de las hierbas, como la marihuana, parece mentira, osea, parece árbol. Otra hierba que parece árbol es la palmera, una hierba muy pretenciosa, no sólo crece como árbol, sino que crece de manera pirotécnica, con un tronco que en lo alto hace “¡Pum!”, estalla en ramas con dátiles y cocos. Mala leche tienen las palmeras, los cocos buena, pero las palmeras mala, probé un dátil y tenía más hueso que chicha, como la costilla del cerdo ibérico, y de los cocoteros ni quieras saber, no te arrimes sin casco que te parten la cabeza. Otro árbol que estudié es la magnolia, también lo llaman popularmente “Magnolio”, creo que no está clara qué tendencia tiene este árbol, de momento no ha salido del armario, se le ve muy macho pero da unas flores que son para regalarlas, no para llevarlas encima. En fin, como ocurre con los humanos, los árboles son de lo más variado, o mejor dicho, son como los humanos. Seguiré investigando. Si alguien conoce algún árbol raro, o si algún árbol se conoce a si mismo, ruego me informe para completar este estudio. Gracias.

La emancipación de la mujer

La emancipación de la mujer. Prudencia, amigo explorador. En la selva humana un pelaje de peluche puede ser disfraz de felina resabiada, y acercarse ingenuo es quedar dentro del alcance de un ojo abierto, un bostezo, y un salto-resorte, todo en un ya. Y ves volar hacia ti a la tigresa, desplegada en garras y colmillos, mejor dotada que el escaparate de una armería toledana; y convencido y equivoc...ado del "Adiós a la vida", ella enfunda, te derriba, te vapulea con mordiscos sado calculados y zarpazos de almohadillas brutales, furia esencial, rabia primigenia en una mirada de sangre y un cuerpo de espasmos auto-complacientes... Déjate hacer, hay daño, pero no peligro: La gata pondrá mucho cuidado en no destripar al ratón en que te convierte, porque eres juguete valiosísimo en la soledad de sus afectos.
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