jueves, 7 de julio de 2016

San Fermín.

Reunión de la concejala de festejos con su secretario adjunto.

- Bueno, vamos a ver, Aitor, ¿Que tenemos para hoy?
- Pues nos ha llegado otro comunicado del Hospital.
- ¿Sí?
- Lo de desinfectar los toros antes del encierro.
- ¿Otra vez con eso? ¿Pero es que no tienen sentido del ridículo? ¿Cómo se les ocurre?
- Se les ocurre. Además, se han puesto farrucos, dicen que van a organizar una campaña de conciencia en los medios para que, por lo menos, se embadurnen con betadine los cuernos de los toros antes del encierro.
- Ya, y todo el planeta riéndose de nosotros, lo que es la proyección mundial de una idea chorra.
- Según se mire, porque ellos dicen que las cornadas sucias complican el posoperatorio con infecciones, además, han bajado las exigencias, ya no piden que lavemos los toros con lejía ni hablan de pedir a los corredores un certificado de enfermedades infecciosas.
- Joder, panda de neuróticos, lo que faltaba, un certificado de salud para correr en los sanfermines.
- Ya, pero ponte que te empitona un toro con el cuerno manchado de sangre de otro corredor.
- Sí, Aitor, sí, ponte que le mocha a uno la próstata y con el mismo cuerno me acierta a mí en el chisme y me deja embarazada; joder, me vienes con cada cosa... Por decir menos que eso ya te habrían echado de una reunión de Alcohólicos anónimos.
- ¡Cómo te pones!
- ¡Me pongo racional! Y a los médicos, ni caso. A los toros que los dejen en paz, que bastante les tocamos nosotros los huevos.
- ¿Nosotros a los médicos?
- No. Los médicos a los toros, que no les toquen los huevos. Que se metan con los corredores, que pidan a la gente correr en pelotas, adobados de betadine y con una vía de suero clavada en vena, así ya van preparados por si tienen que entrar en quirófano. Punto y aparte. Más asuntos.
- Otro, hablando del tema: los “antitoros”.
- “Antitaurinos”.
- Esos.
- ¿Qué les pasa ahora? Les ha dejado el alcalde manifestarse en bolas y duchados de sirope de fresa como para una orgía vegana y no están contentos, ¿qué quieren ahora?
- Toma, aquí tienes, un manifiesto, mejor que lo leas. Lo han escrito en plan de guasa y encima lo acompañan con más de 3000 firmas, los cachondos.
- A ver... Trae... “La A.P.A. ( Asociación Pro-vida Animal) propone a las autoridades de Pamplona la siguiente idea y condiciones para terminar con el maltrato animal en las fiestas de San Fermín sin tener que renunciar al concepto básico de las mismas, esto es, los encierros:
1. Sustituir los toros por gallinas.
2. No correr. Atraer a las gallinas hacia la plaza de toros, rebautizada con el nombre de “Plaza Avícola”, utilizando cada caminante un puñado de pienso ecológico para ponedoras.
3. Disponer de un servicio veterinario de urgencias a lo largo del recorrido, en previsión de accidentes o indisposiciones de las gallinas.
4. Utilizar todos los días del encierro y en años sucesivos las mismas gallinas, hasta su jubilación.
5. El resto del año, alojar las gallinas en una granja campera con todas las comodidades necesarias para proporcionarles una vida digna.”
¿…................?
- ¿Paula?
- … ¿Qué?
- Nada, que te has quedado como ida.
- … Estaba pensando... Oye, ¿Tú te has dado cuenta de que esto va en serio?
- Venga ya, Paula, y luego me dices que yo pierdo el Norte. ¿Cómo se te pasa por la cabeza pensar que esto lo dicen en serio?
- Joder, que son fanáticos, que vienen de otra galaxia, que no son gente normal, que ellos ven la vida así. A mí, esta gente ya me da miedo, Aitor, prefiero correr delante de los toros que no delante de los anti-taurinos.
- Pues yo no los veo tan fanáticos: el que no llevaba correa, llevaba cartera, bolso, zapatos y más cosas, lo he visto.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Pues eso, defienden los animales y luego meten los pies en los restos mortales de una vaca, por ejemplo, o sea, zapatos de cuero: piel troceada, “curada” y cosida.
- Que no usan cuero, que todo eso es sintético, lo que hayas visto.
- No me lo pareció.
- Que no los conoces.
- Me da igual, porque los ves en el bar pidiendo una de gambas y no en la calle disfrazados de piratas con un pez podrido colgando de una caña, a modo de protestar contra la pesca comercial o deportiva.
- Estamos hablando de toros, no de gambas. Es distinto, Aitor, querido.
- ¿Cómo que es distinto? ¿Le has preguntado a las gambas?
- No. Me las he comido.
- Lo suponía.
- Ingenuo.
- Las narices.
- Las tuyas. He oído, te des cuenta de lo que hay por ahí, que unos veganos extremistas protestaban por el uso del tradicional pañuelo de la fiesta.
- ¿Y eso? ¿De qué hablas?
- Dicen que el tinte rojo de los pañuelos se fabrica aplastando la cochinilla canaria.
- Pero, ¿qué tintería es esa?... Digo, ¿qué tontería es esa?
- Ninguna, en canarias se cría la cochinilla en las chumberas, se recolecta el insecto y se fabrica rojo carmín con ellos.
- ¿En serio?
- No, hombre, lo recolectan descojonándose de la risa cada vez que alguien se pincha un dedo con la chumbera, ¿no te jode?
- Ya, sí, lo había entendido, que hacen tinte triturando bichos.
- Sí.
- Jo, qué asco. A la basura mi tanga rojo. No lo vuelvo a poner más.
- Tíralos todos, perdona que te diga, compañero, porque ya molestas, que para culos como el tuyo tenían que haber inventado el tanga de hormigón armado.
- Se me rompería por delante cuando vienes en minifalda.
- Sexista.
- Has empezado tú.
- Vale de rollos. ¿Algún asunto más?
- Sí, los de la tele, que quieren monitorizar los toros.
- ¿Qué? ¿Cómo?
- Eso mismo, como suena. Aquí tengo el papel, te leo la parte... “... para lo cual, habría que dotar a los toros con los siguientes dispositivos: minicámara de alta resolución en el cuerno, pulsómetro cardiovascular ajustado por encima de la pezuña, velocímetro en la base de la cola, telémetro radar de anilla en la nariz para medir la distancia a los corredores...”
- ¿Y eso? ¿Qué pretenden?
- Más información, como en la Fórmula 1, lecturas de parámetros en tiempo real de carrera.
- ¿Y qué tal un anemómetro-cronómetro en el culo para medir longitud temporal y potencia de los pedos?
- A ver... Espera que lo mire... No, aquí no dice nada de eso.
- ¡Que lo digo de coña! ¡¿Pero qué le pasa a la gente?! ¡Esto degenera! ¡Pero mucho ya! ¿Eh?
- Joder, ¿y yo qué sé si me hablas de coña, Paula? Cosas más tontas se han querido hacer. Acuérdate del Proyecto Tacatacas.
- De eso nada, no me vale como ejemplo, yo apoyaba el proyecto, y recuerda que se rechazó por mayoría mínima.
- Opino y opinaré toda la vida que ahí sí que perdisteis los papeles, Paula, íbamos a hacer el ridículo mundial, menuda imagen, menos mal que no salió adelante.
- ¡Ridículo, ridículo! Al principio, puede que un poco de cachondeo sí, pero después nos iban a copiar la idea en todas las ciudades del mundo:
“Servicio Municipal de Tacatacas con váter”. Como las bicicletas municipales de servicio público, pero en este caso, aparcamientos de tacatacas en todas las plazas de Pamplona, cada uno trancado a su soporte, la máquina de códigos al lado, total, llega el borracho haciendo eses, que si se cae, que si no se cae, que si se puede romper la cabeza, que si mea en la esquina, que si caga en el parque... ¡Pues no! ¡Problema solucionado! Teclea el código, destranca el taca-taca, lo pilla, camina agarrado y con el váter detrás por si tiene que hacer sus cosas, llega al destino, otra plaza, calle, hotel, lo que sea, lo aparca en su sitio, lo tranca, el sistema automático de la dársena vacía el cagadero y taca-taca listo para el próximo usuario, eso, Aitor, es el progreso y el progreso está en manos de visionarios, que es lo que os falta a los viejos como tú, visión de futuro.
- Jo, Paula, lo que necesitamos es una campaña de reparto gratuito de pastillas en la calle, para esos derrapes mentales que tenéis los de vuestra generación. Qué lástima. Tan jóvenes. En fin.

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