En un reino tan lejano que solo venia representado en mapas del tamaño de cinco pieles de vaca cosidas, vivía la princesa más bella de todos los cuentos de princesas conocidos y por inventar, se llamaba Localina y para describirla es necesario recurrir a los tanes: Tenía los ojos tan grandes que hacia arriba le ocupaban toda la frente y hacia los lados le llegaban a las orejas; sus pestañas eran tan largas que cuando parpadeaba ponía a todas las moscas contra la pared; su cuerpo era tan esbelto como los números de la nómina de un ministro; sus movimientos tan elegantes que cuando tropezaba hacía tirabuzones en el aire antes de estamparse contra el suelo; y su voz tan dulce que a quien la oía el oído le formaba miel en lugar de cera y toda la corte aplaudía pidiendo un Bis cuando la princesa se desgañitaba gritando insultos a los lacayos por cualquier tontería, como acostumbraba. A la princesa le gustaba oler las flores de los jardines de palacio, perseguir a las mariposas y capar gatos con la espada de su padre, el rey Seborreico I.
Ya de pequeña mostró una inteligencia precoz cuando escapó de palacio a gatas el día de su bautizo para ir a presentar disculpas a una malvada bruja que por descuido de sus padres no había sido invitada a la ceremonia. La bruja, especialista en hechizos somníferos, pasó de los rencorosos planes de dormir a todo el reino, a dormir a la niña con una pastilla de las que venden los alquimistas, sin receta, de forma que la criatura no diera guerra mientras llegaban sus padres para llevársela, previo pago de dos monedas de plata, porque la bruja era mala, pero no tonta, y si les parecía caro, que buscaran otra canguro, que ella ya estaba hasta las tetas muy ocupada en buscar un reino donde la ningunearan ya de una puta vez como es debido, que ya padecía insomnio de buscar una escusa para poner a roncar en alguna comarca a todo lo despierto, pero todo, todo, que no quedara desvelado ni un búho caído de cabeza en el puchero del café. Años más tarde lo consiguió, pero eso es otro cuento, en otra parte, donde un príncipe baboso morreó sin permiso a una indefensa y bella durmiente.
Volviendo a la biografía de nuestra princesa, cuando la niña tuvo el cabello lo suficientemente largo, el rey la ató por el pelo a una pata del trono para que no causara más problemas, harto ya de que la niña tomara prestados objetos que hallaba a su alcance, para manipularlos cual ingeniosa artesana y transformarlos en otros con los que asustaba a las gentes de palacio. El colmo fue aquella cajita del diablo, con botones numerados que emitían pitidos de flauta al apretarlos y de la que salían voces humanas como si el mismísimo Demonio hubiera encerrado dentro almas en pena de pecadores difuntos.
Así fue como nuestra Localina creció atada, con un radio de alcance que con los años se fue alargando a medida que crecían sus cabellos. Al llegar a la adolescencia comenzó a suspirar tanto por su soledad sentimental que los pulmones se le desarrollaron potenciando la ya sin par belleza, despertando en palacio exuberantes miradas, turgentes admiraciones y prietos comentarios.
Soñaba Localina románticas fantasías o fantasiosos romanticismos y anhelaba el día en que su cabello le permitiera alcanzar la charca de los príncipes encantados, tal que ocurrió casualmente en su diez y ocho cumpleaños, después de estar tanto creciéndole el pelo. De la cabeza. Y así, enamoradiza, pero racional, no cachonda, aunque lo primero suele llevar a lo tercero porque lo de en medio (racional) se ofusca, inició la nada fácil tarea de encontrar un príncipe adecuado.
La charca estaba seca, las ranas se había bebido todo el agua. Formaban éstas una colina, por amontonadas, de varios metros de altura. Nadie se extrañe, es lógico en un mundo lleno de reinos, con príncipes mal criados deambulando ricamente vestidos, sobre briosos corceles y en actitudes gallardas. Hablando en cristiano: haciéndose los chulitos, hasta topar con alguna bruja ignorantona, de esas reprimidas que solo saben hacer el hechizo de la rana, por facilón, sí, el que viene en la portada del betseler "Magia para torpes"...
En fin, que me distraigo. Pues allá pasaba los días la princesa Localina cogiendo ranas y tirándolas por los aires, pero a toda leche, que parecía un sexador de pollos ludópata trabajando como un loco para intentar pagar sus deudas de juego, hasta que la pilló su madre, la reina María Zoófila, quien le recriminó tan impropia conducta.
-¡¿Qué haces con las ranas, niña?! ¡Que son para besarlas, no para destriparlas contra los árboles!
- Buscar la que quiero, mamá, antes no doy ningún beso.
- Pero hija, si son todas iguales.
- Eso digo yo.
- Entonces, ¿qué buscas?
- Una que tenga dinero, joder, mamá, que pareces tonta...
- ¡¿Cómo te atreves?! ¿Así te he educado yo? ¡Ahora mismo vas a tu padre!
El rey, al ser informado del percance por la reina, valoró que su hija era ya una persona adulta, inteligente, cabal, con autodeterminación, y digna portadora de los valores de la monarquía, y por todo ello la liberó de su atadura con un espadazo que le vino al pelo.
- ¡Buaaaaaaaa, buaaaaaaa, mi peloooo, mi lindo peloooo, buaaaaaa! ¡¿por qué no soltaste el nudo, papá?! ¡Buaaaaaaaaaaa!
- Porque llevas toda la vida apretándolo a tirones! ¡Eso no lo suelta ni un marinero culturista! ¡Y deja de ir a la charca, allí nunca sabes lo que te va a tocar! ¡Ya te busco yo pretendientes!
- Pues yo he leído en un cuento que...
- ¡He leído! ¡He leído! ¡Todo lo arregláis con leer, los jóvenes de ahora! ¡Mírame a mi: no sé leer ni escribir y he llegado a rey!
- Jo, papá, pero es que el abuelo, que en paz descanse, era rey, y tú, como hered...
- ¡Ni abuelo ni hostias! ¡Que yo empecé de príncipe y he llegado a lo más alto sudándome mis infamias! ¡Y vale ya de contestar a tu padre, que te encierro en una torre y no te dejo ver ni a un peluquero que te adecente!
- Tú no me quieres, ¿verdad papá?
- ¡Pero hija! ¿cómo se te ocurre decirme eso?
- Siempre quisiste un niño, todos los reyes sois iguales. Me tratas como a un chico.
- ¡Mentira y gorda! Anda... Mi cielo... Toma, mira, te dejo mi espada, para que veas, y ahora vete a jugar a los jardines, que papá tiene mucho que hacer.
Supongo que ahora entendéis el porqué de que la princesa desahogara sus frustraciones feministas capando gatos con la espada de su autoritario padre. O eso me dijo el médico de palacio, Simónfredo. Bueno, en realidad se llamaba Sigmun Froid, pero le cambiamos el nombre para que dejara de ser el hazmereir del reino. De Alemania vino. ¡Qué nombres más tontos ponen por esos países...! Solo se escapó un triste minino, muy listo, se calzó unas botas para salir corriendo por encima de los espinos, nadie le persiguiera. Dicen que llegó a otro reino y triunfó en la vida con su astucia. Pero eso es otro cuento.
Se sabe que cuando no se ama a nadie la vida no tiene sentido, y heles aquí a todos los felinos privados del órgano de expresar el amor, sin ilusiones, desmotivados. Así es: dejaron de cazar. También. ¿Consecuencia? Plaga de ratones.
A no se sabe qué lumbreras de la Corte se le ocurrió decirle al rey que contratara a un flautista para acabar con la plaga. Al "músico" había que verle. Tenía las típicas pintas de esa clase de gente que te hace pensar "Éste, o se ha pasado la vida llevando hostias o no ha tenido nunca al lado a alguien que le diera una bien dada y a tiempo". Vestía todo de cuero negro; pantalón pitillo pegado como una mancha de brea; sobre pelo en pecho, chaleco tapa tetillas; botas altas con tacón de dos palmos; Con los cintos, las correas y las muñequeras se podían aparejar dos burros, todo con más clavos que el ataud de un vampiro guardado en un convento, y cadenas como para embutir a media docena de delincuentes; el pelo era pura greña espida que llegaba a la cintura; la cara dibujada (cosas de artistas) con harina y hollín que parecía una mofeta el desgraciado; flaco, flaco como de pasar más hambre que un mejillón pegado a un campanario y con más mierda que la escoba de la carbonera. Tocaba tan mal que los ratones se suicidaban tirándose al río, y encima bailaba como un endemoniado, sacudiendo las greñas como si tuviera un avispero dentro, con una violencia que salpicaba de piojos las coladas puestas a secar en los balcones.
Por poco le linchan las mujeres. El rey le exilió sin pagarle, y el caso es que se largó con una pila de juventud tras él, como embrujados todos, oye, que bailaban igual que el loco, gritando y señalando el cielo con la mano haciendo el gesto de los cuernos, los muy herejes. Con el tiempo, este muchacho sentó cabeza, tuvo un hijo que aprendió a tocar de verdad la flauta, pero bien, que le seguían personas y animales, de gusto que daba escucharle. Pero eso es otro cuento.
Sigo con éste. Volviendo al tema, el rey, muy cuco, envió emisarios a empapelar todos los reinos de aquí a Matapolcacas con carteles proclamando una convocatoria de príncipes aspirantes a la mano y resto de la princesa, cuyas virtudes, innumerables, se ensalzaban detalladamente con un lenguaje culto, florido y seductor. No se presentó nadie.
Por indicación del sabio Saladínsalidín, asesor de farras del rey y experto reclutador de inexpertas doncellas que el rey citaba en sus aposentos privados para conocer la opinión pública sobre las necesidades del pueblo llano, se volvieron a distribuir carteles, pero esta vez con la princesa retratada de ombligo para arriba, lo que se llama "Un busto". ¡La madre que parió al busto, que bien pintado estaba! ¡Qué artistas tenia la corte, qué realismo! La princesa estaba que se salía. Del cuadro. A pie de retrato, una breve reseña: "La quiero casar". Firmado Seborreico I.
Total, un atasco de cagarse, todos los caminos del reino atascados, más príncipes que en el Concurso Internacional de Niños Mimados. El rey, a lo suyo, seleccionó a los cinco más atractivos, desde el punto de vista político, esto es, a los herederos de los cinco reinos más ricos y poderosos.
- ... Y no se hable más, hija mía, que una boda es un negocio. Con todo, espero que descartes al príncipe Ripiondo, porque tiene más pluma que el Parque Doñana, y encima escribe poemas, el piporrón. Muy forrao, sí, pero se meta el oro por donde no esquiva nada.
- Lo mismo digo, papá.
- Muy bien, hija. Otro que no me gusta es el príncipe Sapiéntomos, porque sale a su padre, el rey Magnanimón III de Etiquea. Son gentuza, no se les conoce una guerra, todo lo resuelven con diplomacia, los muy cobardes. Así se aflojan los siervos, pierden la bravura, caen en el vicio de comer a diario, empiezan a reír, se distraen de sus labores... La paz es una gangrena, hija, nadie la vea por su reino.
- Sí, papá, tampoco me gusta Sapiéntomos, tiene cara de enciclopedia. Yo al que quiero es a ese (Señala uno de los príncipes con el dedo).
- ¡¿Queeee?! ¡¿El príncipe Pulgarpito?! ¡Mi hija bebe! ¡Borracha!
- Que no, papá, que le amo sobria.
- ¡Pero si tienes al lado al príncipe Esteroideo de Bicepsburgo! ¡Dos metros de tiarrón! ¡Unos brazos como patas de caballo! ¡Sale a correr en calzones por el bosque y mata los jabalíes a escupitajos en las orejas! ¡Eso es un hombre!
- Lo que tu quieras, papá, pero tiene menos conocimiento que arrascarse el culo con un cangrejo.
- Bueno... Bueno, no tan aprisa... ¿Y qué me dices del príncipe Sadicando? Dicen de él que es digno vástago de su padre, el rey Gerundio El Ladino, afamado en gestas, el mejor rompedor de pactos de la historia, catedrático en conquista, matanza y saqueo, infatigable subidor de impuestos...
- Que sí, papá, ya le veo con mi suegro largar juntos a la guerra y volver todos los días perdidos de sangre y apestando a sudor. No es vida. Amo a Pulgarpito...
- ¡De eso nada!
- ...Es guapo y sensible...
- ¡Que no!
- ... y alegre, ha venido todo el tiempo echando migas de pan a los pajaritos del bosque, y listo que es...
- ¡Localinaaaaaaa, localinaaaaa, no me calientes la orinaaaaaaaa!
- ... que no se desorienta ni caminando solo por el bosque todo el día...
- ¡Basta!
- ... Y siempre hablando cariñosamente de...
- ¡Que te calles!
- ... Sus papás y sus hermanitos...
- ¡¡¡¿POR QUÉ NO TE CALLAS?!!!
- Jo, papá...
- Estás castigada. A la torre. Te casas con Sadicando, empreñas y a gestar sola a la torre. Así no distraes a tu marido, que ya le tengo yo planeado me conquiste unos reinos.
- ¡Buaaaaaaaaaaaaaa!
- Es igual que llores, ¡a la torre! ¡Sola!
- ¡Buaaaaa! ¡Jo, papaaaaa, déjame con unos gatitos por lo menos! ¡Buaaaa... Snif, snif, y la espada... ¡¡¡BUAAAAAAAAAAAAA!!!
- ¡¡¡NOOOO!!!
En fin, que fueron felices y comieron ratones ahogados. Hablo de los gatos, que quedaron muy contentos de la justicia del rey.
¿Las personas? Como siempre:creándose problemas entre ellas, ya sabéis como es eso.
Y conelporrín colocado
este cuento se ha acabado.
miércoles, 5 de octubre de 2011
miércoles, 28 de septiembre de 2011
El cuando se le hizo un nunca fue de un repentino hace tanto que pasó
A ese nadie
que vive dentro del espejo,
huésped del silencio,
le traen los días todos los segundos maniatados
ante la ventura de un Sino guasón
que se desvela por amamantarle los oídos
con la fecunda teta que inflan
la élite de los acróbatas de la bobada;
y tratando,
en defensa propia,
de racionalizar,
le llegan a los tobillos los dolores de cabeza
que le pare madre ansiedad
cuando desespera en la empresa
de contar los tontos que le rodean,
cual imposible,
porque se le mueven de un lado a otro,
como las gallinas.
Esto dicho, entiendan cómicamente lo trágico
de ni se saber cómo ni cuándo
por lo febril exhaló el alma en fantasmas de vaho,
de lo que se le insubordinó a fósil
la humedad de los ojos
y quedó aterido crónico
de tanto envuelto en la espuma
de ese incesante batir tristezas.
De manera que,
apártense de incrédulos
si tienen cojones u ovarios, aviso que concluyo:
En su pecho late un estupor
que percute contra las paredes del Infinito.
que vive dentro del espejo,
huésped del silencio,
le traen los días todos los segundos maniatados
ante la ventura de un Sino guasón
que se desvela por amamantarle los oídos
con la fecunda teta que inflan
la élite de los acróbatas de la bobada;
y tratando,
en defensa propia,
de racionalizar,
le llegan a los tobillos los dolores de cabeza
que le pare madre ansiedad
cuando desespera en la empresa
de contar los tontos que le rodean,
cual imposible,
porque se le mueven de un lado a otro,
como las gallinas.
Esto dicho, entiendan cómicamente lo trágico
de ni se saber cómo ni cuándo
por lo febril exhaló el alma en fantasmas de vaho,
de lo que se le insubordinó a fósil
la humedad de los ojos
y quedó aterido crónico
de tanto envuelto en la espuma
de ese incesante batir tristezas.
De manera que,
apártense de incrédulos
si tienen cojones u ovarios, aviso que concluyo:
En su pecho late un estupor
que percute contra las paredes del Infinito.
lunes, 19 de septiembre de 2011
Aventura en África
La sequía se adelantó aquel año. Habíamos perdido al grupo de vista. Llevábamos varios días sin comer. Mis hijos me seguían con estoica voluntad y aunque eran fuertes, acusaban el cansancio. Me encontraba recuperada de mis heridas, pero esta demora en abandonar el Serengueti podía costarnos la vida a los tres. Por suerte, pudimos saciar la sed el día anterior en los hoyos que los últimos elefantes en emigrar escarbaron con sus colmillos en el lecho de una charca que aún conservaba algo de agua.
Vimos el Land Rover al lado de un baobab. Corrimos esperanzados para nada: ni gente, ni agua, ni comida. La avería era reciente, el olor a aceite quemado nos mareó. Las huellas de los ocupantes estaban frescas, tomaban la dirección de Mwanza. Les alcanzaríamos en unas horas, eran la única posibilidad para mis hijos, si no les conseguía algo de comida no llegarían al lago. Al caer la noche, un resplandor nos señaló el campamento. Nos acercamos en silencio, aliviados. Pude ver un guía nativo y un matrimonio de raza blanca con un bebé. Turistas inconscientes, por no contratar a guardas autorizados, por adentrarse tanto en el parque con un solo vehículo y sin radio y,sobretodo, por traer a la sabana una criatura tan frágil sin que les obligara la necesidad.
El guía parecía dormitar, por alguna razón inexplicable había posado su arma contra una acacia, a dos metros. Salté desde detrás de unos arbustos. Arrebaté el bebé de los brazos de su madre con las fauces. Dos saltos más y quedé fuera del círculo de luz que proyectaba la hoguera. Oí disparos a mi cola. Mis cachorros, que me esperaban, corrieron tras de mí cuando pasé a su lado. Una hora después, a buena distancia y al abrigo de la oscuridad pudieron al fin saciar su hambre. Tomé dos bocados, no necesitaba más, dentro de un par de días nos reuniríamos con el resto de la manada, junto al Lago Victoria, allí la caza sería abundante, como todos los años en esta época... Cebras, ñus, antílopes por cientos de miles... Nos daríamos un festín.
Vimos el Land Rover al lado de un baobab. Corrimos esperanzados para nada: ni gente, ni agua, ni comida. La avería era reciente, el olor a aceite quemado nos mareó. Las huellas de los ocupantes estaban frescas, tomaban la dirección de Mwanza. Les alcanzaríamos en unas horas, eran la única posibilidad para mis hijos, si no les conseguía algo de comida no llegarían al lago. Al caer la noche, un resplandor nos señaló el campamento. Nos acercamos en silencio, aliviados. Pude ver un guía nativo y un matrimonio de raza blanca con un bebé. Turistas inconscientes, por no contratar a guardas autorizados, por adentrarse tanto en el parque con un solo vehículo y sin radio y,sobretodo, por traer a la sabana una criatura tan frágil sin que les obligara la necesidad.
El guía parecía dormitar, por alguna razón inexplicable había posado su arma contra una acacia, a dos metros. Salté desde detrás de unos arbustos. Arrebaté el bebé de los brazos de su madre con las fauces. Dos saltos más y quedé fuera del círculo de luz que proyectaba la hoguera. Oí disparos a mi cola. Mis cachorros, que me esperaban, corrieron tras de mí cuando pasé a su lado. Una hora después, a buena distancia y al abrigo de la oscuridad pudieron al fin saciar su hambre. Tomé dos bocados, no necesitaba más, dentro de un par de días nos reuniríamos con el resto de la manada, junto al Lago Victoria, allí la caza sería abundante, como todos los años en esta época... Cebras, ñus, antílopes por cientos de miles... Nos daríamos un festín.
sábado, 17 de septiembre de 2011
Alguien tiene que pagar el pato
-Señor Speed, ¿Dice usted que conducía a una velocidad moderada?
- Así es, Señoría, todas las velocidades a las que conduzco mi coche las modero con elacelerador y el freno.
- Le advierto, Sr. Sleep, que soy intolerante a la lactosa.
- ... No entiendo, Señoría...
- Que usted me la quiere dar con queso, y no lo tolero. Los testigos, aquí presentes, afirman que usted circulaba por lo menos a 100 km./h. por el casco urbano, siendo el límite de 50 Km./h.
- ¡Señoría, los testigos estaban borrachos! ¡Veían el doble! ¡Yo iba a 50!
-Efectivamente, estaban borrachos, por lo cual valoro su testimonio el doble, porque en el mismo acto y tiempo le vieron a usted por duplicado cometer el atropello.
- ¡Me quieren hacer pagar el pato!
- Es comprensible, dado que el pato ha muerto y usted lo atropelló en un paso de peatones.
- Pues alego en mi defensa que el pato circulaba inadecuadamente: atravesaba el paso de peatones montado en monociclo, a todo pedal, no lo hacía caminando, y cruzósin mirar.
Al escuchar esta declaración, el Sr. Juez se dirige al demandante, Sr. Duck Trainer, el cual muestra un aspecto entre desolado e indignado.
- ¿Es cierto eso, Sr. Trainer?
- Sí, Señoría.
- ¿Le consentía usted a su pato ese incívico comportamiento de manera habitual?
- Jamás, Señoría: fue la primera vez en su vida que mi pato cruzó un paso de peatones sin bajarse del monociclo y mirar antes a ambos lados, y esta vez no se detuvo, a pesar de mis gritos de advertencia.
- Sr. Trainer, usted lleva años apareciendo en los medios de comunicación como el mejor domador de patos del mundo, tiene en su haber casi treinta premios internacionales, ha ganado todas la modalidades de concurso posible, desde paso de pato por aro de fuego hasta el de funambulismo de anátidas con malabares, ¿Cómo es posible que su pato no le hiciera caso aquél fatídico día?
- ¡No me hizo caso porque se armó la gorda!
- ¡Modere su comportamiento! ¡Le impongo una multa de 90 euros por faltarle el respeto a la Sra. Butter.
- Perdón, Señoría, estoy muy nervioso, me cuesta controlarme, pero es que esta señora... -El señor Trainer señala con el dedo a una señora de 140 kg. presente en la sala- salió de su carnicería armada con un machete persiguiendo a mi pato, que pedaleó por Pánico sin hacerme caso.
-Es decir, que su pato, dentro de una reacción de miedo exacerbado, se encontraba tan obnubilado que no le hizo a usted caso...
- No, señoría, si mi pato era muy valiente, no temía a nada, quiero decir que pedaleó por Pánico, C/ Pánico Méndez
- Ah, sí, sé cual dice, la que está en obras, están soterrando los contenedores de basura, hay un ruido insoportable, paso por allí para venir a los juzgados. Bien, entiendo que su pato no oyó sus gritos de advertencia, ¿no es cierto?
- Sí, Señoría, snif...
El Sr. Juez guarda silencio unos momentos, repasa unos papeles que tiene sobre la mesa y se dirige a la Sra. Butter.
- Sra. Butter, los testigos, aquí presentes, afirman haberla visto el día de autos a usted y a su hermana gemela armadas con sendos machetes de carnicero perseguir a dos patos, propiedad del Sr. Trainer, por la... sí, efectivamente, C/ Pánico Méndez, de lo cual deduzco, una vez realizada la necesaria división de número para llevar a la realidad la visión etílica de la misma, que usted no tiene ninguna hermana gemela e iba sola persiguiendo a un solo pato, pues en el otro caso supuesto, los testigos, en el reconocido estado de embriaguez, habrían visto a unas cuatrillizas persiguiendo a cuatro patos. Y yo le pregunto, Sra. Butter, ¿Sobre la base de qué derecho justifica usted su comportamiento y qué intención albergaba dentro del mismo?
- Señoría, soy Presidenta de la Liga del Machete Deportivo de mi barrio y tengo en regla la licencia de arma blanca para uso de caza.
- ¡Protesto, Señoría! -Interviene el Sr. Trainer, saltando de su silla, colorado por la indignación- ¡La ciudad no es coto de caza!
- ¡Guarde usted silencio! - Le insta el Sr. Juez- ¡Su turno ya ha concluido!
- Perdóneme, Señoría, estoy muy afectado.
- Pues lárguese de la sala inmediatamente, antes de que le vuelva a sancionar.
El Sr. Trainer se marcha cabizbajo y sollozando en compañía del alguacil de la sala. El Sr. Juez retoma el interrogatorio con la Sra. Butter.
- ¿Quiere usted decirme, señora, cómo se le ocurrió practicar la caza fuera de coto?
- Conozco mis derechos, Señoría, apelo al caso "Wasp contra Slap, 1983", precedente que sienta jurisprudencia reconociendo el derecho de todo ciudadano a eliminar cualquier animal salvaje dañino suelto en lugar público.
- Sra. Butter, en aquel famoso caso la avispa fallecida no volaba identificada como animal doméstico, a pesar de serlo, y por otro lado, quedó demostrado que el Sr. Slap actuó en defensa propia, habiendo sido atacado previamente por el véspido.
- Por eso cito el caso: el pato no iba identificado como doméstico.
- Pero bueno, ¿cuándo ha visto usted a un pato salvaje pedalear en mononociclo?
- Los patos salvajes son muy listos, Señoría, yo una vez vi a uno decir "Cuac, cuac" para engañar a una hembra y obtener beneficios sexuales. El día de autos tuve por seguro que el pato aquél era salvaje y había robado un monociclo con el que se dirigía al estanque del Parque Central para hacerse el chulo delante de las patas.
- ¡Absurdo! ¡Los patos cortejan como las personas: bebiendo y sacando pecho, no con monociclos!
- Que se las saben todas, Señoría...
- Haga el favor de no decir más sandeces. A parte, ¿qué comportamiento supuestamente dañino tuvo el pato con usted u otras personas?
- Me dañó moralmente.
- ¿Cómo?
- Me llamó "Puta gorda".
-¿Pero qué dice usted?
- Lo que oye. Dijo "Cuac cuac", que significa "Puta gorda".
- Sra. Butter, no voy a consentir que se ría usted de mi.
- Señoría, con todo el respeto, me gustaría que intentara ponerse en el contexto de la situación.
- ¿Y cuál es el contexto de la situación, según usted?
- Le explico...
- Adelante.
- Imagine Su Señoría ser un pato que va por la ciudad feliz en monociclo y, de pronto, ve lo siguiente: Una carnicería (la mía), con un escaparate donde se expone todo tipo de género (patos también), y me ve a mí echando un cigarro junto a la puerta, aprovechando un momento en que no tenía clientes... ¿Me sigue?
- Sí, sí, continúe...
- Pues bien, Señoría, usted es un pato. Por favor, concéntrese, es usted un pato...
- Sí, sí, soy un pato
- Piense con todas sus fuerzas que es un pato...
- Lo tengo... Lo tengo... Soy un pato...
- Eso. Y de pronto ve carnicería, carnicera relajada fumando y patos sacrificados expuestos en el escaparate... ¡¿Qué le dice usted a la oronda y satisfecha carnicera?!
- ¡Puta Gorda!
- ¡No! ¡No, Señoría! ¡Usted no puede hablar! ¡Es un pato! ¡¿Qué dice el pato?! ¡¡¡¿Quédice?!!!
- ¡¡¡Cuaaaac cuaaaac!!!
- ¡¿Lo ve, Señoría, lo ve?!
El juez, que había llegado en el ejercicio de su concentración a poner los ojos en blanco, sale de su trance y con cara de estupor se queda mirando muy seriamente a la Sra. Butter.
- ... ¡Ejem!... Claramente, Sra. Butter, queda exculpada de cualquier responsabilidad- Y girándose hacia el Sr. Speed-, Alguien va a tener que pagar el pato y ese alguien va a ser usted, Sr. Speed, he dicho.
Pato cerrado. Pueden abandonar la sala.
- Así es, Señoría, todas las velocidades a las que conduzco mi coche las modero con elacelerador y el freno.
- Le advierto, Sr. Sleep, que soy intolerante a la lactosa.
- ... No entiendo, Señoría...
- Que usted me la quiere dar con queso, y no lo tolero. Los testigos, aquí presentes, afirman que usted circulaba por lo menos a 100 km./h. por el casco urbano, siendo el límite de 50 Km./h.
- ¡Señoría, los testigos estaban borrachos! ¡Veían el doble! ¡Yo iba a 50!
-Efectivamente, estaban borrachos, por lo cual valoro su testimonio el doble, porque en el mismo acto y tiempo le vieron a usted por duplicado cometer el atropello.
- ¡Me quieren hacer pagar el pato!
- Es comprensible, dado que el pato ha muerto y usted lo atropelló en un paso de peatones.
- Pues alego en mi defensa que el pato circulaba inadecuadamente: atravesaba el paso de peatones montado en monociclo, a todo pedal, no lo hacía caminando, y cruzósin mirar.
Al escuchar esta declaración, el Sr. Juez se dirige al demandante, Sr. Duck Trainer, el cual muestra un aspecto entre desolado e indignado.
- ¿Es cierto eso, Sr. Trainer?
- Sí, Señoría.
- ¿Le consentía usted a su pato ese incívico comportamiento de manera habitual?
- Jamás, Señoría: fue la primera vez en su vida que mi pato cruzó un paso de peatones sin bajarse del monociclo y mirar antes a ambos lados, y esta vez no se detuvo, a pesar de mis gritos de advertencia.
- Sr. Trainer, usted lleva años apareciendo en los medios de comunicación como el mejor domador de patos del mundo, tiene en su haber casi treinta premios internacionales, ha ganado todas la modalidades de concurso posible, desde paso de pato por aro de fuego hasta el de funambulismo de anátidas con malabares, ¿Cómo es posible que su pato no le hiciera caso aquél fatídico día?
- ¡No me hizo caso porque se armó la gorda!
- ¡Modere su comportamiento! ¡Le impongo una multa de 90 euros por faltarle el respeto a la Sra. Butter.
- Perdón, Señoría, estoy muy nervioso, me cuesta controlarme, pero es que esta señora... -El señor Trainer señala con el dedo a una señora de 140 kg. presente en la sala- salió de su carnicería armada con un machete persiguiendo a mi pato, que pedaleó por Pánico sin hacerme caso.
-Es decir, que su pato, dentro de una reacción de miedo exacerbado, se encontraba tan obnubilado que no le hizo a usted caso...
- No, señoría, si mi pato era muy valiente, no temía a nada, quiero decir que pedaleó por Pánico, C/ Pánico Méndez
- Ah, sí, sé cual dice, la que está en obras, están soterrando los contenedores de basura, hay un ruido insoportable, paso por allí para venir a los juzgados. Bien, entiendo que su pato no oyó sus gritos de advertencia, ¿no es cierto?
- Sí, Señoría, snif...
El Sr. Juez guarda silencio unos momentos, repasa unos papeles que tiene sobre la mesa y se dirige a la Sra. Butter.
- Sra. Butter, los testigos, aquí presentes, afirman haberla visto el día de autos a usted y a su hermana gemela armadas con sendos machetes de carnicero perseguir a dos patos, propiedad del Sr. Trainer, por la... sí, efectivamente, C/ Pánico Méndez, de lo cual deduzco, una vez realizada la necesaria división de número para llevar a la realidad la visión etílica de la misma, que usted no tiene ninguna hermana gemela e iba sola persiguiendo a un solo pato, pues en el otro caso supuesto, los testigos, en el reconocido estado de embriaguez, habrían visto a unas cuatrillizas persiguiendo a cuatro patos. Y yo le pregunto, Sra. Butter, ¿Sobre la base de qué derecho justifica usted su comportamiento y qué intención albergaba dentro del mismo?
- Señoría, soy Presidenta de la Liga del Machete Deportivo de mi barrio y tengo en regla la licencia de arma blanca para uso de caza.
- ¡Protesto, Señoría! -Interviene el Sr. Trainer, saltando de su silla, colorado por la indignación- ¡La ciudad no es coto de caza!
- ¡Guarde usted silencio! - Le insta el Sr. Juez- ¡Su turno ya ha concluido!
- Perdóneme, Señoría, estoy muy afectado.
- Pues lárguese de la sala inmediatamente, antes de que le vuelva a sancionar.
El Sr. Trainer se marcha cabizbajo y sollozando en compañía del alguacil de la sala. El Sr. Juez retoma el interrogatorio con la Sra. Butter.
- ¿Quiere usted decirme, señora, cómo se le ocurrió practicar la caza fuera de coto?
- Conozco mis derechos, Señoría, apelo al caso "Wasp contra Slap, 1983", precedente que sienta jurisprudencia reconociendo el derecho de todo ciudadano a eliminar cualquier animal salvaje dañino suelto en lugar público.
- Sra. Butter, en aquel famoso caso la avispa fallecida no volaba identificada como animal doméstico, a pesar de serlo, y por otro lado, quedó demostrado que el Sr. Slap actuó en defensa propia, habiendo sido atacado previamente por el véspido.
- Por eso cito el caso: el pato no iba identificado como doméstico.
- Pero bueno, ¿cuándo ha visto usted a un pato salvaje pedalear en mononociclo?
- Los patos salvajes son muy listos, Señoría, yo una vez vi a uno decir "Cuac, cuac" para engañar a una hembra y obtener beneficios sexuales. El día de autos tuve por seguro que el pato aquél era salvaje y había robado un monociclo con el que se dirigía al estanque del Parque Central para hacerse el chulo delante de las patas.
- ¡Absurdo! ¡Los patos cortejan como las personas: bebiendo y sacando pecho, no con monociclos!
- Que se las saben todas, Señoría...
- Haga el favor de no decir más sandeces. A parte, ¿qué comportamiento supuestamente dañino tuvo el pato con usted u otras personas?
- Me dañó moralmente.
- ¿Cómo?
- Me llamó "Puta gorda".
-¿Pero qué dice usted?
- Lo que oye. Dijo "Cuac cuac", que significa "Puta gorda".
- Sra. Butter, no voy a consentir que se ría usted de mi.
- Señoría, con todo el respeto, me gustaría que intentara ponerse en el contexto de la situación.
- ¿Y cuál es el contexto de la situación, según usted?
- Le explico...
- Adelante.
- Imagine Su Señoría ser un pato que va por la ciudad feliz en monociclo y, de pronto, ve lo siguiente: Una carnicería (la mía), con un escaparate donde se expone todo tipo de género (patos también), y me ve a mí echando un cigarro junto a la puerta, aprovechando un momento en que no tenía clientes... ¿Me sigue?
- Sí, sí, continúe...
- Pues bien, Señoría, usted es un pato. Por favor, concéntrese, es usted un pato...
- Sí, sí, soy un pato
- Piense con todas sus fuerzas que es un pato...
- Lo tengo... Lo tengo... Soy un pato...
- Eso. Y de pronto ve carnicería, carnicera relajada fumando y patos sacrificados expuestos en el escaparate... ¡¿Qué le dice usted a la oronda y satisfecha carnicera?!
- ¡Puta Gorda!
- ¡No! ¡No, Señoría! ¡Usted no puede hablar! ¡Es un pato! ¡¿Qué dice el pato?! ¡¡¡¿Quédice?!!!
- ¡¡¡Cuaaaac cuaaaac!!!
- ¡¿Lo ve, Señoría, lo ve?!
El juez, que había llegado en el ejercicio de su concentración a poner los ojos en blanco, sale de su trance y con cara de estupor se queda mirando muy seriamente a la Sra. Butter.
- ... ¡Ejem!... Claramente, Sra. Butter, queda exculpada de cualquier responsabilidad- Y girándose hacia el Sr. Speed-, Alguien va a tener que pagar el pato y ese alguien va a ser usted, Sr. Speed, he dicho.
Pato cerrado. Pueden abandonar la sala.
jueves, 15 de septiembre de 2011
Se fue tras Ella
Hoy le pediré a la noche
un sembrado de terciopelo,
amapolas de corazones
en los trigales de su velo,
cada espiga de estrella
(teñida de sangre su fuego)
le cante a la luna llena
versos de amor sin consuelo;
Traiga la noche un rocío
de lloro tenaz y amargo,
una helada de gemido
hile de escarcha un manto;
hoy le pediré a la noche
que tome mi mano el Sueño,
con él, hasta el horizonte
hollaré descalzo el hielo,
que huya mi cuerpo desnudo
y caiga flechado de frío,
el alma que otrora tuvo
se fue tras lo que no es mío
al calor de la luz celeste
que mana de su gentileza,
tras ese amar vehemente,
allá fue, sí, se fue tras Ella.
un sembrado de terciopelo,
amapolas de corazones
en los trigales de su velo,
cada espiga de estrella
(teñida de sangre su fuego)
le cante a la luna llena
versos de amor sin consuelo;
Traiga la noche un rocío
de lloro tenaz y amargo,
una helada de gemido
hile de escarcha un manto;
hoy le pediré a la noche
que tome mi mano el Sueño,
con él, hasta el horizonte
hollaré descalzo el hielo,
que huya mi cuerpo desnudo
y caiga flechado de frío,
el alma que otrora tuvo
se fue tras lo que no es mío
al calor de la luz celeste
que mana de su gentileza,
tras ese amar vehemente,
allá fue, sí, se fue tras Ella.
martes, 6 de septiembre de 2011
Sin tierra a la vista
A la deriva,
restallando insonoras en el pensamiento las palabras
que tensan los mástiles de sus huesos,
toda la piel desplegada,
impulsado por el viento de la inercia de la vida,
entumecido en la monótona derrota,
por un mar urbano,
navega.
Unos pasos hipnotizados
quebrantan con su proa la distancia,
en cada balanceo
golpean las baldosas
salpicando el Tiempo de calles;
tras el navegante,
una estela:
espuma invisible,
ausencia fantasma de sí...
A la deriva,
cuando el faro es la niebla
y la campana el silencio,
y el peso de los sueños no soñados
elevan el calado a la cubierta;
cuando los rostros más cercanos
son velas indescifrables en el horizonte,
o, tal vez, nubes que han perdido su tormenta,
o, tal vez, espejismos de las propias fatigas.
A la deriva,
por una realidad de burdo decorado,
flotando sobre un Sinfondo,
bajo un cielo no pedido,
envuelto en un aire obcecado en dejarse respirar...
A la deriva,
atenazado a la rueda de timón,
sangrando cenizas por las uñas,
la mirada de sal cristalizada
por años de olas que rompieron contra sus ojos.
A la deriva, rezando oraciones
de escollos, bancos de arena, naufragios
y abismos en los que hallar un puerto de pecios
olvidados para siempre,
libres, al fin, de tanta libertad.
restallando insonoras en el pensamiento las palabras
que tensan los mástiles de sus huesos,
toda la piel desplegada,
impulsado por el viento de la inercia de la vida,
entumecido en la monótona derrota,
por un mar urbano,
navega.
Unos pasos hipnotizados
quebrantan con su proa la distancia,
en cada balanceo
golpean las baldosas
salpicando el Tiempo de calles;
tras el navegante,
una estela:
espuma invisible,
ausencia fantasma de sí...
A la deriva,
cuando el faro es la niebla
y la campana el silencio,
y el peso de los sueños no soñados
elevan el calado a la cubierta;
cuando los rostros más cercanos
son velas indescifrables en el horizonte,
o, tal vez, nubes que han perdido su tormenta,
o, tal vez, espejismos de las propias fatigas.
A la deriva,
por una realidad de burdo decorado,
flotando sobre un Sinfondo,
bajo un cielo no pedido,
envuelto en un aire obcecado en dejarse respirar...
A la deriva,
atenazado a la rueda de timón,
sangrando cenizas por las uñas,
la mirada de sal cristalizada
por años de olas que rompieron contra sus ojos.
A la deriva, rezando oraciones
de escollos, bancos de arena, naufragios
y abismos en los que hallar un puerto de pecios
olvidados para siempre,
libres, al fin, de tanta libertad.
miércoles, 31 de agosto de 2011
Locuán y los relojes
RELOJ
Eres más inútil que poner un reloj de Sol en un sótano.
Uno de agua:
Glu-glú.
- Oui, c’est moi?
- ¿Tiene usted relojes de cocina con pulsera?
- Eso es el perchero, señor. Estoy a su izquierda.
El reloj de Bush: Pan, pan, pan, pan pan, pan...
Cuando le da cuerda: Ratatá, ratatá, ratatá...
Las campanadas: Bum, bum, bum, bum
Alarma: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Horas en punto: " España va bien."
¿Un alambique es una clepsidra de aguardiente?
¿Una tormenta solar puede averiar un reloj de Sol?
¿Un reloj de cu-cu es el reloj de cuerda de un tartamudo?
¿Es conveniente darle cuerda a un reloj depresivo?
Si ponemos un metrónomo delante de una cabra todo el tiempo, ¿se puede hacer un reloj de queso con su leche?
¿Qué siente un reloj de arena si le llevas a una playa?
"Los últimos serán los primeros", dijo un grano de arena del reloj de arena.
- ¿Cómo se para un reloj de Sol?
- Con una sombrilla.
- ¿Es conveniente untarle con crema protectora?
- Sólo en verano. Al dueño.
- Si se detiene la sombra en un punto, ¿es culpa de la aguja o de la piedra?
-De alguien que está girando el reloj lentamente.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Cu-cú.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Cu-cú.
TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC.
¡DONNNNNNNNNNGGGG!
TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC.
¡DONNNNNNNNNNGGGG!
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
RIIIIIIIIIIIIIiiiiiNNNNNGGGGGG!!!!!!!!!
La sei. Cago tu pusa made japerro merda.
Cima, lune.
Eres más inútil que poner un reloj de Sol en un sótano.
Uno de agua:
Glu-glú.
- Oui, c’est moi?
- ¿Tiene usted relojes de cocina con pulsera?
- Eso es el perchero, señor. Estoy a su izquierda.
El reloj de Bush: Pan, pan, pan, pan pan, pan...
Cuando le da cuerda: Ratatá, ratatá, ratatá...
Las campanadas: Bum, bum, bum, bum
Alarma: Aaaaaaaaaaaaaaaaaaah!
Horas en punto: " España va bien."
¿Un alambique es una clepsidra de aguardiente?
¿Una tormenta solar puede averiar un reloj de Sol?
¿Un reloj de cu-cu es el reloj de cuerda de un tartamudo?
¿Es conveniente darle cuerda a un reloj depresivo?
Si ponemos un metrónomo delante de una cabra todo el tiempo, ¿se puede hacer un reloj de queso con su leche?
¿Qué siente un reloj de arena si le llevas a una playa?
"Los últimos serán los primeros", dijo un grano de arena del reloj de arena.
- ¿Cómo se para un reloj de Sol?
- Con una sombrilla.
- ¿Es conveniente untarle con crema protectora?
- Sólo en verano. Al dueño.
- Si se detiene la sombra en un punto, ¿es culpa de la aguja o de la piedra?
-De alguien que está girando el reloj lentamente.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Cu-cú.
Tic, tac, tic, tac, tic, tac.
Cu-cú.
TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC.
¡DONNNNNNNNNNGGGG!
TIC, TAC, TIC, TAC, TIC, TAC.
¡DONNNNNNNNNNGGGG!
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
Tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac, tic, tac,
RIIIIIIIIIIIIIiiiiiNNNNNGGGGGG!!!!!!!!!
La sei. Cago tu pusa made japerro merda.
Cima, lune.
La religión humana desde el análisis E.T.
El hedonista busca el placer de la carne. El espiritual es un hedonista que busca el placer del misticismo. Libertinos, filósofos y religiosos (a veces, estás tres condiciones se dan en la misma persona, jajaja) buscan las sensaciones mentales placenteras, unos mediante el sexo, el alcohol, las drogas; otros, intensificando con sus ideas lógicas o sus creencias religiosas, la percepción en su propio interior y en relación con el entorno, de sensaciones placenteras que llaman espirituales, pero que son tan físicamente mentales como todas las demás, aunque a éstas, por ser distintas, se les debe poner nombres como: "Paz", "Justicia", "Esperanza" "Amor", "Sabiduría", "Fe" etc. Son los místicos los más pervertidos en la hedonista búsqueda espiritual, que no es otra cosa que la búsqueda del placer mental, y alcanzan mayor placer cuánto más consiguen pervertirse.
Curiosamente, la Fe religiosa profunda no tiene porqué dar al humano creyente un comportamiento distinto del ateo. De alguna forma, el creyente adopta la Fe en beneficio propio, como medio de conseguir respaldo, ayuda, consuelo y medio de lograr lo que desea apelando a lo Divino mediante rezo y petición. Pide a Dios "un mundo mejor", es decir, un mundo en el que el devoto tenga más salud, dinero, amor, larga vida y felicidad, todo eso en un mundo sin injusticias, guerras, hambres, etc., porque, a pesar de ser feliz uno, resulta incómodo vivir en un mundo tan sucio de sangre y cadáveres no enterrados. Pregunto: ¿Qué creyente acude al templo y le dice a Dios: "Señor, mi hijo se muere de cáncer, me alegro que lo llames a tu lado", y a continuación ríe de felicidad?
La iglesia católica es el ejemplo de cómo partiendo de la nobleza de la ética del mensaje cristiano, se puede crear una organización que utiliza el modo de agrupación humana como lo hace (por naturaleza) cualquier otra empresa con intereses político-económicos. Poder y derroche. Del pesebre al Vaticano.
Culpar al rico del hambre del pobre es algo que genera el beneficio del placer mental propio del desahogo frente a esa injusticia, por lo que, si el humano quiere conservar este placer de desahogo, no debe formarse en la conciencia de que es rico quien come todos los días y le sobra comida, sino en la conciencia de que es rico quien tiene mansión, coches de lujo, yate, joyas, etc. Es decir: No es mi culpa, soy un buen cristiano.
Dios les creó a su imagen y semejanza.El cuerpo humano es la obra de Dios.¿El Pecado está en la mente o en el cuerpo?¿Se debe ocultar la obra de Dios para no incitar al Pecado?¿Se debe mostrar para educar a los humanos en la observación natural y no pecaminosa?¿No deberían ser nudistas las misas?¿Por qué no poner un guardarropa a la entrada de cada iglesia y entrar a escuchar desnudos la Palabra de Dios?¿Si les hubiesen educado así, podrían entender mejor la maravilla de la Obra de Dios en la contemplación de la desnudez de una feligresa escultural de 20 años?
"Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra".
Al decir esto, Jesús quedó pensativo, se puso colorado, no le quedó más remedio que agacharse y coger una piedra del suelo. Los demás siguieron su ejemplo, tal como tenían por costumbre por ser buenos discípulos.
Tengo la sensación de que en el Paraíso Divino sólo hay misioneros de esos que han pasado 40 años de su vida rodeados de muertos de hambre, leprosos y demás desgraciados, y que están aburridos, y sobretodo, frustrados, mirando hacia abajo, echando de menos a sus desgraciados.
Un buen cristiano antes de morir perdona a su asesino; un cristiano mejor le da las gracias por ser el asesino el instrumento que Dios emplea para llevar al buen cristiano al seno de Dios; el mejor de todos los cristianos posibles le pega dos tiros al asesino antes de que actúe éste, de esa forma se sacrifica él mismo al infierno para que el asesimo frustrado no caiga en pecado mortal. Eso es amor al prójimo.
Una vez tuve un Pastor Alemán que se tumbaba en la terraza de casa y permitía a un gatito subirse sobre él y ponerse a dormir largas siestas. Ambos juntos y bienavenidos. Entonces, ahora me pregunto ¿qué le pasa a Benedicto con los islámicos? Ni siquiera se le ha subido uno encima, los tiene al lado, en la parte de allá de la valla.
Pudiendo multiplicar alimentos, ¿por qué no dieron al Nazareno jabugos y langostas?
¿Fue justo resucitar a Lázaro y dejar el resto del cementerio lleno? ¿Qué opinaron de eso los familiares de los otros difuntos?
"Honrarás a tu padre y a tu madre". Oye, Jesús, ¿de verdad crees que honraste a tu madre metiéndote en esos líos, sabiendo como sabías que te iban a crucificar? ¿A ti no te da para más la cabeza? ¿Pero tú no sabes lo que es eso para una madre, suicida de los cojones?
"Dios mío, Tú que estás en todas partes, apártate que empujo"
(Locuán, en el váter, con cara de chino, hechos reales)
Curiosamente, la Fe religiosa profunda no tiene porqué dar al humano creyente un comportamiento distinto del ateo. De alguna forma, el creyente adopta la Fe en beneficio propio, como medio de conseguir respaldo, ayuda, consuelo y medio de lograr lo que desea apelando a lo Divino mediante rezo y petición. Pide a Dios "un mundo mejor", es decir, un mundo en el que el devoto tenga más salud, dinero, amor, larga vida y felicidad, todo eso en un mundo sin injusticias, guerras, hambres, etc., porque, a pesar de ser feliz uno, resulta incómodo vivir en un mundo tan sucio de sangre y cadáveres no enterrados. Pregunto: ¿Qué creyente acude al templo y le dice a Dios: "Señor, mi hijo se muere de cáncer, me alegro que lo llames a tu lado", y a continuación ríe de felicidad?
La iglesia católica es el ejemplo de cómo partiendo de la nobleza de la ética del mensaje cristiano, se puede crear una organización que utiliza el modo de agrupación humana como lo hace (por naturaleza) cualquier otra empresa con intereses político-económicos. Poder y derroche. Del pesebre al Vaticano.
Culpar al rico del hambre del pobre es algo que genera el beneficio del placer mental propio del desahogo frente a esa injusticia, por lo que, si el humano quiere conservar este placer de desahogo, no debe formarse en la conciencia de que es rico quien come todos los días y le sobra comida, sino en la conciencia de que es rico quien tiene mansión, coches de lujo, yate, joyas, etc. Es decir: No es mi culpa, soy un buen cristiano.
Dios les creó a su imagen y semejanza.El cuerpo humano es la obra de Dios.¿El Pecado está en la mente o en el cuerpo?¿Se debe ocultar la obra de Dios para no incitar al Pecado?¿Se debe mostrar para educar a los humanos en la observación natural y no pecaminosa?¿No deberían ser nudistas las misas?¿Por qué no poner un guardarropa a la entrada de cada iglesia y entrar a escuchar desnudos la Palabra de Dios?¿Si les hubiesen educado así, podrían entender mejor la maravilla de la Obra de Dios en la contemplación de la desnudez de una feligresa escultural de 20 años?
"Quien esté libre de pecado, que arroje la primera piedra".
Al decir esto, Jesús quedó pensativo, se puso colorado, no le quedó más remedio que agacharse y coger una piedra del suelo. Los demás siguieron su ejemplo, tal como tenían por costumbre por ser buenos discípulos.
Tengo la sensación de que en el Paraíso Divino sólo hay misioneros de esos que han pasado 40 años de su vida rodeados de muertos de hambre, leprosos y demás desgraciados, y que están aburridos, y sobretodo, frustrados, mirando hacia abajo, echando de menos a sus desgraciados.
Un buen cristiano antes de morir perdona a su asesino; un cristiano mejor le da las gracias por ser el asesino el instrumento que Dios emplea para llevar al buen cristiano al seno de Dios; el mejor de todos los cristianos posibles le pega dos tiros al asesino antes de que actúe éste, de esa forma se sacrifica él mismo al infierno para que el asesimo frustrado no caiga en pecado mortal. Eso es amor al prójimo.
Una vez tuve un Pastor Alemán que se tumbaba en la terraza de casa y permitía a un gatito subirse sobre él y ponerse a dormir largas siestas. Ambos juntos y bienavenidos. Entonces, ahora me pregunto ¿qué le pasa a Benedicto con los islámicos? Ni siquiera se le ha subido uno encima, los tiene al lado, en la parte de allá de la valla.
Pudiendo multiplicar alimentos, ¿por qué no dieron al Nazareno jabugos y langostas?
¿Fue justo resucitar a Lázaro y dejar el resto del cementerio lleno? ¿Qué opinaron de eso los familiares de los otros difuntos?
"Honrarás a tu padre y a tu madre". Oye, Jesús, ¿de verdad crees que honraste a tu madre metiéndote en esos líos, sabiendo como sabías que te iban a crucificar? ¿A ti no te da para más la cabeza? ¿Pero tú no sabes lo que es eso para una madre, suicida de los cojones?
"Dios mío, Tú que estás en todas partes, apártate que empujo"
(Locuán, en el váter, con cara de chino, hechos reales)
martes, 30 de agosto de 2011
Observancias de hoy en el Planeta Tierra
1.Las sandalias son esqueletos de zapatos muertos.
2. Cuando las adolescentes comienzan a usar tanga los glúteos se quedan anonadados y confusos en la idea de haber sido abandonados a su suerte, despojados de la seguridad protectora de la braga. Sin embargo, en pocos días recuperan la confianza y se entregan extrovertidos a tantos nuevos ojos amigos que barren con esas miradas de afectuosa insistencia las nubes del abandono y la soledad.
3. Perorata sentimental captada en la calle, de un macho humano a una hembra de la especie: "Estoy enfadado conmigo mismo. Me idolatras con tal fanatismo que mi palabra es tu ley, vigilas mis gestos más banales para tomártelos como órdenes que obedeces gozosa en busca de mi complacencia, morirías por mí, lo sé, y tanta adoración la he pagado fallándote anoche en unos centímetros cuadrados cuando me propuse lamerte todo el cuerpo."
4. No creo que los perros tenga un olfato tan agudo cuando necesitan un olor tan fuerte para reconocerse en sus encuentros.
5. Cuando al humano le presentan a una mujer, se establece el contacto físico de dos besos socialmente admitidos como muestra de aceptación y confianza en el principio de una comunicación basada en el respeto. ¿Y por qué precisamente ese gesto? ¿No podría tener el mismo significado desabrocharle un botón (Tal como hacemos en nuestro planeta), y sólo uno, de su blusa? ¿A cuántos amigos a la vez sería capaz el humano de presentar a su mujer? ¿Se la presentaría a un enfermo de Parkinson? ¿A alguien que venga de la calle en invierno con las manos entumecidas? ¿Habría mujeres que para salir de fiesta usarían blusas de sólo dos botones? ¿Vestirían sotanas, otras?
6. Los humanos no saben fabricar buenos espejos. Tengo que comprar otro, el del baño está viejo: hace años no hacía esas arrugas cuando me miraba en él.
7. Las sardinas enlatadas se ponen progresivamente melancólicas en las mochilas de los senderistas de montaña a medida que éstos van ganando altura sobre el nivel del mar.
8.Un pobre de solemnidad es aquel que pide limosna de pie, con pose elegante, la mirada altiva, vestido con sus mejores harapos y consciente de que con su aceptación de la ayuda honra al caritativo.
9.Romper una lanza en favor de una causa justa es estúpido, dada la tecnología humana del siglo XXI, pues alguien en cada momento está vaciando dos cargadores y lanzando cuatro granadas en contra de esa causa.
10.Hay humanos que están a caballo entre la ética y el cinismo, frente al mal reparto de la riqueza en el mundo. Haber comprado un caballo les hace más cínicos por el precio y coste de manutención del rumiante... Perdón, del coleóptero...¿O son quelonios?
11.Me parece correcto que la paloma sea el símbolo universal de la paz en el Planeta Tierra, teniendo en cuenta que la guerra en este mundo es el pan de cada día y esta ave se alimenta de migas.
12.En los países islámicos las casillas de las quinielas se tachan con una media luna.
13.No es desacertado que un hombre que padece impotencia sexual utilice el baño de los minusválidos en los servicios públicos.
14.Un loro no parece más humano por poder hablar, sino por no entender ni él mismo lo que está diciendo.
15.El tamaño del cerebro de una hormiga me hace pensar que en el cerebro humano sobra y estorba mucha masa encefálica para lograr una sociedad perfecta.
domingo, 28 de agosto de 2011
Encuentros en el Planeta 3 del Sistema Solar
Cuando menos lo esperas, ocurre que al abrir los ojos alguien te está mirando fijamente, estático.
Sostienes la mirada de esos dos espejos sosegados y te desarma la inquebrantable lealtad que entregan, lealtad enraizada en una antiquísima herencia genética, lealtad templada con instintiva sabiduría. Ves en esos ojos tanta inocencia dócil, tanta incomprensible generosidad por encima de su propia vida misma, que ante esa fidelidad que nada reclama, ni nada espera, ni reprocha nada de ti, te cuestionas si eres digno de ser honrado con su amistad. Es entonces cuando despiertas del trance de esa comunicación visual, y recordando quién es quién, gritas "¡Vamos!", y esa forma de vida terrestre se levanta ladrando feliz y salís juntos a pasear por el planeta, tú con cierta tristeza, consciente como eres de que no encontrarás semejante ejemplo de nobleza en ninguna otra especie de ese mundo.
Sostienes la mirada de esos dos espejos sosegados y te desarma la inquebrantable lealtad que entregan, lealtad enraizada en una antiquísima herencia genética, lealtad templada con instintiva sabiduría. Ves en esos ojos tanta inocencia dócil, tanta incomprensible generosidad por encima de su propia vida misma, que ante esa fidelidad que nada reclama, ni nada espera, ni reprocha nada de ti, te cuestionas si eres digno de ser honrado con su amistad. Es entonces cuando despiertas del trance de esa comunicación visual, y recordando quién es quién, gritas "¡Vamos!", y esa forma de vida terrestre se levanta ladrando feliz y salís juntos a pasear por el planeta, tú con cierta tristeza, consciente como eres de que no encontrarás semejante ejemplo de nobleza en ninguna otra especie de ese mundo.
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