jueves, 7 de julio de 2016

San Fermín.

Reunión de la concejala de festejos con su secretario adjunto.

- Bueno, vamos a ver, Aitor, ¿Que tenemos para hoy?
- Pues nos ha llegado otro comunicado del Hospital.
- ¿Sí?
- Lo de desinfectar los toros antes del encierro.
- ¿Otra vez con eso? ¿Pero es que no tienen sentido del ridículo? ¿Cómo se les ocurre?
- Se les ocurre. Además, se han puesto farrucos, dicen que van a organizar una campaña de conciencia en los medios para que, por lo menos, se embadurnen con betadine los cuernos de los toros antes del encierro.
- Ya, y todo el planeta riéndose de nosotros, lo que es la proyección mundial de una idea chorra.
- Según se mire, porque ellos dicen que las cornadas sucias complican el posoperatorio con infecciones, además, han bajado las exigencias, ya no piden que lavemos los toros con lejía ni hablan de pedir a los corredores un certificado de enfermedades infecciosas.
- Joder, panda de neuróticos, lo que faltaba, un certificado de salud para correr en los sanfermines.
- Ya, pero ponte que te empitona un toro con el cuerno manchado de sangre de otro corredor.
- Sí, Aitor, sí, ponte que le mocha a uno la próstata y con el mismo cuerno me acierta a mí en el chisme y me deja embarazada; joder, me vienes con cada cosa... Por decir menos que eso ya te habrían echado de una reunión de Alcohólicos anónimos.
- ¡Cómo te pones!
- ¡Me pongo racional! Y a los médicos, ni caso. A los toros que los dejen en paz, que bastante les tocamos nosotros los huevos.
- ¿Nosotros a los médicos?
- No. Los médicos a los toros, que no les toquen los huevos. Que se metan con los corredores, que pidan a la gente correr en pelotas, adobados de betadine y con una vía de suero clavada en vena, así ya van preparados por si tienen que entrar en quirófano. Punto y aparte. Más asuntos.
- Otro, hablando del tema: los “antitoros”.
- “Antitaurinos”.
- Esos.
- ¿Qué les pasa ahora? Les ha dejado el alcalde manifestarse en bolas y duchados de sirope de fresa como para una orgía vegana y no están contentos, ¿qué quieren ahora?
- Toma, aquí tienes, un manifiesto, mejor que lo leas. Lo han escrito en plan de guasa y encima lo acompañan con más de 3000 firmas, los cachondos.
- A ver... Trae... “La A.P.A. ( Asociación Pro-vida Animal) propone a las autoridades de Pamplona la siguiente idea y condiciones para terminar con el maltrato animal en las fiestas de San Fermín sin tener que renunciar al concepto básico de las mismas, esto es, los encierros:
1. Sustituir los toros por gallinas.
2. No correr. Atraer a las gallinas hacia la plaza de toros, rebautizada con el nombre de “Plaza Avícola”, utilizando cada caminante un puñado de pienso ecológico para ponedoras.
3. Disponer de un servicio veterinario de urgencias a lo largo del recorrido, en previsión de accidentes o indisposiciones de las gallinas.
4. Utilizar todos los días del encierro y en años sucesivos las mismas gallinas, hasta su jubilación.
5. El resto del año, alojar las gallinas en una granja campera con todas las comodidades necesarias para proporcionarles una vida digna.”
¿…................?
- ¿Paula?
- … ¿Qué?
- Nada, que te has quedado como ida.
- … Estaba pensando... Oye, ¿Tú te has dado cuenta de que esto va en serio?
- Venga ya, Paula, y luego me dices que yo pierdo el Norte. ¿Cómo se te pasa por la cabeza pensar que esto lo dicen en serio?
- Joder, que son fanáticos, que vienen de otra galaxia, que no son gente normal, que ellos ven la vida así. A mí, esta gente ya me da miedo, Aitor, prefiero correr delante de los toros que no delante de los anti-taurinos.
- Pues yo no los veo tan fanáticos: el que no llevaba correa, llevaba cartera, bolso, zapatos y más cosas, lo he visto.
- ¿Y eso qué tiene que ver?
- Pues eso, defienden los animales y luego meten los pies en los restos mortales de una vaca, por ejemplo, o sea, zapatos de cuero: piel troceada, “curada” y cosida.
- Que no usan cuero, que todo eso es sintético, lo que hayas visto.
- No me lo pareció.
- Que no los conoces.
- Me da igual, porque los ves en el bar pidiendo una de gambas y no en la calle disfrazados de piratas con un pez podrido colgando de una caña, a modo de protestar contra la pesca comercial o deportiva.
- Estamos hablando de toros, no de gambas. Es distinto, Aitor, querido.
- ¿Cómo que es distinto? ¿Le has preguntado a las gambas?
- No. Me las he comido.
- Lo suponía.
- Ingenuo.
- Las narices.
- Las tuyas. He oído, te des cuenta de lo que hay por ahí, que unos veganos extremistas protestaban por el uso del tradicional pañuelo de la fiesta.
- ¿Y eso? ¿De qué hablas?
- Dicen que el tinte rojo de los pañuelos se fabrica aplastando la cochinilla canaria.
- Pero, ¿qué tintería es esa?... Digo, ¿qué tontería es esa?
- Ninguna, en canarias se cría la cochinilla en las chumberas, se recolecta el insecto y se fabrica rojo carmín con ellos.
- ¿En serio?
- No, hombre, lo recolectan descojonándose de la risa cada vez que alguien se pincha un dedo con la chumbera, ¿no te jode?
- Ya, sí, lo había entendido, que hacen tinte triturando bichos.
- Sí.
- Jo, qué asco. A la basura mi tanga rojo. No lo vuelvo a poner más.
- Tíralos todos, perdona que te diga, compañero, porque ya molestas, que para culos como el tuyo tenían que haber inventado el tanga de hormigón armado.
- Se me rompería por delante cuando vienes en minifalda.
- Sexista.
- Has empezado tú.
- Vale de rollos. ¿Algún asunto más?
- Sí, los de la tele, que quieren monitorizar los toros.
- ¿Qué? ¿Cómo?
- Eso mismo, como suena. Aquí tengo el papel, te leo la parte... “... para lo cual, habría que dotar a los toros con los siguientes dispositivos: minicámara de alta resolución en el cuerno, pulsómetro cardiovascular ajustado por encima de la pezuña, velocímetro en la base de la cola, telémetro radar de anilla en la nariz para medir la distancia a los corredores...”
- ¿Y eso? ¿Qué pretenden?
- Más información, como en la Fórmula 1, lecturas de parámetros en tiempo real de carrera.
- ¿Y qué tal un anemómetro-cronómetro en el culo para medir longitud temporal y potencia de los pedos?
- A ver... Espera que lo mire... No, aquí no dice nada de eso.
- ¡Que lo digo de coña! ¡¿Pero qué le pasa a la gente?! ¡Esto degenera! ¡Pero mucho ya! ¿Eh?
- Joder, ¿y yo qué sé si me hablas de coña, Paula? Cosas más tontas se han querido hacer. Acuérdate del Proyecto Tacatacas.
- De eso nada, no me vale como ejemplo, yo apoyaba el proyecto, y recuerda que se rechazó por mayoría mínima.
- Opino y opinaré toda la vida que ahí sí que perdisteis los papeles, Paula, íbamos a hacer el ridículo mundial, menuda imagen, menos mal que no salió adelante.
- ¡Ridículo, ridículo! Al principio, puede que un poco de cachondeo sí, pero después nos iban a copiar la idea en todas las ciudades del mundo:
“Servicio Municipal de Tacatacas con váter”. Como las bicicletas municipales de servicio público, pero en este caso, aparcamientos de tacatacas en todas las plazas de Pamplona, cada uno trancado a su soporte, la máquina de códigos al lado, total, llega el borracho haciendo eses, que si se cae, que si no se cae, que si se puede romper la cabeza, que si mea en la esquina, que si caga en el parque... ¡Pues no! ¡Problema solucionado! Teclea el código, destranca el taca-taca, lo pilla, camina agarrado y con el váter detrás por si tiene que hacer sus cosas, llega al destino, otra plaza, calle, hotel, lo que sea, lo aparca en su sitio, lo tranca, el sistema automático de la dársena vacía el cagadero y taca-taca listo para el próximo usuario, eso, Aitor, es el progreso y el progreso está en manos de visionarios, que es lo que os falta a los viejos como tú, visión de futuro.
- Jo, Paula, lo que necesitamos es una campaña de reparto gratuito de pastillas en la calle, para esos derrapes mentales que tenéis los de vuestra generación. Qué lástima. Tan jóvenes. En fin.

viernes, 9 de octubre de 2015

EL ENCANTO DE TUS ÍNTIMOS.

Dado un cielo nublado y tú cada día más flaco, observas a esa pareja de extranjeros, casi culpables de ancianidad, en su afán de lustrar con los dedos el indefenso mapa de cerámica condenado a la pared de la estación, que diría un alma sensible frente a las agresiones grafiteras. Te parece, a esa distancia de oreja, que hablan inglés y por ayudar con las dos palabras que conoces en ese chapapote de idioma, te acercas y dices “Stop” y “Fútbol”, lo cual unido a la facha mamarracha que define tu estampa, les despejas todas las dudas acerca de tu salud mental. Como buen de aquí que naciste, continúas el intercambio en castellano y ellos, que nada entienden, a todo asienten sonriendo, por si acaso eres peligroso. En fin, que hablas con ellos y os hacéis íntimos.
Silencio.
De pronto y no más tarde, acontece un graznido. Imaginas al tenor de carrasperas enlutado y al abrigo de la espesura, o sea, un cuervo escondido, leches, y por haberte estropeado la meditación de ciertas reflexiones serenas en las que flotabas ingrávido te ofendes y le increpas un “¡Ahí se esconde cualquiera, tú, bicho, ve y mira si te pones chulo en un desierto de sal!”. El ave se molesta y te dedica su disco con todo lo ruidoso que le sale del pico. Es un escándalo, pero graznas con él y os hacéis íntimos.
Silencio.
Se ha detenido el tiempo, por consiguiente, la Realidad se escapa y corre a toda prisa para no llegar tarde al futuro. En este contesto, entra en escena el hombre del saco al hombro. Le calas al momento, es el típico irresponsable de su papel que deja la carga en el suelo, sin pudor ninguno de hacerse incongruente, desentendido del sentido de su presencia, como si lo posado fuera de otro. La vida le recrimina por descastado de lo consecuente y al tipo no se le ocurre otra que echar mano al táctil y cosquillearle la pantalla a buenas horas, ja, cuando hace años que ya es tarde para disimularse con estos paripés de ternura... Aunque se desenmascaró sobrado, a ti plim, porque siempre fuiste un inútil en eso de intentar discriminar a nadie; de natural te sale que hablas con él y os hacéis íntimos.
Silencio.
Ahora, una dama... Sí, se lleva llegar. Qué señora. Qué presencia. Cómo viste. Viste pantalón de pastel y chaqueta de leopardo; calza botas pistacho fosforescentes. No hay glamour más exquisito que aquél que te obnubila entre la carcajada mental y la vergüenza ajena... ¡¿quién fuera payaso para enloquecer de amor?! … Cantar y bailar poseso cual indio tarahumara adobado en peyote, saltar a lo canguro borracho, ojos desorbitados, lengua fuera, con las flechas de Cupido clavadas en el culo hasta el hueso... Pero no. Lo vuestro es imposible... Pero no obstáculo, de manera que hablas con ella y os hacéis íntimos.
Silencio.
Cuando ya te ves al filo de una trombosis estética, te rescata un falso alivio: Llega (Gracias a la moda) el tren y te engulle con los demás todos juntos. El ingeniero que dibujó esto en lo que sea que te has montado se doctoró con la tesis “Optimización de ángulos y curvaturas de superficies en en el rendimiento de las cocteleras” y encontró trabajo en una fábrica de vagones, departamento de diseño. Qué meneo. Sabes que no vas a notar la diferencia si descarrila, mientras ves cómo se te van desatando los cordones de los zapatos y sientes crujir el calzoncillo en el asiento. Se te romperá fijo, lo compraste en los chinos.
¿Silencio? Las narices. Qué ruido, eso es un infierno y no lo iguala una estampida de búfalos en un tablao flamenco. Dan ganas de ir a la guerra para estar más tranquilo. Pensando en tablaos, una flamenca, la revisora, te pide el billete a traición y por la espalda, como si no lo tuvieras. Te parece justo, tú tampoco confías en ella, una persona tan delgada podría ser una percha con pretensiones antropomórficas. Te da miedo su parálisis facial y ese uniforme pasado de tallas que ondea los traqueteos sin tropezar el supuesto cuerpo que supuestamente contiene. ¿Será persona física que pague impuestos o será la revisora fantasma, en otro tiempo “La niña de la curva” esa famosa, ahora ya crecidita y aquí contratada por ahorrarse la FEVE un seguro?
Te devuelve el billete, dice “Gracias”; contestas “De nada, excepto 1'95 que me costó”.
Sonríe, así que gana todo el montante de la porra el hombre del saco al hombro, el único que apostó por el “Sí, es capaz”, pero no te importa, eres feliz porque charlas con ella, os hacéis intimísimos y tus hijos no serán obesos ni aunque los lleves a comer hamburguesas a esos lugares de mierda que te callas, pillín.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Aunque pareciese otra cosa.

Así, como un Apolo, te perfilo hipnotizado y atraído hacia la verdad de la que me resisto incrédulo, hasta que me cruzas la mirada con esa tu sonrisa, espontánea, franca y generosa, y, entonces,
me respondo a ti con el pensamiento un “Sí, eres tú”, mientras fluyes acercándote rápida y natural, con la determinación de una órbita planetaria en el gesto de dos besos, a los que llego tarde una décima de segundo, por sorprendido y confuso de creerme digno de tal efusión. Justo aquí, sale el Sol dentro del hipermercado y un recuerdo de paraíso compartido convierte pasillos, estantes, productos y clientes en paisaje añadido e innecesario, que te enmarca absurdo como lo hiciera la bisutería de un bazar chino entorno a un auténtico diamante.
Para mi suerte y dignidad, porque es justo y necesario, mi boca junto a tu oído toma la iniciativa y dice sin mi permiso un “Estás guapísima... Como siempre”, enunciado rápido y casual, para esconder en disfraz de banalidad un sentimiento profundo como submarino hundido y sincero como comunicado del Ministerio de Hacienda... ¿O es camuflaje de cortesía social para ocultar un anhelo subconsciente reprimido de ponerte conmigo a observar el firmamento por ver de encontrar juntos la histórica Cuenca en la Vía Láctea?
Quiero mirarte en silencio, pero solo me atrevo a no dejar de hablar constantemente, puesto mi discurso en piloto automático, mientras descanso todo lo posible que me consiento de mirarte fijamente a los ojos, en la cruenta lucha de siempre entre la necesidad de disimular mi timidez y la de no quedarme en blanco fundido por tus pestañas, para poder seguir medio entendiendo lo que me cuento.
Encima, has adelgazado, cacho cabrita, o, tal vez, me engordaron a mi los ojos al punto de verte...
Sea como sea, te atribuyo la calidad del pan de Mondoñedo, de manera que llevo todo el día masticando en la memoria, sin prisa, esos diez minutos de encuentro, como catador en jurado de concurso gastronómico.
Pues eso.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Ingrin, el arquero.

Al amanecer, dejó de nevar. Ingrin disparó el arco. Frauen yacía en el interior de la cabaña consumido por la edad y agotado en un desvelo expectante: había estado escuchando el silencio desde hacía dos días y dos noches. Oyó los pasos de su discípulo alejándose sobre la nieve. El tiempo de acecho y el intervalo entre sonidos significaban una pieza de gran tamaño, cual fuese, herida o muerta a más de un kilómetro de distancia, en si misma suficiente provisión de alimento y otros recursos para abandonar el valle a través de las Cumbres Imposibles. La formación del niño había sido completada, el viejo monje se sintió orgulloso, concentró la conciencia para detener los latidos del corazón y murió en paz.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Guardad vuestra virtud en meditada prudencia, sensibles damas



Con sus poemas el tierno poeta
henchido de éxtasis amoroso,
siendo romántico respetuoso
(os ensalce boca, mano o teta)

desea llegar a la misma meta
que el zafio cerdo libidinoso
patán malévolo indecoroso......
¡Oh, cultos penes de sensible jeta!

¡Devotos fieles del amor eterno!
Con pulso prieto entran en la brega
como diablo entra en el infierno:

¡Rabiando gozosos en la entrega
sin perder rima ni ritmo ni cuerno
así os revienten en la refriega!

Los árboles del Planeta Tierra

Los árboles de este mundo son algo raros. Justo comienza la estación fría del año, que llaman “Otoño”, se desnudan de sus hojas. Es más lógico, sí, que las ramas de los árboles crezcan hacia todos los lados, porque son seres ciegos y quieren saber lo que hay a su alrededor... Los cipreses, aparte, deben ser también sordos e insensibles, crecen hacia arriba porque n...unca llegan a saber que han nacido, creen estar aún dentro de la tierra. Otros árboles se rinden cuando están creciendo, como los sauces, y pasan el resto de su existencia llorones hasta el suelo. Hay árboles que se sienten solos y para que alguien los visite forman en sus ramas protuberancias vistosas y sabrosas que llaman “frutos”... Algunos son tacaños, como los olivos, los humanos se enfadan con ellos y los muelen a palos, hasta que sueltan todos. Hay un árbol que llaman “vid”. Es pequeñito y miedoso, de brotes frágiles, pero no es tonto como el olivo, la vid pone los frutos juntos, en racimos, muchos racimos, así se ahorra las palizas... Como la platanera, que es lo más considerado que se puede ser: todo en un racimo enorme... ¡Oh! Que la platanera no es árbol, es de la familia de las hierbas, como la marihuana, parece mentira, osea, parece árbol. Otra hierba que parece árbol es la palmera, una hierba muy pretenciosa, no sólo crece como árbol, sino que crece de manera pirotécnica, con un tronco que en lo alto hace “¡Pum!”, estalla en ramas con dátiles y cocos. Mala leche tienen las palmeras, los cocos buena, pero las palmeras mala, probé un dátil y tenía más hueso que chicha, como la costilla del cerdo ibérico, y de los cocoteros ni quieras saber, no te arrimes sin casco que te parten la cabeza. Otro árbol que estudié es la magnolia, también lo llaman popularmente “Magnolio”, creo que no está clara qué tendencia tiene este árbol, de momento no ha salido del armario, se le ve muy macho pero da unas flores que son para regalarlas, no para llevarlas encima. En fin, como ocurre con los humanos, los árboles son de lo más variado, o mejor dicho, son como los humanos. Seguiré investigando. Si alguien conoce algún árbol raro, o si algún árbol se conoce a si mismo, ruego me informe para completar este estudio. Gracias.

La emancipación de la mujer

La emancipación de la mujer. Prudencia, amigo explorador. En la selva humana un pelaje de peluche puede ser disfraz de felina resabiada, y acercarse ingenuo es quedar dentro del alcance de un ojo abierto, un bostezo, y un salto-resorte, todo en un ya. Y ves volar hacia ti a la tigresa, desplegada en garras y colmillos, mejor dotada que el escaparate de una armería toledana; y convencido y equivoc...ado del "Adiós a la vida", ella enfunda, te derriba, te vapulea con mordiscos sado calculados y zarpazos de almohadillas brutales, furia esencial, rabia primigenia en una mirada de sangre y un cuerpo de espasmos auto-complacientes... Déjate hacer, hay daño, pero no peligro: La gata pondrá mucho cuidado en no destripar al ratón en que te convierte, porque eres juguete valiosísimo en la soledad de sus afectos.

martes, 26 de noviembre de 2013

Aniversario. El sábado de mis Musas

Me debato Sentimiento ensordecido en el bullicio. Me debato estático en el Ser o Ser Otro cuasi cual maniquí con burka en el Aquelarre de aquellas musas frágiles, pero atrevidas, que latían excitadas encarando con descaro el rito de huir de la vida cotidiana al paraíso de las frivolidades... … Espíritus femeninos, sílfides gozosas, catedráticas de la mirada tierna, de la palabra juguetona, bellezas vestidas con la elegancia de provocar el deseo de su desnudez; beldades vedadas a las caricias que de lentas y suaves dejan para siempre cicatrices en las manos de la memoria. ¡Y tanta juventud en sus décadas...! Sus ojos, espejos en la piel madura, brillan con adolescencia, sonríen, sonríen y sonríen, aletean, le hablan con fonemas a mi rostro: máscara de ausencia y de cansancio que oscila de la mudez a la torpeza desintegrada. … Pero ellas sonríen, sonríen y sonríen y me reclaman y me insisten y me esperan y me desentrañan y me comprenden y hasta me burlan maliciosas, encantadoras. Me agotan, me aparto, me resuelvo en miradas que liban sus apariencias, percibo, me perciben, oculto, ocultan; ellas, conspiran jocosas, maquiavelistas... Sonrío, sonríen y parlotean, pienso, piensan y parlotean y concluyo: Ahora que me fui, vivo en vuestra fiesta, mis Musas

martes, 12 de febrero de 2013

Político-Tukán

Como esto siga así, habrá que buscar fósiles para echar tropiezos a la sopa.
La plaga de políticos-tukán, estos que tienen más pico que cuerpo, crece más deprisa que teta en quirófano de cirujano estético, acabaremos todos yendo a donde van los gais el día de su primera vez: a tomar por el culo.

Considero tres clases de políticos:

1. Corruptos. Sus Principios éticos se pueden contar con los dedos de un manco. Algunos nacen así y es fácil identificarlos desde que son bebés, porque cuando están chupando una teta tapan el pezón de la otra con la mano, acaparando, por si acaso...
... Ya van dos tetas en dos párrafos. tengo que mirarme eso, debo estar bajo en calcio....
Otros, empiezan honestos al ocupar un cargo, pero se corrompen en menos tiempo que un camello muerto en medio del Sajara. Me caen bien (Los políticos, no los camellos. Los camellos te escupen, como no les agrade tu presencia. Demasiado sinceros... Yo creo que les tengo envidia.), porque si la lían, la pagan.

2. Legales nefastos. Son peores, quedan impunes porque no hay nada que imputarles, cumplen con todas las leyes. El nefasto administra la pasta como si tuviera un pozo sin fondo lleno de dinero, que atravesara el Planeta con salida útil en Australia, compitiendo en el vaciado con los antipodianos. Nos meten en unas deudas que no las tiene un mileurista ludópata, drogadicto y putero. Tiran a tapar el socavón inflando impuestos como no infló el globo el tipo ese inquieto que se lanzó desde el Espacio en paracaídas.

3. Legales benefactores. Al igual que los calamares gigantes, ya se conocía su existencia porque, a veces, aparecían sus cadáveres flotando en el mar. En la actualidad, se ha conseguido grabar con cámara uno vivo en no sé qué parte del mundo.

Los políticos se agrupan si son buenos en bandos y si son malos en bandas, y no hay bando que no tenga banda. O bandas. La jerarquía de la banda es de tipo Westerpistolera, si bien, no manda quien saca primero, sino quien mete primero... El sobre B en el bolsillo.
Por supuesto, todos padecen de Lamparofilia, esto es, un trastorno mental cuyo primer síntoma es no parar de tirarse faroles por donde pasan.
Hay que reconocerles más agallas que un banco de sardinas; esa verborrea incansable, ese masticar mentiras de la más burda dureza hasta dejarlas como potitos que millones de polluelos se tragan como cosa rica y sana, indica un rendimiento de mandíbula que ya lo quisieran para sus bielas los ingenieros de la Ferrari. Qué valor. Más huevos que la tortilla del Guinness.
Y listos. Como los peces de colores, los verás en muchas partes, pero nunca en la sartén. Le sacan tajada a todo, te dicen que están comprando unos huesos para hacer caldo y al día siguiente te los encuentras vendiendo en el Mercado filetes de fémur; se te apuntan a un bombardeo, desde arriba, claro: o pilotan el avión o van durmiendo la siesta hasta que les toca apretar el botón que abre la bodega de las bombas.
Van preparados, llevan en el bolsillo un guante de amianto por si hay que poner la mano en el fuego por un cómplice caído. Saben hacer morder el polvo a sus enemigos y lo celebran esnifando otro más refinado cuando salen con dinero público de picos pardos, y nadie entienda que hablo de senderismo veraniego por Los Pirineos.
Pues sí, lo mismo la lían a la chita callando y se descojonan de Tarzán cuando chilla tarde y para nada a los elefantes, por pedirles ayuda; que la lían boceando injurias para poner todo argumento de opositores en tela de juicio, que para juicios les sobra tela cuando se defienden de demandas provocadas por tener una lengua con la que se pueden arrascar la espalda por donde no llegan las uñas.
Por supuesto, no siempre desgañitan, también en Retórica Elegante tienen más tablas que una manada de caballos de Troya, y para el mismo uso. Se explican mejor que un Wikipendia abierto, ni parece que practiquen el "Aquí te pillo, aquí te miento y si te he dicho, no me acuerdo". Son espadachines de la bífida, capaces de quitarle el balón a Messi con la lengua; hablan tan bonito, que algo que sonaría más feo que una charanga en un entierro, si lo dicen ellos, les vale ovación en el mitin.
Usan el lenguaje a conveniencia extrema. Cuando les interesa, lo entienden todo al pie de la letra, aunque a a la letra le apesten los pies a  queso; en otras, lo interpretan como les da la gana. Ejemplo: Dile a uno de ellos "Sinvergüenza" y responderá "Sí, sí, sin vergüenza, nada de timidez, con arrojo llevaremos nuestro proyecto de futuro hacia adelante...etc, etc."
Eso es, a base de labia se sale con la suya y con la de los demás. Hablo de la guita. Y si les acorralas, trincan y vuelan, con la cabeza bien alta, a 9000 pies, pegada a un cuerpo cómodamente sentado en Primera Clase, el avión apuntando al Caribe con las turbinas forzadas y las alas crujiendo por el peso de la pila de baúles (llenos de billetes) que facturó aquel "educado" y "simpático" "caballero".
Y aquí nos quedamos los de a pata, a dos velas; el corrupto, a la sombra de la de su yate, condenado a cadena perpetua de régimen abierto para viajar por todo el mundo comiendo en restaurantes de cuatro tenedores y cagándo en hoteles de 5 estrellas.
¿Y qué nos queda?
Indignarnos, manifestarnos, aún a costa de llevar más palos, porque cuando los nacionales empiezan a  repartir leña no paran ni aunque les enseñes las facturas como prueba en mano de que no te hace falta, que tú en tu casa tienes la calefacción a gas.
en fin, Políticos tukan.

domingo, 11 de marzo de 2012

Alejandrino, un ogro enamorado

.
Desde que te amo, el mundo es poesía,
a mi helado corazón traes los deshielos,
tiernos poemas florecen en el alma mía,
son más verdes los bosques, más azules los cielos...

Desde que oí el dulce tono de tu voz
me parece ruido el canto de los jilgueros,
ahora los cazo y los pongo con arroz
y me bajaron colesterol y "trigliceros".

Desde que olí el perfume de tu cabello
aborrezco el aroma del cerdo asado,
yo que antes hubiera entrado a degüello
por defenderlo como el olor más sagrado.

Desde que me dieras, amada, aquel tortazo
por la tontería de pellizcarte el culo,
amo tus manos porque suenan a cañonazo
cuando pegas con la fuerza de la coz del mulo...

A mí que me gustaba mirar constelaciones,
desde que me cegó el fulgor de tu mirada
todos los astros juntos me tocan los cojones
y sus brillos me parecen de triste cagada.

Subiré, amor, con la cordura de las cabras
(Me aceptes o te vayas, hagas lo que hagas)
a berrear por las montañas estas palabras:
"¡¡¡Te amo, vida mía!!! ¡¡¡ Te amo que te cagas!!!
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