sábado, 16 de mayo de 2009

Ayudando a Juan Ramón Jiménez

Mi amable Platero, dulce coqueto,
en el trampolín de tus pestañas
rutilaban las brillantes panzas
de las orondas moscas negras
que acudían a merendarte las legañas.
Tú, todo sonrisa bostezada,
abierta la tapa del piano
que guardas en la boca
te arrancaste por bulerías
en un rebuzno que nubló la tarde,
y en el eclipse de un Sol asustado
y escondido detrás de la luna
te vino a la memoria
un recuerdo de romances nocturnos,
todo el gineceo de burras
que al caer la noche embriagaban la cuadra
con los vapores corporales de la jornada,
¡Oh, Platero querido,
qué surco en la tierra seca dejó tu arado erecto!
¡Quién fuera tú, Platero,
burro de bastos,vaina de espadas,
cuerno de oros
que llenara las copas
de toda la manada!

3 comentarios:

dianastrocyte dijo...

¿Pedro?
¿Ana?
Someone there?

Cómo sea...
¡Me gustó :D!
Y, y, y, voy a tratar de comentar más seguido, no sé, en estos momentos leeré algo de Ana y... y me meto a bañar y ya xD

Si, no sé qué tiene de relevante que lo sepan...

En fin, amigos extraterrestres, saben que los quiero :D

Ana Márquez dijo...

Sí, Anita sí está y sí, es muy relevante, al menos para mí, saber q nos tienes ley :-) Te enlacé a "Con el tiempo en brazos", reina. A ver si así no se me olvida q debo rondarte más a menudo. Un beso y feliz baño.

Anónimo dijo...

Pregunta,

Cómo se sintió Platero al hacerle de su conocimiento esta pieza poética?

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