Yo te vi en el bosque agachada,
hermosa mujer de rubia cabellera,
y sentí en mi corazón certera
una flecha de amor afilada.
Gemías, sollozabas torturada,
las gráciles manos en la cadera:
soñabas con días de cagalera
y maldecías la dura cagada.
Al verme, olvidaste tu martirio,
huiste azorada por la senda
el culo al aire con media mierda...
Allí quedó caliente (¡oh, delirio!)
de amor la más olorosa prenda
venida nunca de diosa o cerda.

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4 comentarios:
Pobrecilla! La agarraron infraganti...
Sí, hay q tener cuidado con estas cosas :-) Hola, Maga, gracias por leer. Besos
Que texto más... delicado... XD
Verdad q sí? jijiji.
Hola, don Yogú :-) Mi más sentido pésame por el deceso de su ordeñata. En paz descanse, sñif
Ana
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