lunes, 12 de enero de 2009

Arquera








Arquera,

me disparas de lejos,

para no acertarme;

el arco, en tus manos,

es un juguete, no un arma.

Todo es juego:

quieres y no quieres,

un estar que no es estar,

un vivir

como si vivir

fuera cosa de muchas veces...

Y no hay más.

Arquera de la torre...,

princesa mora de cuerpo tras la almena,

juegas,

y sin embargo, eres tan seria,

tan serio tu deseo de tener a tu enemigo

al alcance y perdonado,

a distancia y herido

de anhelos

por tu conquista impensable...

Arquera, tan lejos, tan cerca,

apareces para esconderte,

disparas al aire, a las piedras,

juegas...

Morena... Nadie podrá llegarte:

pones muy alta la muralla;

pero jamás podrás vencerme:

sé vivir sin esperanza.


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