Soy la medida de sólo las cosas pequeñas.
Si el mundo se detuviera
y en el cielo estallaran las estrellas
y viniera Dios y me dijera:
"bienaventurado seas",
vería Dios en mi mirada seria
la más fría indiferencia.
O, tal vez, no me obligara siquiera
curiosidad a levantar la cabeza.
Soy la medida de sólo las cosas pequeñas.
Si se quebrara tu frágil presencia,
si un ínfimo hueco tu falta abriera,
abriera en mi alma tu ausencia
un abismo sin fondo de tiniebla,
de rabia, de locura, de impotencia,
de angustia y desesperanza eternas.
Soy la medida de sólo las cosas pequeñas.

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