viernes, 25 de septiembre de 2009

...Bailaban los dedos de Ana...

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Fueron dos níveas manos,
una abstraída dejadez,
un lento parpadeo vano,
un sorbo distraído de café;

en torno a la tibia taza,
cálidos en el calor afín
en un teatro de porcelana
bajo una mancha de carmín

bailaban los dedos de Ana
sobre un dibujo pastoril
una nerviosa danza
de caricias de marfil...

Fue magia inexplicable
que al inclinar la cabeza
brioso de brillos el azabache
mar de su cabellera

le ornara de ondas la frente
y a la luz del día velara
de su mejilla los claveles
y la dulzura de su mirada;

fue tras el negro eclipse de seda
que un suspiro se dejase oír
y de sus ojos traslúcidas perlas
brotaran vivas para escribir

salobres puntos suspensivos
en las vetas de la mesa
que fueron el triste principio
de la historia de una ausencia...

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sábado, 19 de septiembre de 2009

Maese Puerilón

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Sin duda, la figura más relevante de la Historia de Absurdilandia la encontramos en la persona de Maese Puerilón Quitaelchupo Delaboca, artesano juguetero de genialidad sin par, y sin trío, menos. Atrevido inventor, desarrolló el Sonajero TNT, insignia de la juguetería galáctica y artilugio que ha dado a nuestro mundo tanto renombre como en la Tierra tiene cualquier idiota que juegue bien al fútbol. Por esto el asombroso juguete pasó en el Siglo de las Luces Fundidas a ser emblema central de nuestra bandera planetaria.


El 128 de Tréboles, Día de la Dependencia Depapáymamaiana celebramos la liberadora pérdida de responsabilidades en el gobierno de nuestro planeta a favor de los protectores invasores extraabsurdolandeses, los Papaymamianos, procedentes del planeta Carrozandia y colonias aledañas de Jómama, Friegatú, Yoquedao, Damemoney, Quésesoborja, Untatupapa, Yotemato y Postedemando. Este día, hacemos funcionar el Sonajero T.N.T. original, que durante todo el año se custodia en el Museo Histérico de Absurdilandia.


Cuando la última carga de 300 kg. de dinamita (de las 100 del mismo tamaño atadas con cables de acero al sonajero; recordemos las dimensiones del mismo: 1km. de longitud, esfera hueca de 360 m. de diámetro, todo en aleación de acero Rostrolider, el más duro de la galaxia, fabricado por Empresas Alpoder S.A. y relleno de esferas de granito tamaño balón de playa), cuando, decíamos, la última carga estalla y el sonajero deja de sonar, es decir, se hace el silencio en todo el planeta, se procede a la lectura del relato que narra el descubrimiento más sagaz del universo desconocido, puesto que en el conocido, este hallazgo crucial en nuestra historia se valora como de dificultad nula. El relato dice así:


“Tal día como hoy, 128 de Tréboles del año 23 D.S (Después del Sonajero), Maese Puerilón se encontraba en su taller con varios empleados, fabricando en serie molinillos de viento, su invento más reciente por aquella fecha. En el espejo retrovisor de vigilancia de personal pudo ver cómo a su espalda se produjo un giro de aspas sin que aparentemente mediara corriente de aire alguna, pues puertas y ventanas permanecían cerradas para proteger los ligeros materiales. Alertado su interés, en los días sucesivos pudo constatar la repetición del fenómeno, especialmente por las tardes, e, invariablemente, a la altura de la cadera detrás de alguien. Dedujo que el organismo absurdolandés emitía corrientes de gas breves, de frecuencia aleatoria, que sólo podía proceder del esfínter excretor. Posteriores experimentos con bañeras y mecheros concluyeron en el descubrimiento de la Proyección Ultranal Flatulante Absurdolandesa, más conocida popularmente por las siglas P.U.F.A, que había permanecido oculta para nuestra ciencia porque, como todos ustedes saben, los absurdolandeses carecemos del sentido del olfato y somos durillos de oído (les remito al párrafo sobre las dimensiones del Sonajero).


A partir de este descubrimiento comenzó la Era del Gran Desarrollo. Tomando las precauciones pertinentes, nuestra gente dejó de ser despreciada en las Asambleas de la Confederación Cósmica: creció un 300.000.000 % el Comercio Exterior y nuestro planeta se convirtió en destino turístico obligado.


Maese Puerilón alcanzó el estatus de “Héroe Planetario”, viajó por más de 117 galaxias haciendo demostraciones de su descubrimiento ante autoridades políticas y religiosas; en todo lugar fue apaleado, encarcelado, excepto en Absurdilandia, donde cientos de miles de congéneres le hacían la ola en los estadios”.


Se creó exclusivamente en su honor el “Pacagalse de oro”, máximo galardón concedido nunca en mi mundo a un ciudadano por méritos personales de utilidad universal.


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lunes, 14 de septiembre de 2009

Amistoso España-Egipto, 1998. Los humanos y el fútbol. Fragmento

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Ejemplo de retrasmisión, indicativo de apasionamiento:


"Akerti en largo para Nefer.
Recibe Nefer. Avanza por la banda izquierda.
¡Situación de peligro para el equipo españooooool...!
Sinuep desmarcadoo, ¡pide el baloooooooón!
¡Atención señoreseeeeees...centro en largo de Nefeeeeeeeeeeeerrr!
¡Corta Joaquín!
Muy bien colocado Joaquín, ya esperaba el pase y ha estado muy atento.
Joaquín por el centro, como una bala.
Se escapa de Abufis.
Le va a entrar Keops. No llega. Joaquín para Vicente.
Entrega a Reyes. Reyes. Frente a Tutmosis. ¡Peligroooooo, peligroooooooooo!
¡Qué regate! ¡Ha dejado a Tutmosis clavado! ¡Qué jugada, maestro!
¡Atención! ¡Le entran Ramsés y Khofu al mismo tiempo!
¡Reyes a Morienteeeeeeeeeeees!
¡Pasa Morientes a Raúuuuuuuuul! ¡Disputa con Amenophiiiiiiiiis!
¡Controla Raúl! ¡Se gira dispara y GOOOOOOOOOOOUYYYYYYYYYYYYY!
¡Qué paradón de Tutankhamon! ¡Extraordinario el portero de la selección egipcia! Parecía imparable, pero Tutankhamon ha detenido el esférico en una parada de antología.

Va a sacar Tutankhamon. Retrocede unos pasos... ¡Huy! se pisa una venda que lleva suelta. ¡Que se cae! ¡Pierde el equilibrio! ¡Se le cae el balón! ¡Rueda hacia la portería y
GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL!
¡GOL! ¡GOL! ¡GOL! ¡GOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOL DE ESPAÑA! ¡EGIPTO 0, ESPAÑA 18!
¡QUÉ PARTIDO MÁS MALO ESTÁ HACIENDO TUTANKHAMON!
¡Debe tener un cabreo tremendo!"

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domingo, 6 de septiembre de 2009

Malas pulgas

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Autor: Pedro Pruneda (Locuán de toa la vida).
Advertido esto porque podéis encontrar este cuento en la revista Almiar, que me lo publicó bajo sudónimo "Andrés López."

MALAS PULGAS

Fui a cazar pulgas al desván. Están gordas. Empezaron por dar mordiscos a los fluorescentes del salón de los pianos, después se comieron todas las alfombras de la casa y, por último, más de treinta hectáreas de nogales que mi abuelo plantó hace muchos años para ocultar la casa a los acreedores.

Con la ayuda de mi burro Roberto, que me sujetaba la escalera con los dientes, trasladé el viejo cañón de la Guerra de Crimea, regalo alusivo de mi tatarabuelo a mi tatarabuela, desde el jardín hasta el tejado para situarlo frente al casetón apuntando al interior a través de la ventana. Sujeté las ruedas del cañón a las tejas con las fuertes pinzas de madera que nuestra criada nigeriana, Magunda G´noco, emplea para colgar sus bragas de invierno, las que pesan más de quinientos kilos, en los cables de alta tensión que alimentan su cepillo eléctrico de dientes. Mientras yo realizaba esta operación, el asno Roberto subió al tejado con la pólvora y la esférica y pesada bala, labor que realizó con gran trabajo dada su edad, pero con la misma destreza que le hiciera famoso en todos los circos sirios cuando asombraba a propios y extraños con su actuación "Roberto, el burro bombero".

Antes de cargar el cañón mezclé la pólvora con garbanzos para que su combustión produjera una mayor cantidad de gases impulsores y engrasé la bala con aceite de máquinas de coser para reducir su índice de rozamiento tanto dentro del cañón como en el aire, como en la travesía a través del cuerpo de la pulga, siempre teniendo muy presente que mi intención era coser a cañonazos a las mismas. La espera fue larga. Roberto, sentado a mi lado con una pícara sonrisa, observaba a una manada de apuestas yeguas que en una finca vecina acostumbraban a practicar el nudismo mientras merendaban el jugoso pasto, corrían de un lado a otro persiguiéndose con toda la voluptuosidad de sus turgentes anatomías o se relinchaban en cantarines y lozanos tonos, para solaz de su voyeur.

Toda espera no tiene su recompensa, pero esta sí la tuvo. Primero, asomó una pipa apestosa en la que la repugnante pulga venía fumando los periódicos que pongo en el suelo de la cocina para que orinen mi gato y mis cabras; después, una cara abotargada por el sebo y confiada por la desvergüenza que ya era pauta de costumbre en estos prepotentes parásitos. Venía vestida la pulga con algunos de los objetos echados en falta por mí desde hacía varios días. Cubría su cuerpo una especie de toga de seda china confeccionada con la funda de las gafas de vidrio de faro costero que Magunda se pone para separar los granos de arroz moreno de las caquitas de ratón zurdo cuando hace esas paellas de caracoles que le salen tan ricas. Se adornaba la chupanueces con los collares de perlas fabricados pacientemente por mi padre con las perlas de las ostras que pescaba en los baches de la carretera de acceso a casa cuando en los días de lluvia se convertían en pozos de escarpadas paredes y profundidades sólo sondables con la pera de hacer lavativas de café de Magunda, por cierto, santo apostólico remedio contra las avalanchas de hemorroides. Lo que más rabia me dio fue ver esas seis patas calzadas con algunas de las mejores piezas de mi colección de patitos de goma. La muy bestia los había rajado para introducir sus repulsivos pies en ellos.

Apunté cuidadosamente el arma y aguantando la nausea disparé al centro del cuerpo. El estampido, del susto, hizo caer a Roberto del tejado. Al disiparse el humo, pude ver una pulga herida levemente en el costado, que me lanzaba una mirada asesina. Saltó sobre mí. Yo lo esperaba, conozco a las pulgas, las pulgas saltan con un movimiento relámpago sobre sus víctimas, pero yo estaba preparado: alcé en todo lo alto para que inevitablemente lo viera, un ejemplar abierto por el centro del libro "Ética de Occidente hacia el Tercer Mundo", de J.M.A. No se que párrafo pudo leer la bestia en mi sanguinaria arma, pero el resultado fue fulminante, pues calló desplomada con el rostro retorcido y congestionado en una expresión de horror inconmensurable. Muerte instantánea.

Eufórico por el resultado de esta primera jornada de cacería, decidí celebrar mi éxito abriendo una botella de aire del siglo XVIII que celosamente guardaba mi familia para las grandes ocasiones y pospuse el sepelio del pobre Roberto, desnucado al golpearse la cabeza con una pestaña caída en el suelo de uno de los ojos de Magunda.

Embriagado por la calidad del aire, dejé volar mi imaginación hacia futuras y bienaventuradas cacerías.

"Podías darme un trago", me dijo Roberto. Le pasé la botella.

"Un día de éstos te dará un reuma en el cráneo como sigas desnucándote", le dije.

Roberto echó un buen trago y se quedó pensativo con una media sonrisa en los morros.

"Entiérrame pronto hoy, que mañana tengo que ir a visitar a las yeguas", dijo.

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sábado, 22 de agosto de 2009

Estudio de urbe. Locuán para Absurdilandia

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Partiendo de mi sospecha de que la única diferencia entre los pobres y los ricos en el planeta Tierra es que los pobres tienen menos dinero para ser egoístas, llevé a término el siguiente experimento:

Tras una cuidada selección entre los más acérrimos defensores del movimiento "Okupa", entregué a 50 de sus activistas más fanáticos, repartidos por todo el mundo y sin conocerse entre si, la cantidad de 20.000.000 euros a cada uno de ellos, de forma aparentemente accidental, dejándolo en un maletín que encontrarían en la vivienda ocupada. Dos años después, en las grabaciones de las micro cámaras voladoras espías de seguimiento he podido ver como de los 50 sujetos sometidos al experimento, 49 de ellos son propietarios de un chalet de lujo con piscina, cancha de tenis y garaje aparte para la colección de coches de lujo, todo ello protegido con modernos sistemas de seguridad y personal de vigilancia. Completé el experimento pagando dinero a indigentes para que invadieran estas propiedades e intentaran dormir en los jardines. El 75% de estos pordioseros contratados fueron detenidos, denunciados y juzgados; el 25% restante fue apaleado, detenido, denunciado y juzgado. En cuanto al okupa nº 50, sigue viviendo en el mismo lugar, escondió el maletín en un colchón desvencijado y sucio y todas las noches extrae un billete para liar con él un cigarrillo de jachís. No ha comunicado el hallazgo a nadie. Sobre este caso tuve la duda de que este señor fuera efectivamente consecuente con su filosofía de vida, pero observé más tarde que era invidente y la droga la compraba con los beneficios de la mendicidad, empleando solo el dinero del maletín como papel para liar los porros.

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miércoles, 19 de agosto de 2009

Poema insomne

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En la oscuridad,

con toda su belleza insomne,

las flores me cuentan silencios de ti.

La noche escucha

y absorta rinde una quietud de amante

plena

en que las estrellas me observan

y repiten,

en Morse,

los recuerdos que compartimos,

chocho.


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sábado, 15 de agosto de 2009

Carta a Sole

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Bueno, Sole, prefiero decírtelo por carta ya que no me coges el teléfono. No creo que sea para tanto, no hay que dramatizar. Pensando en lo que ha ocurrido, yo lo veo normal, tú tienes 37, yo 38, no lo habíamos hecho nunca antes, lo cual es lógico, porque no encontrando el amor de tu vida no tiene uno por qué ponerse a hacer el amor a tontas y a locas o a listas y a cuerdas sólo por placer, que no me extraña que digan los curas que es pecado, y en mi opinión absurdo, porque existiendo la masturbación, ¿para qué vas a hacer el amor con alguien que no amas?

Lo de desnudarme tú fue idea tuya y la cremallera funcionaba perfectamente, que estamos hablando de unos Levys Stresauss. Si es que parecía que tenías Parkinson. Que no estabas desactivando una bomba, que eso no muerde, nerviosota. Ya, que no gritara, vale, pero orgasmos los hay con grito o sin grito, como los sustos, y eso es un reflejo. Y también los hay como el que nos ocupa, al abrir la bragueta, hala, en el calzoncillo, sin siquiera sacar el "tema" a la luz de la razón para después meterlo en el archivo tuyo, así, dicho a lo fino.

Te pido perdón por los tirones de pelo. Bueno, y por el mechón que te arranqué. No te ha quedado tan grande la calva. Es que cuando uno se extasía, se extasía. Mira, eso si que es una prueba de amor, normal, la primera vez que una mujer se arrodilla y me baja la cremallera, y encima es el amor de mi vida, o sea: tú, no la cremallera. Otro se hubiera fumado el cigarrillo y se habría largado. Pues yo creo que ese era el mejor momento para explorar nuestros cuerpos.

Me daba no sé qué salir desnudo del baño. Es que te hice esperar un rato sola mientras me lavaba. Y yo pensando "Qué pensará ella". ¿Por qué te pusiste colorada al verme salir? Los cuerpos son así, obra de Dios, con pelo por todas partes. Ni me mirabas. Si lo hubiésemos dejado ahí habría sido peor. Además, a ti te pasó lo mismo, que te digo: “tenemos que seguir" y te pasaste la lengua por los labios y te dio el asma y yo en pelotas buscándote el Ventolín en el bolso a toda leche. Total, que me dices que ya estás lista y cuando te suelto el primer botón de la blusa pegas un gemido que me asusto, te pregunté si te había hecho daño y todo, y tú "no, sigue" y yo preocupado porque veía que te daban mareos. Y a mí. Cuando te vi el sujetador ( y no era de los eróticos esos, que tú vistes lencería del Antiguo Régimen, como a mi me gusta, porque ahora hacen cada ropa más marrana... ) me dije: "esto es sagrado". En serio, pensé que no era casual, o sea, Dios hizo el sujetador para la teta como el pórtico para la Gloria: algo digno, grandioso, místico, joder, que no es la entrada a una chatarrería de pueblo, que es para el Paraíso. "Despacio, con cuidado" me digo y pienso: “el cierre, coño, no voy a acertar, que yo no entiendo de estas cosas”. Te pedí que te lo soltaras tú, date cuenta del detalle de mi delicadeza. Claro, veo ese tesoro de intimidad al aire, tú con los ojos cerrados respirando como en los últimos diez metros de la Maratón y yo con mucho cuidado, como que era la responsabilidad mayor a la que me había enfrentado en toda mi vida, sin saber qué hacer, y era porque estaba pensando, ese era el error, así que dejo de pensar y pienso: "que la fuerza me acompañe y el instinto me guíe, Dios mediante".

Te toqué el pezón con el dedo índice. Pero que nada, o sea, como quien llama al timbre del portal para dejar la publicidad en los buzones, una cosa como sin importancia, como de decir: " esto es cotidiano, oye, casi me aburro". Y tú te pones a gritar como la niña del Exorcista, me clavas las uñas en el pecho, me empujas, me escupes, me muerdes en el arco orbicular, que así me dijo el médico que me dio los ocho puntos debajo la ceja que se llamaba, rodamos por el suelo, yo acojonao, pero pánico puro, tú con espasmos de muerte, lo menos, me zafo, me levanto, corro tropezando con todo, cojo el teléfono, 069, grito: "¡ambulancia, ambulancia, epilepsia!", me preguntan la dirección, no me acuerdo donde vivo del shock nervioso, salgo al descansillo en cueros como un perdigón, aporreo la puerta de la vecina, asoma Matilda, que menos mal que es una señora de mentalidad abierta y tenemos mucha amistad porque organizamos juntos todo lo de las excursiones de la iglesia por la ruta del románico y cuando la grito desencajado...


..."¡Ambulancia, ambulancia! ¿Dónde vivo, dónde vivo?" se mete para adentro sin decir nada y llama ella y vienen los de urgencias. Ahí sí, me falló la fuerza de una forma que si soy un Jedi me parte la cara un crío de 5 años. Demasiada tensión. Me desperté en el hospital, Matilda al lado, que me dijo: "chico, en ese momento te veo sangrando por la cara, empapado, (Jo, Sole, cuando te enajenas escupes como un camello cabreao) y desnudo y creí que te habías caído en la ducha y te habías puesto histérico al ver sangre". Y me dijo que cuando los enfermeros fueron a cerrar la puerta del piso te vieron a ti en el suelo medio desnuda, con la mirada ida y una sonrisa que yo no sé como sería que pensaron que tú estabas peor y nos llevaron a los dos y por el camino avisaron a la policía. "Posibles abusos sexuales a discapacitada mental". ¿Pero tú como sonreías, hija? ¡Joder! ¿Estabas en trance o qué? Y luego me cuentan que los agentes dos horas haciéndote preguntas antes de que te atrevieras a hablar y decirles que éramos novios y que no te pasaba nada. Joder, Sole, bien está tener pudor, pero tampoco dejarse fusilar por él. A parte, a la policía le trae sin cuidado tu vida personal, si están aburridos de casos así, y peores. Seguro que se aburrían, aunque fuesen descojonándose.

"Que somos novios, que no me pasa nada, es que me ha venido un orgasmo, creo, porque he leído cómo son muchas veces, debe haber sido eso". Jo, dos horas para decirlo. ¿Qué te crees, que los policías no tienen orgasmos, ¿o qué? Además, vergüenza hemos pasado todos. Yo no sé ni como mirar a Matilda, que la mujer cumplió los 92 años y no tiene por qué verse metida en estos fregaos, hostias, que el románico ya no va a ser lo mismo.

Venga, Sole, tenemos que hablar, llámame, cariño, porque estoy que no vivo.

Te quiero.

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miércoles, 12 de agosto de 2009

Enfado de sobremesa

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Te enfadas comigo y te quejas

cuando me he servido ya las lentejas;


Vuelves tus razones contra las mías

mientras las legumbres se quedan frías;


Sólo doy mi brazo a torcer

porque no las quiero recocer;


Y se me pasa lo que me irritas

con el huevo y las patatas fritas;


Al cortar del melón una raja

todavía murmuras en voz baja;


Echo al café un terrón;

¿por qué fue la discusión?


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domingo, 9 de agosto de 2009

Al levantarme

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Al levantarme me ha dado el Sol en los ojos, todavía me lloran, veo luces de colores, como si estuviese en una fábrica de bombillas de feria, y tengo las cejas chamuscadas. Al sol no le ha pasado nada...

Fui a trabajar, me salté tres semáforos pensando que eran chiribitas de colores, ya te digo, de los cuales el último estaba a 4 metros de altura, colgado de cables. Mucho salto, el coche al caer ha reventado las ruedas. Dos munipas en bicicleta me han perseguido un rato. En bicicleta. Ilusos. Parecían dos chiquillos traviesos haciendo el tonto por las calles. Los he dejado atrás, pero me han cogido la matrícula. He parado frente a una papelería, he comprado un rotulador y he pintado " S-2081-AJ" en el parachoques. ¿Qué queréis que haga? No se puede circular sin la matrícula. De paso he pintado los retrovisores de negro. Mola más. Mazo. Justo me pongo en marcha, me para la Guardia Civil: como ellos no tienen nada que hacer en todo el día piensan que los demás también nos aburrimos...

Civil: Buenos días, documentación del vehículo, por favor.
Menda: ¿De su moto? Usted sabrá.
Civil: No, de su vehículo. -Ha dicho un "su" que parecía un feriante probando el micrófono de la orquesta-.
Menda: Aquí lo tiene, no me lo manche, que vale pa más veces.
Civil: Buscamos un coche gris como el suyo con esta misma matrícula. ¿Conducía usted este coche hace 15 minutos?
Menda: Y hace quince años, no te jode, como no me compre usted uno nuevo...
Civil: Entonces, es usted el infractor de los semáforos...
Menda: Oiga, que yo no he infractao nada en mi puta vida. Además... ¿de qué color tenía los retrovisores del coche que buscan?
Civil: Un momento. -Llama por teléfono- Disculpe, ha sido un error. Puede continuar. Tome la documentación.

Ni se ha fijao que circulaba con las llantas peladas echando chispas. No me extraña, con esas gafas negras como los cojones de un grillo que se ponen para estar más "autoritarios".

Para no saltarme más semáforos, cuando llegaba a uno me subía a la acera y pasaba por la derecha del poste. Al cuarto, he atropellao a una vieja de 90 años, pensando que era la alucinación de un hada madrina de cuento de hadas. Puñeteras lucecitas. Pobre abuela. Ha quedado encima del capó con una pierna rota. Pa no moverla más, he tirado dirección al hospital, a 180 por hora, la agüela encima del capó que parecía un anuncio de champú pal pelo que se enreda... O una venta gore de coches usados, no sé. A medio camino cobra conocimiento y me dice:

Vieja: ¿Ande vas, zagal? ¡¡¡¡Que voy a pillar un catarro!!!
Menda: Al hospital, a que le curen esa pierna y el catarro.
Vieja: ¿Tas loco, zagal? ¡¡Como tengo las bragas me vas a llevar al hospital!! ¡¡Tira pa casa primero, que me tengo que cambiar el refajo!!

Le pregunto y me entero que es de Palencia. Ha venido en el correo nocturno. Joder. Cachicientos km. Paro a repostar en el surtidor de Puertochico, viene un viento y me tira a la vieja a la bahía. Media hora esperando y sólo subían a flote peces muertos. Razón tenía la mujer con las bragas. Total que miro la hora en mi reloj estanco de 300 euros, que da la hora, dice la fecha y vende tabaco y sellos, y veo se me hace tarde. Me largo. Llego al trabajo. Aparco encima un charco para enfriar las llantas. Me bajo, me escaldo los pies, salgo del charco gritando y bailando como un chamán Sioux harto de peyote. Me pongo a trabajar y a partir de ese momento me dejan de ocurrir tristes desgracias y comienzan pasarme cosas para partirse de risa. Pero no os lo cuento hoy, que no me gusta mezclar lo dramático con lo frívolo.

jueves, 6 de agosto de 2009

La noche

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La noche no vierte una copa de sombras,

sueños e insomnios por donde pasa.

La noche no puede ser sujeto de una acción,

los insomnios, sueños y sombras, no son líquidos

que se puedan verter en un recipiente.


La noche es una circunstancia de espacio limitado y tiempo continuo

en la parte del planeta no iluminada por el sol.

La noche existe siempre,

gira eterna alrededor del mundo.


En cambio,

eso sí,

las bombillas abren los ojos

cuando llega la noche.


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