domingo, 7 de febrero de 2010

Cocoáticus Amueblorum Amigustae

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Los humanos tienen una comprensión clara de todos sus órganos corporales excepto del propio cerebro. No son capaces de deducir por sí mismos y a veces ni de aprender de nadie ni de nada que la singularidad de su cerebro elabora la comunicación con el entorno con una subjetividad particular interesada.
Por ejemplo, si hablamos de los pulmones un humano sabe cuando le funcionan bien o mal, y en caso de faltarle una oxigenación adecuada sabe si la causa es el mal funcionamiento interior orgánico (tiene los pulmones dañados por enfermedad, accidente, malformación innata, etc.) o tiene un origen externo (atmósfera cargada de humo, o de gases tóxicos por una fuga…). Sea cual sea la causa o combinación de causas internas o externas las identifica y distingue perfectamente la medida en que le afecta cada una de ellas.
En cambio, con el cerebro no es posible este auto análisis y auto conocimiento. Los problemas de funcionamiento orgánico los identifica en el exterior y la autoría de esos problemas en las circunstancias y personas del entorno, porque el humano no concibe que sea su cerebro el que configura el mundo, sino que cree que el mundo está ya configurado, y él, el humano, lo analiza "objetivamente". Esta peculiaridad del cerebro humano les permite protegerse de daños morales justificando sus comportamientos más aberrantes, pues es la base de dos grandes máximas de la Especie: “No es mía la culpa” y “Yo tengo la razón”, que aplican en cosas importantes o banales, en abstracciones o en asuntos concretos, en creencias religiosas, filosóficas o empíricas, en su obrar y omitir, y en sus relaciones personales especialmente, pues es de donde obtienen de forma directa lo que necesitan o donde se encuentra aquello de lo que carecen y desean alcanzar, sea algo material, emocional o ambos.
Siguiendo el ejemplo anterior, si este fenómeno de incapacidad de auto análisis orgánico les ocurriera con los pulmones, un enfermo de asma estaría convencido de estar ahogándose por un escape de gas aunque estuviese observando que las personas a su alrededor respiran perfectamente la misma atmósfera.
Pues bien, o tal vez mal, Los humanos, al igual que los Negautocríticos del planeta Estuculpandia, se encuentran en la etapa evolutiva de Cocoáticus Amueblorum Amigustae, Y conscientemente o no, la lógica que elaboran la supeditan a toda la variedad de sus necesidades instintivo-emocionales, sean buenas o malas para sí mismos o sean beneficiosas o perjudiciales para sus congéneres. Por supuesto, desarrollan su lógica a su conveniencia aunque la tengan que forzar hasta lo irrazonablemente ridículo, para que no choque con los condicionamientos que les han inculcado sus educadores y entorno cultural, y mucho menos perjudique el logro de sus propios intereses materiales, sexuales, emocionales, afectivos, etc.
Esta peculiaridad les hace no ser conscientes de que la valoración de “Lógico”, que explica la “Verdad” y lo que sería lo “Justo”, no es otra cosa que un concepción de la existencia basada en lo que es mejor para uno mismo cargada de egoísmo y de indiferencia hacia las necesidades de los demás.
Mi experiencia de esta realidad cerebral es directa desde que tengo mi consciencia implantada en un cerebro humano, por lo tanto, sólo soy consciente de lo descrito en este informe por haberlo observado en todos los seres humanos y porque otros seres humanos, acertadamente, han señalado en mi este mecanismo, cuya existencia acepto aunque no la perciba por encontrarse en un plano inconsciente de mi órgano pensante.
Eso explica que sea imposible hacer creer a un humano que sus rasgos de personalidad son los que ven los demás seres humanos y no los que él mismo cree tener, es decir, si un humano leyera este informe (Glubs, me habrían descubierto, me veo en una sala de disección), su pensamiento sería “Es verdad, eso es lo que le ocurre a M… y a J… y a…”, nuca pensaría “Es verdad, a mi me pasa, yo lo hago”, porque para un humano no existe aquello que no es capaz de discernir, aunque lo esté protagonizando.

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Nosé Siesdiós

En un lugar de tal nombre,
el cual no oso recordar,
nació varón, o tal vez no,
de triste sino sin par,
un monstruo aborrecible
de apariencia singular
cuyo caso estremece
sólo oírlo comenzar.
Su madre, más que hermosa,
su padre, todo un galán,
no entienden los vecinos
cómo fueron a engendrar
una especie de mierda,
horror de la humanidad.
El día que vino al mundo
tanta cruel fealdad
atendía el quirófano
y ala de maternidad
comadrona veterana
de la guerra del Vietnam,
mujer de alma curtida
consciente de la maldad
que al hombre inocente
puede el destino guardar.
Mas no le sirvió de mucho,
pues viendo aquello llegar
cayó al suelo desmallada
o muerta, lo mismo da.
Aquí es cuando comienza
la pesadilla de verdad.
El padre coge al rorro
y lo tira a la basura.
"Criaremos la placenta,
es más hermosa, sin duda".
Pero la madre, más dura:
"Me da igual lo que sea,
quiero a la criatura”.
No queda otro remedio.
El padre blasfema y jura,
abre el contenedor,
lo revuelve y rebusca
y entre los desperdicios
no halla la cosa absurda:
muchos restos hay de abortos,
así de bien se camufla.
Ya agotado descansa
y observa mientras suda
cómo palpita y llora
un trozo de carne cruda:
"Ahí está, lo encontré".
Lo coge con mano ruda
y lo da a su esposa,
que al verlo se asusta.
La pálida madre piensa:
"Maldito está mi cuerpo
si tal diablo alumbra".
Y, a su pesar, lo besa
maternal contra natura.

Han pasado varios días
y es justo bautizarlo
por darlo, al menos, nombre,
no por hacerlo cristiano,
hecho cual es imposible,
su informe cuerpo dado.
Llevan al abominable
una tarde de relámpagos
a la iglesia del pueblo,
donde el cura, avisado,
espera con impaciencia
por lo que han hablado
de la cosa que le traen
al sacramento sagrado.
Entran todos en el templo:
los padres y congregados;
ocultan al bicho dentro
de una caja de zapatos.
Se llegan al pulcro altar,
donde posan con cuidado
por miedo a que despierte
aquel ser inacabado.
El cura abre la tapa
y trata, esfuerzo vano,
de contener la emoción.
A la cabeza las manos
se lleva y regurgita.
"¡El maligno ha llegado!"
Grita y quiere escapar,
pero domina el pánico
respira hondo y piensa:
"No obstante, es humano.
Dame fuerzas, Señor mío,
en este momento malo,
que no lo conocí peor,
¡y mira que pasé años
sirviendo de misionero
en los pueblos africanos!"
Hace corazón con tripa
y sin pie a más preámbulo
comienza la ceremonia
con los nervios desatados.
Al tanto, dice la madre:
- Padre, se ha equivocado,
mire que eso es el vómito
lo que está bautizando.
- Vaya, es verdad. Perdón.
Parece su fiel retrato.
Por cierto, no me han dicho
con que nombre castigarlo.
El padre de la cosa
responde desconsolado:
- Usted sabrá señor cura,
nosotros estamos hartos
de buscar y no encontrar
el término apropiado.
- Pues yo creo que...No sé...
-¡”Nosé” hemos de llamarlo!
Dice al final la madre
contenta de haber hallado
la palabra que define
mejor el desaguisado.
Ahora las cosas claras,
realizan el rito sacro
y llegado el momento
de dar a la testa baño
con agua de la bendita,
se plantean tiempo largo
la duda en localizar
la cabeza del escarnio,
pero fallan el intento
y deciden (juicio sabio)
empapar todo el cuerpo
por arriba y por abajo.
A todo esto asisten
los prudentes invitados
de espaldas al altar
y sentados en los bancos
en silencio religioso
y con los ojos cerrados,
no sea que la visión
les produzca un desmayo.
Terminado el bautizo,
el cura, trémulo el labio,
anuncia a los feligreses
con voz de senil anciano:
"Quien quiera verlo, que venga;
quien no, vaya en paz, hermanos."
Muchos escapan del templo
con gestos apresurados.
Algunos, más atrevidos,
que se creen muy gallardos,
esnifan un polvo blanco
y dan la cara a Nosé
para huir espantados
entre fuertes alaridos
todo el rostro tan pálido
como en el cementerio
lucen estatuas de mármol.
Y nada más hay que decir
de este triste día, salvo
que no siguen la costumbre
muy antigua en estos pagos
de arrojar caramelos
por el aire a puñados,
y dan antidepresivos
sin pena ni embarazo,
y un vale para recibir
un tratamiento psiquiátrico
con el que poder superar
un suceso tan nefasto.

Episodio concluido,
prosiguen, como veremos,
los sorprendentes detalles
que de este caso recuerdo.
Y así puedo afirmar
que no hubo sobre el suelo
ni bajo manto celeste
un cuento así de ameno
que no por entretenido
deja de ser más que cierto.
Ahora mismo regresa
al córtex de mi cerebro
lo ocurrido el día
que llevaron, sí, al médico
por primera y última vez
al malogrado engendro...
No está el niño malo,
no se ha puesto enfermo,
sólo desean sus padres
identificar el cuerpo,
para el cual imposible
le llevan a un experto
pediatra de gran prestigio
y hombre de mente abierto.
Ya entran en la consulta
los padres de lo no bello,
tienen al indescriptible
en el interior de un cesto.
Lo vuelcan sobre la mesa
del contrariado galeno,
el cual no entiende nada
y dice a todo esto:
- ¿Para qué me traen sobras
si se me murió el perro?
- Esto es el hijo nuestro.
- ¿Me toman, par de dementes,
por el pito de un sereno?
Saquen ya de mi consulta
esos asquerosos restos
y digan a quien los vende
que es un mal carnicero
porque no sabe cortar
y ofrece fatal género
con el que dar de comer
a animales domésticos.
- ¡Que no es resto de carne,
es mi hijo el esperpento!
Grita la madre furiosa,
y sin ningún miramiento
golpea a Nosé con el bolso
y el niño, descontento,
se retuerce serpentino
como un apache guerrero
que se arrastra por tierra
para rajarle el cuello
al incauto rostro-pálido
en un rodaje mal hecho.
El sanitario sospecha
que está siendo objeto
de una de esas bromas
del Objetivo Indiscreto:
Ja! A mi no me engañan,
con el robot que han puesto
dentro de los desperdicios
ni con actores tan buenos.
¿Dónde fijaron la cámara?
¿Me dejan saludar? ¿Puedo?"
El padre, desesperado,
dice: "Juro por mis muertos,
por lo sagrado divino,
por mi honor de caballero,
por el cielo y la tierra,
por de mi muerte el lecho,
y que me parta mal rayo
si en lo que digo miento,
que esta aberración
es el hijo de mis huevos”.
- ¡Magnífico en su papel!
¡Bravo! ¡Bravo! ¡Gran talento!
¿Se atreve usted con Chéspir?
¿Sabe hacer el Otelo?

Mucho ha de llover para
que un embalse sea lleno,
pero una sola gota
lo colma cuando es pleno
y entonces se rebosa
e inunda el terreno
y se lleva por delante
lo que encuentra por el medio.
Así murió la paciencia
de los padres del tremendo,
intentando explicarse
en más de veinte intentos.
La rabia, la ira, el odio,
como un tupido velo
sobre la razón corrido
cubrieron su entendimiento
y allí hubo de todo
menos abrazos y besos:
la madre, enloquecida,
quiere arrancar el pelo
al incrédulo pediatra
y con hebras de cabello
en las manos le insulta
de "farsante curandero".
El padre, menos tranquilo,
en estampida el cencerro
es de un toro y pega
enérgico y certero
patadas en los armarios
que guardan medicamentos.
Rompe cristales y muebles
y toda clase de objetos.
Treinta minutos más tarde
tienen que explicarse dentro
de un juzgado de guardia
donde no admiten ruegos
ni excusas, ni disculpas
ante hechos tan cruentos.

Días más tarde, el pago
de la multa satisfecho,
conducen al niño Nosé
(tan empecinados ellos)
ante un veterinario
de los que dicen muy buenos
por sanar variada fauna
del animal todo el reino.
Aquel hombre, profesional
que todos creían serio,
reacciona de forma que
viendo el contra-monumento,
de la risa que le entra,
a poco parte el pecho
y exclama pegando saltos:
“¡Eureka! ¡Mío! ¡Lo tengo!
¡Mi hijo extraterrestre
en un humano injerto!”

Si hasta aquí les parece
falacia esta historia,
de aquí en adelante
no una, sino dos moscas
por detrás de las orejas
tendrán zumbando sonoras
por lo cual pido, favor,
a toda aquella persona
que no lo crea y se enfade,
piense lo que a mí me toca:
sólo soy un policía
que ha pasado muchas horas
investigando este caso
y a los que testimonian
los sucesos ocurridos
aquella mañana tonta.
Aquí relato los hechos
y adjunto una nota
encontrada en el lugar,
cuyo contenido broma
parece de un gracioso,
aunque pesada, curiosa:
una energía rodea
al veterinario y borra
su apariencia externa
antes humana y ahora
alienígena entera,
y aunque menos hermosa
que la forma de Nosé,
semeja acertada copia,
por lo cual pensamos que
ambos son la misma cosa
venidos de algún mundo
cuya ubicación se ignora.
A los gritos de los padres
de Nosé, una presurosa
multitud acude rauda
y se queda con la boca
abierta ante el cuadro
como de comedia loca
que allí se representa.
Los dos seres son antorchas
de una luz refulgente
y giran como dos peonzas
ascendiendo en el aire
y emitiendo vistosas
chispas, destellos y rayos
que verlos es una gloria.
"¡Milagro!" -se oyen voces-
"¿No será Dios?" -dicen otras-
Y una emocionada:
"No se si es Dios, pero mola”.
Entonces, los dos unidos
en una entidad sola
salen disparados hacia
el exterior como postas
atravesando la pared
como si no fuese sólida.
Algunos rezan devotos,
otros se quedan de roca.
El uno emocionado
a la ventana se asoma
para ver una estrella
que asciende esplendorosa.
La que ha perdido un hijo,
aunque aliviada, llora.
En la mesa del despacho
fue encontrada esta nota
escrita por aquel ser
a modo de explicatoria:
"Allá de donde procedo
es mi raza tan hermosa
que la Confederación
Galáctica envidiosa
nos condenó a vagar
como solitarias sombras
para realizar así
la función reproductora
con otras formas de vida
retrasadas y asquerosas.
Seguimos teniendo hijos,
eso es lo que importa.
Nos da igual la vergüenza
de haber perdido la honra.
Espero que me disculpe
la invasión tan impropia
realizada en el útero
de su espantosa esposa.
De extraterrestre a hombre,
un abrazo de X-2A".

Sólo me queda exponer
las secuelas dolorosas:
un marido desgraciado
por la cornamenta cósmica;
una mujer deprimida
por la pena abrumadora
de perder hijo y amante
en esa profunda fosa
desconocida e insondable
que es la celeste bóveda;
y la fundación reciente
de una secta religiosa
que intenta buscar a Dios
Padre mediante la cópula
con entidades venidas
de entre las nebulosas.

Esto es todo lo que hay.
Yo, sumido en mi derrota,
seriamente afectado
por certezas horrorosas
me retiro a un monasterio
para hacer vida propia
de asceta abandonado
en la más extrema inopia.
Tal vez así me alivie
de la angustia que me acosa.

jueves, 4 de febrero de 2010

No sin mi miga

En el día de ayer, un gorrión común fue detenido por efectivos de la policía en el Parque Coronel Pasaviejo Tirapán. El individuo, de unos dos años de edad, color marrón, gris y blanco, ojos negros y complexión fuerte, mantuvo retenido durante nueve horas sin dejar de apuntarle todo el tiempo con el pico a un ojo a un perro de raza Malamute de Alaska , jubilado de tiro de trineo y residente en Cantabria. Según testigos que pasaban por el lugar preguntando por Jehová, el pájaro habría pretendido apoderarse de una miga de pan caída de un bocadillo de atún en aceite de oliva, propiedad de Iko Mosuda Mikán, súbdita nipona afincada en la finca de la Perrera Municipal de Santander, donde es propietaria de un embalaje de nevera, una manta mugrienta y un paquete de tabaco vacío. El perro, enfermo de inanición mórbida, sufrió un esguince de mandíbula al intentar atrapar con las fauces al peligroso volátil, momento en que éste aprovechó la indefensión del valiente cánido para convertirlo en rehén y amenazarlo de vaciado orbitocular izquierdo (Textualmente: "¡PIO! ¡PIO! ¡PIOOOOOOOOOOOOOOOOOO!").
Una vez rodeado por el Cuerpo Especial de Operaciones de la Policía, compuesto por un negociador, treinta francotiradores de Elite, provincia de Cáceres, y dos helicópteros de seguimiento, comandado el operativo por la comisaria Ana Márquez Alamera, el secuestrador exigió una galleta Fontaneda Digestive sin sal ni azúcar y con semillas de sésamo, así como un autobús del Transporte Urbano de Santander de la Linea 1 o la Linea 2, para darse a la fuga hacia la C/ Los Ciruelos, barrio El Alisal, donde tiene el nido en un sicomoro.
La sagaz Comisaria Márquez puso fin al secuestro con la manida treta de dejar caer una miga de la galleta cuando se disponía a realizar la entrega, provocando el instintivo salto del plumífero hacia el sabroso cebo, momento en que varios agentes consiguieron reducir al malechor inmovilizándolo en un cartón impregnado con pegamento Rat Stop, de uso solo autorizado en misiones especiales, por la crueldad del método.
Ante la negativa del detenido de devolver la miga ingerida, se ordenó su traslado de urgencia al Hospital Maqués de Lavacinilla, donde le fue extraída la partícula mediante intervención quirúrgica. Ingenieros de Fontaneda S.A. han trabajado durante toda la noche en la recostrucción de la galleta para que pueda ser devuelta a su caja de origen, en Ultramarinos Yolanda Meló Quesmío, C/Centimillo Alpuño Prieto.
Las autoridades esperan que el volátil despierte hoy de la autopsia para poder ponerlo a disposición judicial.
Esto es todo por el momento. Seguiremos vacilando.

La conjunción planetaria a tomar por culo

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Video cortesía de los chicos malos de "El Jueves" ;-)


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miércoles, 3 de febrero de 2010

Escenas de Absurdilandia. Añorando mi planeta

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- Buenos días.
- Buenos días. Usted dirá.
- Quería un rodillo de cocina para golpear a mi marido.
- ¿Cómo lo quiere?
- Poco y mal.
- Digo el rodillo.
- Ah… Es que no tengo una idea clara. ¿Usted podría ayudarme?
- Claro, mujer, para eso estamos. Dígame la motivación de la necesidad.
- ¿Qué?
- Que por qué casca a su marido.
- Ah, para curarle.
- ¿De qué?
- De Farra Crónica.
- ¿Con amigos?
- No, le quiero curar sola.
- Digo que si la farra la hace con los amigos.
- No, no, solo, solo.
- Mejor, más libertad de vapuleo. ¿Y farrea con frecuencia?
- De lunes a viernes hasta las doce de la noche y fines de semana hasta las cuatro de la mañana, y siempre llega borracho.
- Ya, claro, farra es farra… Me hago cargo… ¿Usted qué nivel tiene en la Escala Universal M.E.C.I.E.G.O. (Medida Estimada de Cabreo Iracundo Expresado con Garrote en Ofuscación).
- No sé, nunca me fui a hacer el examen.
- Vaya. Vamos a ver… Uummmm… ¿Le mataría o le sacaría los ojos?
- Los ojos.
- Con su rodillo actual, ¿ le da solo en la cabeza o en todo el cuerpo?
- En la cabeza, en la cabeza, hijo, como toda la vida, y más ahora, que ya no tengo edad para andar dando donde no duele.
- Bien… ¿Y se queda a gusto o se arrepiente?
- Se queda sin conocimiento.
- Digo usted, no su marido.
- ¿Yo? Yo me arrepiento.
- ¿Al rato o al día siguiente?
- En cuanto se cae al suelo.
- Oiga, señora, usted es muy buena persona, ¿eh?
- Si ya me lo dice mi cuñada, que lo mío no es pegar, que lo que yo hago es apartar con cariño.
- Pues calculo que usted no puntúa más de 3,5 en la escala M.E.C.I.E.G.O. Como es usted de pegada noble, le recomiendo el rodillo grande ahuecado de la marca Rulo Brechón para mayores de 60 años, que a usted le pesará menos y a su marido le evitará la rotura del craneo. Tome, este es, pruébelo.
- A ver…(¡Ziiiiuuuuuu, ziiiiuuuuuu, ziiiuuuuuuu!)
- ¡Leches! ¡Qué dominio!
- Son años con estas cosas, hijo.
- Sí, pero es que finta usted mejor que Lucas Escaibuolquer en La Guerra las Galaxias.
- Ya ves, hijo, con reuma y todo en el codo… Me gusta, pero me va a cansar un poco los fines de semana, que es cuando más me entrego. Además me pilla recién despertada a las cuatro de la mañana y como no precaliento se me revuelven los reumas.
- En ese caso, le recomiendo el uso del grande entre semana y uno más pequeño para los fines de semana.
- Muy caro me va a salir, niño, y soy pensionista…
- No, si comprendo, pero mire, le hago un descuento por los dos.
- No sé…
- Piense en su salud, el reuma va a más con los años.
- Eso sí…
- Además, le regalo una funda cilindro para viaje, una muestra de cera abrillantadora y un paño pulidor.
- ¡Ay, qué bien, eso ya me convence! Y son rodillos de calidad, ¿no?
- ¡Por favor, esto no es un bazar chino, mujer, jajaja! Vendemos en madera de abeto tratada contra polilla, protector antihumedad y con imprimación tapaporos para que no se le agarren las manchas, endurecido en horno calórico, sin nudos, fácil de lavar y le dura toda la vida.
- Pues ya tengo ganas de estrenarlo.
- ¿Y qué ha usado usted hasta ahora?
- Un Rols Rolong mediano.
- ¡¡¡¿Qué me dice?!!!
- Lo que oye. Auténtico.
- ¡Qué barbaridad! Oiga, cuídelo, eso es una joya antigua.
- Como que lo heredé mi abuela, que enterró dos borrachos, y ella de mi bisabuela, que lo usó para defender las barricadas anarquistas del XIX.
- ¿Y su madre de usted…?
- Ni lo tocó.
- ¿Era manca?
- No, no, es que mi padre era un buen hombre… Un raro, o sea.
- ¿Y no ha pensado en venderlo?
- Pero si ya se murió.
- No, su padre no, digo vender el rodillo.
- Ah. Ni hablar, le tengo mucho cariño, y eso que me ha dado mucho trabajo, porque ya se astilla y se le meten los pelos por la madera, hijo, ya es malo de limpiar, ¡y lo que pesa, vaya si pesa!
- ¡¿No va a pesar?! Si es un Rolong: caoba centenaria, veta densa, macizo, mangos de cobre forrados de cuero repujado… De eso le vendrá el reuma.
- ¿Cómo va a tener reuma mi Rolong?
- El suyo, señora, de su codo.
- Ah, sí. Seguro, porque vengo dándole a mi marido desde que nos casamos…
- Pues nada, buena mujer, aquí tiene.
- ¿Qué te debo, niño?
- Diez y ocho cincuenta.
- ¡Señor qué precios! ¡Cómo está la vida! ¡Si es que dan ganas de pegar al marido con la mano!
- ¡Con la mano, jajaja, qué ocurrencia, con la mano, jajaja!
- Ya ves, hijo, jajaja, somos pobres, pero humor nos sobra.
- Jajaja, encantado, señora.
- A más ver, hijo, a más ver…

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lunes, 1 de febrero de 2010

Confidencias de un terrícola. Trascripción a traición.

MI AMIGO DIOS



El Señor me habló en sueños y me dijo:
- Tengo un plan para ti: En el primer recodo de tu camino pondré un Soberbio; en el segundo, un Envidioso; en el tercero, un Avaro; en el cuarto, un Ladrón; en el quinto, un Mentiroso; en el sexto, un Egoísta; en el séptimo, un Traidor; en el octavo, un Ladino; en el noveno, un Vanidoso; en el décimo, un Vago...
- Gracias, Dios mío, pero... ¿y qué tal un caminito sin recodos? ¿Eh? Todo recto, ¿eh? Una rubia cada cincuenta metros, ¿eh? Un bar cada cien, ¿eh? ¿Eh?
- Guarda silencio y escucha, Pedro: cada Malévolo será una prueba a superar que te hará más sabio, más noble, más prudente, más digno...
- Espera, espera, para, Dios, que me pierdo, Colega. Por partes, como los proctólogos. Primero: Tengo amigos que juntan toda esa alforja de taras y los veo todos los días, ¿para qué quieres que conozca a toda esa peña de los recodos, Tío? Segundo: ¿Por qué tengo yo que hacer de Dignoputeao? Me dejas un recodo libre y me pones de Vago, Chaval. Tercero: ¿Sabio? ¿Y qué? A los sabios se la meten doblada de vez en cuando, como a todo el mundo. Cuarto: ¿Lo de "Prudente" es broma, verdad? Joer, que me conoces, que soy un fatalista patológico, que voy por la autopista a ochenta por hora y más mosqueao que un Palestino en una sinagoga, en el maletero dos chalecos, cuatro triángulos, botiquín profesional, doble juego de luces, extintor, cadenas, manta de viaje, paraguas, poncho, nevera con diez litros de sangre por si necesito transfusión...
- Y más paciente.
- ¿Qué dices, Tronco? ¿Herbívoro?
- Paciente de "Paciencia", no de "Pacer".
- Ah. Y tan paciente. Yo como un bendito planeando paseo por el campo sin meterme con nadie y Tú poniéndome a todos estos mantas en medio, estorbando en cada curva. Mira, que yo sepa, no sé si voy a salir de casa hoy, lo sepas, o sea, lo sabes, que lo sabes todo, como si vieras la tele rosa.
- Quien me rehuye tropieza conmigo, pues estoy en todo lugar.
- Qué frases tan bonitas te salen... No, si no eres Dios a dedo, te lo ganas. Un tipo normal para llegar a hablar así tiene que fumarse dos plantaciones de marihuana, lo menos, tirando por lo bajo.
- Has de fortalecer tu paciencia, Pedro, y entregarte a las buenas obras con voluntad de sacrificio por los demás.
- Jo, Pesao eres, pero tienes razón en lo de las buenas obras, porque ahora estoy en una urbanización armando las arquetas de los desagües y cuando llueve me llega el barro hasta la línea de flotación de los huevos.
- ¡JAJAJAJAJAJAJAJAJAJA!
- Ya sabía que te ibas a reír. Qué maricón eres. Si ya sé que te lo pasas como un enano puteándome. ¿Me vas a decir que no? Tú eres Dios, Macho, Todopoderoso, si lo puedes Todo, también puedes pasártelo como un enano riéndote de mi. Pelín retorcido eres. Cabrito. ¿No te da igual ponerme en La Isla de los Famosos con la plantilla de nenas del Telecupón? ¿No? Si te ibas a reír el doble nada más verme la cara de capullo que se me quedaba crónica...
- ¡JAJAJAJAJAJAJJAJAJJAJAJAJJAJAJAJJAJAJJAJAJAJJAJAJAJJAJAJA!

Y mientras Dios se reía, pero lo que es reírse, o sea, sin conocimiento, como aquel día de la borrachera, que le dio por crear el mundo, me desperté.

jueves, 28 de enero de 2010

Día de mercado en Absurdilandia.

SUCESOS

Jueves, día de mercado en la Plaza de Occidente. Los comerciantes han colocado numerosos puestos con toda clase de mercaderías. Como mañana viernes es fiesta, la afluencia es máxima. Algunas personas, incluso las que viven en barrios más cercanos, tienen que subirse a las farolas para encontrar las salidas de la plaza. Un hombre que empuja un carrito entre la multitud anuncia con voz fuerte y monótona sus productos: "¡Ansiedad, angustia, desesperanza! ¡Todo de primera! ¡Pruébelo sin compromiso!"

Una señora de treinta y ocho años casada con un hombre guapo, inteligente, educado, sensible, optimista, divertido, responsable, millonario y fiel, una señora, digo, dotada de las mismas virtudes, madre de dos hijo de diez y doce años, con idénticas cualidades que sus padres, le dice al vendedor:

- Deme un gramo de ansiedad, que soy demasiado feliz y corro el peligro de reventar de dicha.
- Un gramo es mucho, señora, que lo traigo del Norte y lo produce un profesional. Es mejor que lo pruebe ante de comprar, que es muy fuerte.
- Bueno, pues deme a probar una muestra.

El angustiero toma un palillo y con un pulso digno de un microneurocirujano lo acerca al bote de ansiedad para que la fuerza de gravedad generada por la masa de madera del mondadientes atraiga una molécula de la sustancia. Entrega el palillo a la señora, y ésta, con el imprudente atrevimiento que proporciona la ignorancia, no se le ocurre otra cosa que introducir el palillo en la boca e ingerir de ese modo la molécula, cuando todo el mundo sabe que lo correcto es acercar el palillo a medio metro de la vista y observarlo aguantando la respiración. Como es lógico, en dos segundos, la mujer se pone pálida, los ojos en blanco, la expresión de pánico y emite un grito con toda la fuerza y aire de sus pulmones. Queda desmayada en pie, pues no hay sitio para caerse tumbado al suelo. El vendedor, con la experiencia que da el día a día, saca una pistola de bengalas y dispara al cielo una roja.

El helicóptero de la Diputación aparece al recate en treinta segundos. Hacen descender una camilla con un cable de acero. Atan con correas a la víctima en la camilla y se la llevan al hospital.

Afortunadamente para ella y su familia, la señora muere minutos después de ser ingresada, sin que los médicos puedan hacer nada para salvar su vida.

Deberían prohibir la venta de estas sustancias.
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viernes, 15 de enero de 2010

Los humanos y el dolor

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En el mundo de los Humanos el Dolor no tiene amigos.

Entienden de este enunciado no ser amigos del Dolor y muchos olvidan que el Dolor tampoco es amigo de nadie, en el sentido de que su autonomía y determinación le hacen indiferente a las necesidades ajenas. Cuando el Dolor no está, esos muchos humanos lo olvidan o lo recuerdan para infravalorarlo, despreciarlo y mofarse al mismo tiempo que proyectan actos de soberbia valentía y planifican comportamientos heroicos en los que se imaginan en actitudes serenas, dignas y de abnegación ejemplar ante si mismos y sus congéneres en el supuesto de que el Dolor se presente.

Cuando el Dolor llega, se acerca lo que quiere y el tiempo que le parece, lo cual coincide ser siempre mucho y demasiado desde la valoración y contra los deseos del Humano; entonces, ocurre no ya que todos los valientes proyectos Humanos se desarmen repentinamente, sino que la mente humana se bloquea y colapsa. Si el Dolor no se acerca tanto como para provocar Shock o inconsciencia, se produce el característico "Grito Humano", que los Humanos, curiosamente, llaman "Grito animal". Se trata de un reflejo involuntario en que los pulmones expulsan a la máxima presión posible el aire que contienen, provocando un ruido característico, el mayor de los posibles que puede emitir el organismo Humano. En un nivel inferior a este, si las células cerebrales recuperan la capacidad química de comunicación necesaria para establecer relaciones lógicas de causa y efecto, así como la de trasmitir órdenes al aparato fónico, el Humano lo articula para formar en el ejercicio del grito súplicas de muerte a sus congéneres, proyectada la muerte por el humano implicado como realidad en la que no se experimenta dolor.

De todas formas, sin llegar a estos niveles, un dolor lo suficientemente intenso, por ejemplo, de muelas (intensidad 0,0000000000000000000000000000000000001% del máximo posible en la especie humana, según el Ayayayómetro Homologado Absurdolandés), ya les hace a los humanos tomarlo muy en serio, olvidando la indiferencia, desprecio o burla al susodicho y dejando para otra ocasión la planificación de actos de soberbia valentía, imaginativos comportamientos heroicos o actitudes de digna serenidad y ejemplar abnegación ante si mismos y sus congéneres.

De Locuán para Absurdilandia. Saludos.
Post dato: Mandadme baterías de positrones, se me han gastado las del ayayayómetro haciendo la investigación.


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miércoles, 13 de enero de 2010

Últimas observaciones locuánicas.

La teoría de que la luna se formó a partir de un desprendimiento de parte de la masa de la Tierra por el impacto de un meteorito queda irrefutablemente demostrada por el número de perros que aún la aúllan a causa de los huesos perdidos que sus antepasados enterraron en esa parte separada del planeta.


El museo Guggenheim es la cagada de Mazinger Z.


Una cachaba es un signo de interrogación que le pregunta a la pierna por qué cojea.


El tanga es una braguita espeleóloga que explora la sima nalgar.


Cuando alguien sacude una sábana por la ventana, un fantasma invisible cae desnudo al suelo.


El aire de la atmósfera no se escapa al espacio gracias a que los pájaros la empujan con las alas hacia abajo.


Si las mujeres tuviesen grifos en las tetas en lugar de pezones, no seriais mamíferos, sino gerogríficos.


Antes de inventarse las gafas de Sol se fabricaban gafas con visillos.


Los piojos son jardineros que han mantenido el pelo vivo a lo largo de la evolución de las especies.


Dios desechó el sistema de reproducción sexual por la mirada porque se quedaban embarazadas todas las mujeres fértiles continuamente, cada 10 meses.


Si el abecedario sólo tuviese una letra no podríamos distinguir un "Te quiero" de un "Vete a la mierda".


Las antenas de los coches son un residuo fósil de sus antepasados los tranvías.


Las burbujas de los submarinistas son pensamientos de cómic que no terminan de formarse.


En la Antigua Roma, el Estado entregaba tierras de labranza a los soldados cuando se licenciaban, por eso, todos los cultivos actuales son sembrados en filas ordenadas.


Lo único que no puede escribir una mosca volando es el punto, por eso se posa en cualquier parte para terminar las frases.


A algunas parejas sólo les une la soledad. ¿Y qué?
Puede ser más intenso estar unidos por la soledad que por... ¿Por qué cosa? Cada cual tiene una cosa-respuesta.


En el afecto, a veces, falla el receptor. ¿De qué sirve la mejor emisora del mundo, si el receptor propio tiene una calidad limitada?


El cerebro es un órgano que se satura ante al estímulo que percibe. Pongamos una pareja en la que alguien es feliz ejerciendo su voluntad en toda decisión, cuando haya conseguido mucho, querrá conseguir más, es decir, en lo no importante y en lo fundamental, como una droga, se irá volviendo cada vez más exigente en sus imposiciones y terminará controlando hasta los pestañeos de su cónyuge, el cual, si cede continuamente llegará a verse convertido en una marioneta maltratada en todo momento en favor de la necesidad del otro de querer conducirlo en cada palabra, gesto e incluso pensamiento por la satisfacción cada vez más exigente de "perfeccionarlo".


Si se busca en la vida a la persona que nos haga feliz, ¿quiere eso decir que reconocemos nuestra inutilidad en la labor de construirnos nosotros mismos esa felicidad y compartirla con el otro?

domingo, 10 de enero de 2010

Objetos

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Curiosidades del ser humano.


Los humanos castigan severamente el acto de matar a otro ser humano, pero no castigan el dejar morir a sus congéneres de enfermedad o hambre. Esto les conviene, pues así protegen su propia vida y pueden emplear sus recursos materiales en practicar su mayor afición: obtener objetos. Los seres humanos se hacen propietarios de cientos y hasta miles de objetos, desde un peine hasta una flota de aviones, según las posibilidades de cada cual. Muestran necesitar los objetos más que salvar vidas y perpetúan esa cualidad natural y cultural a través de sus crías. Basta saber que no existen en los colegios las asignaturas absurdolandesas de Compasión y Reparto, en cambio, consideran fundamentales banalidades como Historia, Matemáticas, Lenguaje, etc.


Curiosamente, en su experiencia moral reconocen la vida humana como un Valor Absoluto; y el gesto de Ayudar, una necesidad básica para alcanzar la mínima decencia ética personal. No obstante, delegan la responsabilidad de ayudar en aquellos que más objetos poseen, a los cuales llaman “millonarios”, a no ser que la suerte les convierta en uno de tales sujetos, en cuyo caso dejan incluso de proponer justificaciones a su egoísmo, enervados en un ataque nervioso de adquirir objetos con sus nuevos recursos económicos.


Más curioso aún es su actitud de desplazar estas responsabilidades a Gobiernos que precisamente ellos mismos votan democráticamente buscando el fin de conseguir una mejor situación económica con la que adquirir más objetos, nunca para poder ayudar a los desfavorecidos en peligro de muerte.


Fin del Informe. De Locuán para Absurdilandia.

Nota: Mandadme café de la Nebulosa de Orión, porque el de la Tierra me contrae los vasos sanguíneos y ya se me pegan las hemorroides a los tobillos.


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