Hoy le pediré a la noche
un sembrado de terciopelo,
amapolas de corazones
en los trigales de su velo,
cada espiga de estrella
(teñida de sangre su fuego)
le cante a la luna llena
versos de amor sin consuelo;
Traiga la noche un rocío
de lloro tenaz y amargo,
una helada de gemido
hile de escarcha un manto;
hoy le pediré a la noche
que tome mi mano el Sueño,
con él, hasta el horizonte
hollaré descalzo el hielo,
que huya mi cuerpo desnudo
y caiga flechado de frío,
el alma que otrora tuvo
se fue tras lo que no es mío
al calor de la luz celeste
que mana de su gentileza,
tras ese amar vehemente,
allá fue, sí, se fue tras Ella.
jueves, 15 de septiembre de 2011
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