martes, 16 de agosto de 2011

Buscad

BUSCAD

Buscad inútilmente
a alguien cuya mano iguale en dulzura
el juego distraído de sus dedos
en la cristalina corriente
del arroyo;
vuestro tiempo,
perdedlo intentando hallar
unos ojos más desorientados, soñadores, febriles,
prisioneros de la nada;
en toda vuestra vida,
y millón más que reencarnéis,
no seáis ilusos:
libraos de toda fe que os haga creer
en encontrar
dentro o fuera de los puntos cardinales,
en hombre o en mujer,
de bebé o de anciano,
un sollozo así de profundo,
un gemido así de dolido,
un suspiro de desespero tan enraizado,
que una vez y otra
arranca de sus labios,
como maleza
que en el alma no cesa de crecer...
De acuerdo...
Puede ocurrir que por milagro lo encontréis...
Entonces,
dejadle sólo,
evitad su trato,
pues agoniza de amor inalcanzable
y un sólo roce humano,
un gesto de apoyo,
una mirada de comprensión,
podría matarlo.

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