
Qué tonto fui por querer huir del Pasado,
cuánto esfuerzo para nada por intentar dejarlo atrás.
Siempre me siguió a un segundo de distancia.
Qué tonto fui por querer hacerle frente,
nunca encontré la forma de dar un paso hacia él,
siempre a mi espalda, fue imposible encararlo.
Qué tonto fui por intentar vencerlo,
las victorias fueros suyas,
sólo se repiten las batallas que se ganan,
hasta que se pierden.
Al final, todas se pierden.
¿Y el Futuro?
Qué tonto fui al proyectar felices futuros,
¿Cómo no me di cuenta de que a su tiempo,
el Pasado los haría suyos?
Al fin, aquí estoy, en el Presente,
a ese dichoso segundo del Pasado,
a ese insalvable segundo del Futuro,
sin rencores, excepto contra mi propia ignorancia,
por no haber compadecido a ese Pasado que no conocerá el descanso
de dejar de Ser, como mi Presente;
o no haber compadecido a ese Futuro que dejará de Ser cualquier día,
sin siquiera haber tenido la oportunidad, como mi Presente,
de haber sido.
.
2 comentarios:
¿Y quién vive en el presente?
Al menos, yo no he aprendido del todo.
Yo me refugio más en el pasado q por aquí cerca, pero tengo ciertas trazas de anciana desde hace cuarenta años, de ahí mi tendencia a tirar para atrás en lugar de para adelante. Un bes, guapa.
Ana
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