.
En un ascensor de público uso
ascendiendo hasta la cuarta planta,
la puerta de la prisión no aguanta
y escapa de mi ano un recluso.
No Satanás en el infierno puso
una trompeta que así espanta,
no un olor que torna atea la santa,
y beato al diablo, incluso.
Desmaya un niño, la madre llora,
abre el bolso, mete la cabeza
y el aire que guarda, lo devora.
Una vieja maldice, otra reza,
yo pienso: "Mal sitio y mala hora"
y un sordo, resfriado, bosteza.
.
domingo, 18 de enero de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
2 comentarios:
wow!!!
que buen Sonetodo!!
pasando a saludar y sigo leyendote...
Gracias!
Publicar un comentario