Yendo por la autopista
una farola se dobló,
esquivé su expresión traviesa de un volantazo,
rozando el ojo burlesco de su foco.
Asustado,
para relajarme,
puse mi coche a 200 Km. por hora,
fijé la velocidad con el acelerador automático,
abrí la ventanilla
y salí por ella para sentarme sobre el capó,
con un brazo doblado hacia atrás, para sujetar el volante
y seguir conduciendo.
En una recta
solté el volante,
me puse de pie
para hacer pis
de espaldas al viento.
Una patrulla de agentes motorizados
vigilantes en un carril de entrada
me vieron,
me persiguieron,
me pararon:
-"Se le ha caído esto"
Era tu foto.
Había olvidado que la guardo siempre
en la bragueta,
donde reside el amor.
Agradecido,
dejé que me besaran el culo
y se marcharon muy felices,
no sin antes quitarme cuatro puntos,
pues no los necesitaba:
el mordisco que me diste en la nalga había cicatrizado.
3 comentarios:
Exelente post!
Que manera tienes de escribir!
ya te gregue a mis favoritos.
Besos!
Gracias por tus comentarios, Lulu, te añadimos nosotros también a "Blogs que sigo". Un saludo cordial
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