Afortunados los aquellos
entre la espada y la pared,
pues lo sólido les apoya en la espalda
los temblores de las piernas
y anhelante emoción del pecho entregan
a la incertidumbre que el acero reclama,
siendo este suspenso sólo posible cuando hay un futuro,
que aunque de exigente inmediato, tal vez breve,
lo es: un futuro.
domingo, 18 de enero de 2009
Afortunados
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