(Continuación de la historia de más abajo, la titulada: "Casimiro, oye, como te cuento")
Se llamaba Nikita y por su atractivo físico provocaba desde silbidos hasta relinchos, pasando por accidentes de tráfico y cambios en los programas de vuelo de los helicópteros, que tendían a sobrevolarla en círculos. ¿Que exagero? A más extremos, le cortó la sonrisa y la baba por estímulo visual a Tiburcio, hombre titulado Cum Laude por unanimidad popular como "El tonto del pueblo". Serio y con la barbilla seca, Tiburcio no volvió a parecer el mismo o él mismo: siendo igual de idiota y analfabeto, su nuevo aspecto le daba un aire de catedrático reconocido.
Nikita vio en Casimiro su hombre ideal: un hombre sin ideas. No necesitó desplegar sus armas de mujer porque ya era la bomba y estaba activada incluso dormida. Hubo flechazo, a ella le gustaban los hombres con huevos y a él todas. Dice la gente que el amor cegó la razón a Casimiro, yo eso lo creo tamaña tontería como decir que las fotos disparadas con flas deslumbran a los murciélagos.
A los 15 días se casaron en los juzgados, ella lucía tan sexy que al juez no le pegó la toga en las rodillas en ningún momento. Al salir de la sala les tiraron con kilos de arroz, a ella a puñados que le cayeron todos en el escote, hasta dejarlo como la tolva de descarga de un almacén de cereales; a él, en paquetes cerrados y a la cara (La envidia).
"Y todavía es poco arroz para la gamba de esta paella", dijo un gracioso;
"Ya es triste que se la vaya a comer un cuervo", dijo otro. La gente es así de cariñosa.
La noche de bodas hubo consumación, porque las náuseas soportadas por Nikita esos días se consumaron en vómito al ver desnudo al novio. Había que verla potar, me río yo de la explosión de la caldera de una fábrica de purés. El percance levantó la sospecha del novio( "Mi cordera se marea de impaciencia") y la de la novia ("Sospecho que eso es el pene y no una verruga como me había creído"). Y aquí comenzó la refriega gore-copulativa. Como sois todos unos morbosos patológicos, supongo que vais a seguir leyendo. Allá vosotros, os advierto que esto tiene más delito que hacer la sopa de un colegio con ginebra:
En estos bretes, Casimiro no tenía ni zorra idea, mientras que Nikita solo tenía ideas zorras, por haber ejercido larga y tendida el oficio más antiguo del mundo... Sí, ese, el de artesano de hachas de piedra... La madre que os parió... Nikita, que nunca había tenido pelos en la lengua, los tuvo todos en unos prolegómenos que de hacerse públicos como película en un simposio de sexólogos, no habrían dejado vocación viva; sabed que Casimiro era uno de esos Chuwakas que se hacen trenzas con las cerdas de la nariz. A continuación, degradaron la Historia de la Humanidad en la postura de "El misionero", aquí acertado nombre, pues él se empleó con feliz devoción y ella salvó la vida, pero no salió de la miseria jamás, quedando de la cabeza más tocada que la bocina de un conductor gilipollas.
A partir de aquí ya ocurrió lo de siempre: que si Nikita no quiso saber nada de papeles ni de hombres y huyó a su país, que si se cambió de sexo y se casó con una beata, que si adoptó cuatro chinos y puso un bazar ("Nikito, todo a cien"), etc.
A Casimiro tampoco le fue mal. Un editor friki, apasionado del esperpento, le contrató como modelo para hacer un calendario temático. Casimiro es "Septiembre", aparece desnudo y sonriente, sentado en el suelo de su gallinero, rodeado de gallinas, con una en el regazo. El fotógrafo lo tituló "No es bueno que el huevero esté solo".
Y punto.
lunes, 6 de febrero de 2012
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