Y este aire inhalado
roído de los céfiros,
brindando con volcanes
sempiterno sediento.
Fuga cenicienta
de ayeres arrancados:
para el filo de la hoz
no hay sentires extraños.
Estuve vivo, lo juro.
Latí luz a cielos.
Bailé con cada piedra
al son de los acentos.
sábado, 2 de abril de 2011
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