
Cuando la vida te pone en un punto y aparte inesperado donde escribías un párrafo cotidiano y feliz, tú sabes dibujar inspirada por la tristeza una mayúscula nueva y elegante en la que renace la continuidad o, mejor, en la que sigue continuando el renacimiento constante que es tu Estar en todo momento.
El primer trazo honra la nueva línea como talla el primer golpe del maestro cantero la primera piedra para el cimiento de una catedral soñada.
Tus sueños.
Las bóvedas reales, artísticas y majestuosas son solo piedras, materia trasformada para terrenales deslumbramientos.
Tú eres de sueños en tintura de Esperanza.
Eres una esencia paciente, constante, alma en templo, artesana de tu propia abstracción, Ser distraído con la materia como excusa.
Recuerdo aquella vez.
Tus pinceles liberaron un atardecer, un bosque, un río, un pájaro que se refrescaba de los calores de aquel verano en un remanso. Allí estábamos nosotros, dos gotas de agua sobre unas alas nerviosas. Fuimos arrojados al aire, nos encontramos, nos fundimos en una perla de trasparencia y diamantes. Apenas nos acogió un pétalo en la orilla, allí quedamos exiliados de la corriente para siempre, conscientes partícipes y observadores sensibles de la realidad de las vidas que nos rodeaban, tan diferentes e iguales a las nuestras.
Allí, embriagados por los perfumes florales que atrapaste con la maestría de tus colores, en el murmullo musical de trinos y gorjeos fielmente dibujados, nos quedamos quietos bajo la lluvia de luz que caía rota entre las hojas de los árboles.
Desde entonces, te quiero.
Te quiero en el despertar a un día de ocio después de muchas jornadas agotadoras;
te quiero en cada palabra del poema que se escribe solo;
te quiero complacido en el primer sorbo de café.
Te quiero amargado en miserias,
censando ignorancias,
aborreciendo indiferencias, frivolidades y egoísmos por el mundo.
Te quiero cuando un chiste me hace reír.
Te quiero en la agonía de los miedos míos, tuyos o nuestros.
Cuando deseo morir, te quiero.
Te quiero a vivir.
Te quiero que me salvas.
Te quiero que no Soy sino a través de tu Estar.
Te quiero tanto, que en tu defensa igualmente
me cago en Dios o le rezo a la Virgen,
en un ejercicio de sinceridad desnuda,
en un éxtasis iluminado de Fe,
asumiendo las consecuencias, encarando con seriedad las responsabilidades
de estos arrebatos místicos,
acertados o condenatorios para mi alma…
Porque estás ahí ; por andaluza,
por sonreír; por morena; por hermosa; por noble; por sensible; por inteligente;
por comprometida, te quiero.
Te quiero porque ríes todos los días,
porque lloras por cosas importantes y por tonterías.
Te quiero porque no caminas,
porque te duele el cuerpo, porque estás indefensa, porque te pones triste.
Cuando estás enferma es cuando más te quiero.
Cuando estás bien es cuando más te quiero.
Cuando te ofuscas es cuando más te quiero.
Cuando te alegras es cuando más te quiero.
Te quiero porque eres niña sabia, licenciada en gracias, anciana en punzadas.
Porque les pones lazos rosas a las penas.
Porque solo te enfadas con justicia,
porque perdonas y consuelas.
Te quiero porque dibujas, escribes, tejes, cantas y ríes.
Y vuelves a reír.
Y otra vez ríes.
Te quiero porque te enmarcas en…
Y una vez más: ríes.
… Un pueblo blanco, con iglesia y castillo,
rodeada de sierra y olivos,
acogida como eres en una familia ejemplar,
entre gentes orladas de humor y luces...
...Y no es que te quiera por miles, millones de razones,
sino que quererte me las fabrica todas,
y todas te iré diciendo pasando los días,
sobre la base, no lo olvides, de quererte
porque eres Ana.
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3 comentarios:
42 castañas... :-SSS No lloro porque se me corre el rimmel.
:-********
Locuan, muuy felices fiestas y un gran 2011
Un abrazo
Qué bonito, Locuán. Muy buena la parte de dios y la virgen. Ole! Felices fiestas.
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