Antigua leyenda habla
que una cruel sequía
al río bebió su cauce,
comió la trigal espiga;
las gentes cantaban salmos
en templos que Dios huía;
azul fue color de luto
que nubes jamás teñían;
a hombres y bestias, dicen,
a cientos segó los días...
En eje de nuestro reino
se alza ahora ruina
la torre en tiempo otro
no antes tan alta vista
y torno a ella vasto
castillo sin par ceñía
murallas de grueso ancho
y alto de gran medida.
Angosto la torre ojo
tal vez por celar abría
y daba avaro luz
a triste princesa linda
en sobria estancia presa.
Del rey despiadado hija
el Sino le fuera dado
en suerte de tal caída
por mor de amar a siervo
y ser de amor en lidia
hallados flagrante goce
entrambos mediando pica.
A potro el rey tortura,
al bello galán castiga,
su regia espada propia
en propio su puño finta
mortal y a fuego quema
el cuerpo, al fin cenizas...
En llanto la torre gime
del año en todo día;
no hay en el reino fuente
ninguna que dé la vida,
por eso acuden prestos
a su manantial mejilla
un trino de pajarillos,
jovial su algarabía...
El tiempo camina lento,
dolor, no amor, olvida
la joven princesa nívea,
y uno cual otro día
sus labios le brindan tiernos
al trino frugal sonrisa.
Mas, ¡ah, que el rey le oye
la nueva alegre risa!
La ira brutal le clava
en el corazón espina,
convoca la magia negra
de una fatal arpía
y tornan las aves todas
en cristal y roca maldita...
La torre se queda muda;
la joven, enloquecida,
eleva un canto frágil
de dulce cadencia...trina.
sábado, 17 de julio de 2010
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