sábado, 13 de febrero de 2010

Desde los acantilados de un mundo perdido

Inclinada la cabeza,
posa las palmas de las manos sobre la piedra
que lo sostiene sentado
como queriendo encontrar en ella
un pálpito de vida con que hacerse acompañar en ese momento.
Cierra los ojos
y con la boca abierta de cansancio
respira al ritmo del corazón del mar;
olas de cálido aliento se le alzan en las calas del alma
y rompen
al mundo a través de una súplica murmurada como un rezo:
"Aire de mis mareas,
estrellad el veneno de la ansiedad
contra el rompeolas de mi pecho;
arrancad del pasado el recuerdo lacerante de tanta angustia,
tanto, tanto miedo, tanto,
sepultadlo en la fosa abisal de los olvidos..."
Un incesante vaivén de pusilánime esperanza
construye en su mente
señeros castillos de espuma de metáforas,
efímeros en la medida del reloj,
derruidos al instante
por la brisa del segundero
y arrastrados a un confuso mar adentro
por la codicia de la resaca
que persigue a todos los sueños despiertos.

Desciende lento un cosquilleo tibio de agua salada
por las mejillas
del Señor de los Acantilados.
Soledad.

3 comentarios:

Alhucema dijo...

Pedro, ¿por qué no me envías esto a la radio...? Me encanta. Ya sabes a: info@hijosdelaluna.com/ ó info@radiounioncatalunya.com/

Un beso.

Sara Royo dijo...

"...y con la boca abierta de cansancio
respira al ritmo del corazón del mar"
Pero, qué precioso!!!
Todos los extraterrestres sois poetas?
Me ha encantado.
Un besico.

Anónimo dijo...

Soy Pedro.
Silice:Esta misma tarde te lo envía mi amada secretaria. Me hizo ilusión escuchar mis versos, por vanidad, que me sobra. Muchas gracias por vuestro programa.

Sara: Todos los extraterrestres no son poetas, pero a los humanos poetas se les mira como a extraterrestres.

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