
En las hojas y las ramas
de los árboles del Paseo,
la llovizna se condensa y resbala
en la melancolía de un recuerdo,
en diamantinas gotas de agua.
Dos brillantes estrellas,
dos mundos alumbraban,
el reflejo de dos velas
en el espejo de tu mirada
tallaban un relieve vivo
sobre el fondo sombrío de la sala.
Con una alegría sin prisa,
en una lenta velada,
nos acariciaban las palabras,
suaves, complacientes, cálidas.
Decían, tal vez, todo,
prometían, tal vez, nada.
Grises tapices en la bahía
se difuminan en lontananza,
un mar enfadado castiga
con olas grises las barcas.
Conocías mis temores,
te hablé de mis fantasmas;
soñaste tras la bruma
montes verdes, bellas playas...
Pero vinieron los fuertes vientos
y trajeron las frías dudas
que a las nubes blancas
empujan, oscurecen y rasgan.
A despeinar tus sueños
los fuertes vientos vinieron
Se deshacen las nubes en lágrimas,
repiquetean en los paraguas.
.
2 comentarios:
¡Por Jesucristo Petrucci!
¡Hace 2 minutos no estaba este texto aquí!
Bueno, bueno, ya qué.
Me encantó,
quizá por la melancolía que quiere expresar,
quizá por el amor que refleja su andar,
quizá porque esté lloviendo,
quizá porque está genial.
¡Un beso para los dos!
Bonita rima, prenda.
Besos!
Ana
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