lunes, 12 de enero de 2009

Noche serena


En la noche serena,

a la orilla del río,

oigo la música,

la voz...Tu trino,

el claro sonido

que siega y trilla

el crecido trigo

en mi alma,

y lo muele y amasa

con dulces palabras

amorosas, susurradas...

Y enciende el horno

de amor en brasas

que tuestan hornada

de pan delicioso,

y lo sirve sobre la mesa

de nuestra piel,

cubierta

por el mantel

de un rocío de estrellas.

En la noche abierta

de luceros

veo dos soles:

tus ojos sinceros

derramando fuego

entre parpadeos,

fuego de amores,

lumbre del faro,

guía de este marinero

que naufraga en las olas

de tu cálido cuerpo,

y se sumerge y ahoga

en el remolino más tierno,

donde es vivir

perder el aliento.

En la noche calma,

bajo una bóveda

de ramas,

busco el sendero

que esconden marañas

de suave pelo:

por el camino

a ciegas

reconocido,

al tacto me deslizo

y hallo

valles encantados

donde pierde el sentido

este viajero enamorado;

y mágicos cerros

de increíble ensueño;

y grutas escondidas

de atrayente misterio.

Camino entre los árboles,

me detengo en los calveros.

Sigo y exploro,

palpo el terreno

sin querer abrir los ojos.

En la noche dichosa

rompen los lazos

y vuelan libres

los instintos desatados

en los fundidos regazos...

Y vuelan las pasiones

en alas de una fragancia

exudada en los roces

de la carne abrazada,

y son perfumes

los sabores

y saben a conjuro

los olores,

y caen los muros

que cercan los goces,

y los goces escapan

salvajes y puros

en luminosa alborada...

...................................

En la noche callada

y a la orilla del río

cesan los gemidos

y los amantes descansan.





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