Mis manos serán una barca
que te permita navegar
por un río de lágrimas:
las que tú quieras llorar.
Será un puente mi brazo
cuando necesites saltar
el abismo de los pedazos
de la vida que dejas atrás.
Mi pecho será el hogar
que dé calor a tu cuerpo
los días en que la realidad
te hiele como el invierno.
Será mi aliento y mi palabra
como el agua y la comida
que sacie la sed de tu alma
y su hambre de compañía.
Mi mirada será un tejado
que te resguarde de la lluvia
y de vientos huracanados
que quieran crear tus dudas.
Será mi pensamiento magia
y un arco iris hará de ti
que salve la cumbre más alta
donde suba quien te quiera herir.
Todo yo seré el águila
que te ayude a sobrevolar
río, abismo y montaña
de dolor, duda y soledad.
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