Viene mayo a nacer,
a rebosar las aceras
de cinturas.
Fuese el mundo
un anillo de jardines y playas,
una mochila
fuese la vida,
un bocadillo, una botella de agua,
un caminar continuo
bajo un sol perenne,
los pies, infatigables,
acompañados por la mirada propia
y versos para vendar
el tiempo de no tener
un abrazo,
mil besos.
Un mundo de conversaciones perdidas,
un mundo sin espejos.
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