"Te amaré hasta el Infinito". -Me
dijo ella-
Y Yo: "¿Y eso qué es? Pliegas el Espacio
y te plantas allí en un Holaquetal, sin recalentar el bugaplatillo", que
se lo dije a despecho con reproche, por entregado de mí, que por ella daría mi
darveider favorito.
Y ella: "Cuando hablo a lo humano, no me
entiendes".
Y yo:"Ni a ti ni a ningún humano. No te
dejes. Sé tú misma o llegaré a desconocerte, respeta mi alienofilia, cari, una
E.T. cinco jotas como tú, ¿qué necesidad tiene de andar imitando las mortadelas
homínidas de mi mundo?"
Así
como suena, le dije, yo mismo, vaya, por provocarla, que la conozco, y salíosme
bien, porque inflamó ventosas, desplegó élitros, erizó pedipalpos, vaporizó
etanol y cloqueó las articulaciones óseas del aparato respiratorio, todo ello
preludio fisiológico de la típica declaración de Fe Axozeconexenita, a saber
que sepas que me soltó, no invento nada, ésta: "Te amaré por encima de
todos los ascos". Entonces sí que sí, me masacró emocionalmente con ese
puto fogonazo al centro de la patata, que solo me faltó caer al suelo echando
humo por el culo como caza derribado en la aérea batalla del amor, donde gana
el que ama al otro más que viceversa y quien pierde es una puta mierda solo
digna de comprarse un hámster, que otra cosa no sabe amar bien y así no le joda
la vida a nadie haciendo ejercicio de tontolamor o tontalamor por los
laberintos de la vida. No te jode.
Total, en ese brete, ¿Para qué pensar? Para
nada. Por reflejo primate la besé a lo bulto, donde terció, la besé, que sigo
sin saber, después de cinco años de relación, qué es codo, culo o cara; la besé
sin lengua, porque la sensible, si tal, me vomita invariable y al azar por
cualquiera de sus ni conté cuántos sean lo que sean; y la besé extasiado, en ese
después de un antes mejorado a partir de tal y cuál, ya sabes, lo típico en
relaciones de cimentación progresiva... Y ella me correspondió con un indoloro
extirparme la columna vertebral para implantarme un campo energético tubular,
total en dos segundos, tecnología de cagarse, en el típico arrebato
Axozeconexenita, lo normal entre ellos, lo sepas, eso es un regalo y no las
mierdas humanas. Desde entonces nunca me duele la espalda, me toco los talones
con la nuca y te calculo la temperatura exacta de un café metiendo el dedo
gordo del pie dentro de la taza. Desde que la conocí soy persona mejorada: ya
tengo visión de infrarrojos, oído interno de Lémur, puedo aguantar la
respiración siete días y meo detergente hiperconcentrado, una gota, una colada.
Que eso, que nos casamos. Ya Sánchez nos
decreta en primavera la Ley del Matrimonio Pro alien, que podamos, eso ha
dicho, allá él si no cumple, so riesgo mi amorfa le jaquee los resultados
electorales, contra mi voluntad, que no me gustan trampas, para nada que me va
a servir, que no sabéis como se pone esta cuando se le contrae el Oripópolo,
aguántala, nene, tiene que ser lo que ella diga, cosota mía, amasijo espacial
de mi corazón...
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