¡Bienvenidos a Absurdilandia, amigas y amigos terrícolas!
Recuerden que sus costumbres humanas están prohibidas en mi planeta. Para
evitar severos castigos haremos una parada cada poco tiempo para que puedan ustedes
realizar comportamientos absurdos... Y empezaremos ahora, porque se nos acercan
dos agentes del orden, con cara de enfado.
Dos absurdolandeses de uniforme, descriptibles como
disfrazados de payasos, con pistola de agua al cinto, se plantan solemnes ante
los humanos, una pareja Elsa y Néstor, con tres hijos concebidos... El tercer
hijo concebido sin haberlo concebido antes, esto, por accidente aquel, día que
el pobre marido salió de la ducha, resbaló y cayó sobre su mujer que sentada en
el bidé desforestaba el Matto Grosso, casualmente. Toda la familia ha obtenido
el título de Técnicos en Absurdos, sin el cual no se le concede el visado a
nadie. La señora se frota la suela de la chancleta y comenta en voz bien alta,
por hacerse oír, "¡Cómo me pica la cabeza”! Su hija, una adolescente de 16
años, se levanta un poco la camiseta y enseña la oreja que se tatuó entorno al
ombligo sin permiso de los padres. Su hermano Gabriel de 11 años deja de jugar
a la maquinita (Absurdo, comprenderé que no me crean). Y el benjamín, Laro, de
5 años, coincide que lleva toda la mañana jugando a ser una lagartija, nació
con el absurdo de serie: se mete un pañuelo por la cintura trasera del
pantalón, se tira al suelo se arrastra dos metros, tira del pañuelo y dice
"He perdido la colita". Los padres no pueden con él, le dejan a su
aire, no vaya a ser que se traumatice. Son las diez de la mañana y ya está más
sucio que un deshollinador del Siglo XIX.
Los agentes, muy serios, no están convencidos. Uno apoya la
mano en la culata de su pistola, le quita el seguro al grifo; el otro, pide la
documentación. Todo parece perdido, pero el padre de familia guarda un
"As" en la manga, su mejor truco, de Matrícula de Honor en la
Academia: Se inclina hacia su mujer, que en la tensión ha roto a llorar y le
besa en la frente con ternura de mariposa libando margaritas. Los policías se
quedan ojilunáticos, uno de ellos pregunta, ya con simpatía.
- Así que son pareja ¿eh?
-SI.
- ¿De muchos años?
- 20.
-... Y tienen tres hijos....
-Sí.
- ...Y viajan con ellos...
- Sí.
Los policías piden autógrafos a la parejita. Uno de ellos
comenta,
- "Es para mí Peña de cocina submarina, mañana tenemos
barbacoa bajo el mar y coincide con el concurso anual de "Anécdotas increíbles,
8ª Edición, ¡Llevo años soñando con el Primer Premio! Por el prestigio y la
liquidez en metálico y ¡Mañana Gano!
¡Seguro! ¡Cuando lo cuente!
-Suerte, agente -Dice Néstor- ¿Y el premio ese es de mucho
dinero?
- ¿Dinero? No. -Contesta el policía- He dicho "Liquidez
en metálico", ya sabe, el premio es la típica botella de tela metálica, de
litro, llena de agua del mar, se entrega
en el fondo y hay que dejarla allí, porque si se saca se vacía... 20 años... Un
beso en la frente... Compañero. ¿Lo he soñado?
- Que no, - Dice el otro policía- Que lo tengo todo Holo
grabado desde el Sat-Cop.
- ¡Que iluuuuuuuuuuu! Mañana gano. Y ustedes humanos, lo que
necesiten, aquí estamos, encantados, bienvenidos a Absurdilandia, que disfruten
de su estancia, ¡muy buenos días!
Los policías se alejan. Ha pasado el peligro. De ser
detenidos por Delito de Comportamientos
Lógicos, grave delito, se les hubiera condenado a recibir la ciudadanía
absurdolandesa, con lo cual quedarían de por vida atrapados en el Planeta, pues
dice la Ley que solo se puede salir de Absurdilandia cuando el ciudadano sabe
de memoria el nombre y los apellidos de todos y cada uno de los 32.000.000.000
de Absurdolandeses, (Para ellos es fácil, con sus megacerebros, a los 18 años
ya han retenido toda la lista y añaden o quitan a diario según nuevos
nacimientos o defunciones.) por si fuera de su planeta se encuentran con un
paisano que pregunte por algún congénere o quiera conversar de conocidos
comunes.
Locuán resopla aliviado:
- ¿Por qué poco! Olvidemos el encuentro. Sigamos, Ya estamos
cerca del Museo de Historia Natural, primera visita de nuestro plan del día.
... Ya en el museo, en el recibidor... Los turistas se
quedan admirados ante el holograma de un gigantesco yogurt que parece flotar en
el aire.
- ¿Y este holograma, señor Locuán? -pregunta Elsa, la
señora-
- Es la posesión más valiosa de museo, y su emblema. Una
fiel representación ampliada del valiosísimo yogurt que se custodia en los
subterráneos del museo, en una cámara acorazada, a 300 m. de profundidad,
congelado en nitrógeno líquido, desde que fuera hallado en una prospección, en
el Polo Norte, hace miles de años.
- Pero... ¿Por qué un yogurt? ¿Qué tiene de particular?
- Que es natural.
- ¿Natural? ¡Digo, los tendrán a patadas en los
supermercados...
- Señora, no me escandalice, lo natural está prohibido, es
tabú, cosa del pasado, de ahí el valor de esta pieza única. Hace miles de años
que lo natural se erradicó, por ser inductor de ruina económica planetaria.
Nuestra actual industria alimentaria mueve el 50% del PIB, somos punteros en el
mercado, vendedores intergalácticos afamados, de productos y patentes de
sabores artificiales.
- Entiendo, sabores artificiales, a frutas, por ejemplo.
- ¿Frutas? Puaj, que asco, ni los monoides arborícolas las
comen, le alimentamos con piensos de sabor a rayos laser para que no se extingan.
- Entonces, ¿A qué saben los yogures en absurdilandia?
- A cosas ricas, actualmente se venden más los de sabor a
"Ligue pibón!", "Vacaciones por la cara “, "Suegra
sordomuda", etc...
- ... ¡Qué curioso!
- ¿Curioso? Pues ustedes, los humanos, van por el mismo
camino, tiempo al tiempo... Síganme, pasamos a la Primera Sala.
La familia se dirige hacia la única y gran puerta del lugar,
el guía les corrige, la puerta no es practicable, es un elemento de exposición,
una antigualla. El acceso es directo a través de la pared, que en realidad no existe
como tal, sino como proyección holográfica de muro de mármoles de veteados
coloristas. La sala aparece amplísima y atestada de mesas llenas de esqueletos
en distintos grados de estructuración, de formas irreconocibles, como de
animales extraterrestres, no hay carteles explicativos, Antón pregunta si están
en un laboratorio de composición y no en una sala de exposición. Locuán le
explica que la Primera Sala es el Restaurante del museo, y que el personal de
servicio lleva meses en huelga, si desean comer pueden hacer el pedido a la
cocina robótica, pero después deben abandonar los restos en las mesas, porque
los piquetes han saboteado el procesador de residuos y han prometido arrojar al
colector a quien se atreva a repararlo.
Atraviesan una segunda pared y se encuentran de repente
rodeados por cientos de absurdolandeses que no paran de parpadear teatralmente:
usan cámaras videolenticulares que se activan de esa forma. Olga, la
adolescente lo sabe y acapara la atención del público con una coreografía
perfecta de poses modélicas... No puede evitarlo, padece desde los 12 años un
Trastorno Modelomaniaco Compulsivo. Necesita ser admirada lo más posible o
sufre ansiedad y comvulsiones musculares con pérdida de conocimiento y emisión
espumosa salivar. De ahí su esfuerzo constante, alimentación sana, gimnasia
agotadora, ensayos sin fin, tratamientos de belleza... A los padres les hace
felices ver a la niña tan ilusionada y esforzada, piensan que llegará lejos y
que el psiquiatra del instituto es un gilipollas al llamar trastornada a su
hija. Ciertamente, la niña parece una modelo profesional, sin haber pisado
nunca un estudio fotográfico y no obstante su técnica es perfecta, como de
modelo veterana ya cerca de jubilarse. Los absurdolandeses aplauden; jamás habían
visto a una forma de vida inteligente adoptar posturas tan incómodas,
ridículas, antinaturales, absurdas y estúpidas por el simple hecho de ser observadas.
Este planeta, que aborrece lo lógico, se deleita en la contemplación de la
escena. Locuán, como guía, se enorgullece de ser el ideólogo del Proyecto de
Colaboración entre el Museo y el Instituto de Turismo para combinar actividades
como esta, en la que se pueden observar al natural formas de vida inteligentes
extrabsurdolandesas.
Las imágenes más que virales se hicieron pandémico
galácticas. Un año más tarde, Locuán recibió el Premio Cósmico Guía del
Milenio, amasó una fortuna dando conferencias por todo el universo y fundó una
de las empresas más poderosas del Cosmos, la Locuan Turismo Solotierra , la
agencia que más trillones de crédito factura en el sector universal.
Como lo cuento.
Creedme.
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