Así, como un Apolo, te perfilo hipnotizado y atraído hacia la verdad de la que me resisto incrédulo, hasta que me cruzas la mirada con esa tu sonrisa, espontánea, franca y generosa, y, entonces,
me respondo a ti con el pensamiento un “Sí, eres tú”, mientras fluyes acercándote rápida y natural, con la determinación de una órbita planetaria en el gesto de dos besos, a los que llego tarde una décima de segundo, por sorprendido y confuso de creerme digno de tal efusión. Justo aquí, sale el Sol dentro del hipermercado y un recuerdo de paraíso compartido convierte pasillos, estantes, productos y clientes en paisaje añadido e innecesario, que te enmarca absurdo como lo hiciera la bisutería de un bazar chino entorno a un auténtico diamante.
Para mi suerte y dignidad, porque es justo y necesario, mi boca junto a tu oído toma la iniciativa y dice sin mi permiso un “Estás guapísima... Como siempre”, enunciado rápido y casual, para esconder en disfraz de banalidad un sentimiento profundo como submarino hundido y sincero como comunicado del Ministerio de Hacienda... ¿O es camuflaje de cortesía social para ocultar un anhelo subconsciente reprimido de ponerte conmigo a observar el firmamento por ver de encontrar juntos la histórica Cuenca en la Vía Láctea?
Quiero mirarte en silencio, pero solo me atrevo a no dejar de hablar constantemente, puesto mi discurso en piloto automático, mientras descanso todo lo posible que me consiento de mirarte fijamente a los ojos, en la cruenta lucha de siempre entre la necesidad de disimular mi timidez y la de no quedarme en blanco fundido por tus pestañas, para poder seguir medio entendiendo lo que me cuento.
Encima, has adelgazado, cacho cabrita, o, tal vez, me engordaron a mi los ojos al punto de verte...
Sea como sea, te atribuyo la calidad del pan de Mondoñedo, de manera que llevo todo el día masticando en la memoria, sin prisa, esos diez minutos de encuentro, como catador en jurado de concurso gastronómico.
Pues eso.
jueves, 24 de septiembre de 2015
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario