Y es el día de la niebla
de todas tus blancas sonrisas;
y ávida la memoria hambrienta
acaricia en éxtasis los tiernos recuerdos;
y las ausencias son panteras que beben dóciles
en el lago de nuestros poemas;
y rebosa el crisol con el oro
de tanta dulcísima lágrima;
y la esperanza, flor perfumada,
embriaga el jardín de las ilusiones;
y los sueños tienen luz propia
y respiran;
y el silencio canta,
gorjea, arrulla y trina;
y el ánima de los besos irrumpe
como un alud de gemas;
y el infinito rodea nuestros abrazos pasados
creados para por siempre haber existido.
martes, 14 de febrero de 2012
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