.
Si perdido en un desierto
me arrastrara ya sediento,
un Nilo manase abierto
de mis ojos por mi lamento,
no por la sed y el fin cierto,
sino al sufrir el tormento
de no ver mi rostro cubierto
por el frescor de tu aliento;
y lo mismo te besaría
si tú fueses la misma Muerte,
y siendo el beso la mía,
juzgara más feliz mi suerte
que vivir la melancolía
de este amar sin tenerte,
que es morir noche y día
solo vivir para quererte.
domingo, 15 de enero de 2012
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