sábado, 19 de noviembre de 2011

Bajo el cielo despejado



Bajo el cielo despejado,

con los ojos reticentes

a la insistencia de esta luz no invitada

que viene a ellos humillándose

en un estúpido afán de perder el tiempo,

no deja de parecerme

el ancho y luminoso mundo

una estrecha y lúgubre guarida

desde que no te veo, amor,

amor mio...


La brisa merodea los paisajes

y al ritmo de esa cautela

los árboles, que otrora susurraban alegres,

hoy murmuran desconfiados y molestos...

...Sí... Escucha,

escucha el río,

cómo huye,

cómo sus aguas antes cantarinas

en juegos de caricias con las piedras,

ahora son algarabía de protesta

en premura ya obscena de tan codiciosa de exilio

desde que no te oigo, amor,

amor mío...


... Y aún así,
mis días tienen espacios que retozan como niños ilusionados:

son esos momentos en que el ángel de tu recuerdo

viene a desollarme la piel

con la seda de sus alas

desde que no te rozo, amor,

amor mío...







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