viernes, 5 de noviembre de 2010

Pido disculpas

Nada como la autocrítica para acercarse al autoconocimiento. Hace unos días vi parodiar a Juan Carlos Borbón en un programa de humor de la tele. Independientemente de que esta persona sea Rey de España, me pareció una falta de respeto, de lo que me di cuenta cuando dejé de tener presente la ocupación de este anciano hombre y me puse en el lugar de que me estuvieran parodiando a mi. ¿Donde termina le humor y empieza el insulto? ¿Qué es gracioso y qué pura burla? Y fue, oh revelación, cuando vinieron a mi memoria escritos propios en los que bajo la supuesta apariencia del humor se puede ver con toda claridad una chavacana agresividad encubierta, válvula de escape de la frustración que me produce una sociedad que consiente, consentimos, el reinado de los usos sociales autodestructivos, como pueden ser el que representa el sector de jóvenes drogadictos, la libre delincuencia que actúa donde las leyes no pueden hacer nada, ni quieren solucionarlo los legisladores, para qué nos vamos a engañar, o el de autoridades corruptas o, al menos, acomodadas a su sueldo de funcionarios, eludiendo en la medida de lo posible sus cometidos y parasitando la buena imagen y el buen trabajo que compañeros vocacionales se esfuerzan dia a dia en llevar a término. Está muy claro que ese humor sobre la Familia Real es el subconsciente de una parte del pueblo en parte frustrada ante los privilegios heredados, en parte desmitificando los idealismos en torno a las personas de autoridad política y social de la familia Borbón, que es una familia normal y corriente, y en mi opinión de demócrata, criticable, por las razones que sean, como los somos todos los seres humanos, por las razones que sean, pero eso, sí, las críticas que sean enunciados respetuosos.
El siguiente texto lo escribí hace años, en un estadio de inmadurez influído por un entorno cultural nocivo, y es un ejemplo de irreverencia que va a ofender muchas sensibilidades, pido disculpas por anticipado a los lectores y sepan entender cómo los límites de lo gracioso terminan mucho antes para unas personas que para otras, y del supuesto "humor" se pasa en un momento dado al mal gusto, o más lejos, a la mayor incorrección:



Era una niña de 90 años llamada caperucita que tenía una bisnieta pastillera que vivia en el bosque que se quemó el verano pasado. Caperucita le llevaba comida dietética: tocino, pasteles, huevos, etc porque se habia puesto enferma en un colocón confundiendo bolitas de nafatalina con las pastis de éxtasis que le dio un cazador que iba de caza más colgado que ella y disparaba contra las piedras pensando que eran elefantes dormidos. Caperucita se encontró con el "lobo", que así llamaban al imbécil de guardia civil del seprona quevigilaba la zona, válgame el pareado, y que habia ganado el sobrenombre porque iba con el uniforme desgarrao y negro desde el incendio y nadie jamás le habia visto desde entonces de otra manera que con barba de 8 días, por lo que se supone que cada vez que se afeitaba se escondia 8 dias antes de salir a patrullar por el bosque quemao, de lo que propiamente deduzco fue él el que quemó ( en una de esas barbacoas que hacia con carne de ciervo que cazaba furtivo a tiros de la reglamentaria) el bosque y la conciencia no le dejaba vivir...¿te estás riendo?¿si? Pos sigo...espera... que me lo estoy inventando... ya: y caperu se encontro con Lobo y le dijo Lobo ande vas, y ella donde me sale del chichi y él pos a mear , antonces, y ella, eres más tonto que pegarse un tiro en el pie con la pistola descargá, y él, pos ya ma pasao de veces que no llevo la cuenta, y ella, ni la llevarás, poque no sabes contar, y él, largate y dejame en paz, que me quiero fumá un peta, y ella, que antiguo eres, eso ya no se lleva, y en eso se oyen dos tiros y cae muerto el Lobo y aparece el cazador y dice he matao un jabalin verde, y caperu, que no, que es un lechugo civil, y el cazador, jo, pos que rabia, porque esos no sé cómo se cocinan, lo sabes tú?, y caperu, "si, se entierrran ande nadie los encuentre en 50 años y aluego se sirve en frío con salsa tres quesos, no te joe," y el cazador ¿te quieres casar conmigo y me lo cocinas? y caperu, píérdete anda que tengo prisa, y colorin coloreado este cuento tié delito.

3 comentarios:

Ana Márquez dijo...

Disculpado :-)

noveldaytantos dijo...

Si cada vez que montásemos un cachondeo sobre alguien tuviéramos que pedir perdón, no haríamos otra cosa en esta vida.

A mí los banqueros me timan y jamás me han pedido perdón, los políticos ni te cuento, y tampoco. Y todos ellos viven, y de qué manera, de mi dinero.

Ya que no tengo la herramienta del capital a mi disposición, como ellos, uso otras armas. Llámalo cachondeo o como te dé la gana, pero es que es así la cosa.

¿ Por qué no nos hemos de defender a nuestro estilo ?. A mí ellos también me han molestado y lo siguen haciendo.

Locuán dijo...

Cuanto bueno por acá, Noveldis, se agradece el comentario por la idea que aporta, así es seamos bufones de la Corte y que ría el Pueblo, es la única forma que se puede uno desahogar.

Ani, guapa, muaks.

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