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¡Oh, tortura!
Sucumben mis sentidos, aquí,
bajo el látigo nacarado de su sonrisa.
Y a ese carmín que fustiga mi pudor,
¿no ha de gritar "¡Piedad!"
mi Hastío mancillado por su ternura?
¡Oh, favor!
Sin escapatoria, ni ayuda, ni esperanza,
soy como un ratón indefenso
en el experimento de una droga imprevisible.
Y en ese hálito tóxico,
¿no me veo febril de alucinaciones felices
enajenado en los vapores florales de su boca?
¡Oh, infames labios!
Ya me devoran sus gemidos felinos
y agonizan descarnados mis pesares.
Y a esa marea de su pecho,
¿no ha de rendirse mi Honor sin lucha
si yace degollado por tan afilada lascivia?
¡Oh, esos ojos!
Cadenas que martirizan las llagas
de mi voluntad a mi voluntad ceñidas.
Y por crueldad de alargar mi agonía,
¿no ha de regar mi carcelera las grietas de esta sed
con el rocío de brillos que sus iris destilan....?
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5 comentarios:
:-*******
¡Qué amores más culteranos!
Ohhhhhh que poema intergaláctico mas sentido... m´he emocionao y todo... snif snifff
¡Pero oiga, qué planeta más coqueto tiene usted! Ahora mismito busco un hueco para plantar la sombrilla...
Gracias a todos, chicos, bienvenidos a los nuevos :-)
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